«La ciudadanía debe pensar qué pegamento es tan fuerte para unir a Partido Popular, Vox e Izquierda Unida», afirmó Álvaro Ramos, candidato de Con Andalucía y alcalde de la localidad almeriense de Garrucha desde hace apenas dos semanas, tras cumplirse el pacto de alternancia alcanzado con el candidato del Partido Popular, Pedro Zamora.. «Que los vecinos se pregunten qué ha hecho el Partido Socialista para que personas con ideas en principio tan distantes hayan superado sus diferencias, dejando las siglas a un lado, para restituir la legalidad, el orden y la economía en el Ayuntamiento», invitó a reflexionar en declaraciones a LA RAZÓN, respondiendo él mismo que «debemos partir de que en mis cálculos Garrucha tiene un agujero económico de 14 millones de euros, el 150% del presupuesto».. «La propia Cámara de Cuentas nos confirmó en el mes de noviembre un informe con 8 millones de gasto a proveedores, sin contrato público y a dedo», manifestó Ramos, señalando que «será delito penal y tendrá que actuar la Fiscalía» y recordando, asimismo, que «la líder de un PSOE ahora debilitado, María López, se enfrenta actualmente a la apertura de juicio oral y está encausada en varios procesos» por su gestión anterior como alcaldesa.. Esta condición procesal se debe, precisamente, a la acción fiscalizadora del actual regidor de Garrucha, quien indicó que «hemos estado cuatro años en la oposición y dos en el gobierno, señalando todas estas irregularidades socialistas».. Entre las principales anomalías que promocionaron la alianza entre las distintas fuerzas políticas está el gasto en personal, que «alcanza el 65% del presupuesto» y que deja prácticas como que «una semana antes de las elecciones, en plena campaña electoral, María López dejó con plaza fija en el Ayuntamiento hasta a 32 personas».. Sueldos «arbitrarios». «Como dicen funcionarios públicos, habilitados nacionales, esos sueldos fueron creados y dados de manera arbitraria», declaró con rotundidad el nuevo alcalde de Garrucha que, a excepción del PSOE, contó con el apoyo en la investidura tanto de Partido Popular como de Vox y de Unión de Independientes por Garrucha.. «Una vez pagamos los sueldos no hay ni para la luz», informó el candidato de Garrucha con la Gente, matizando que «estos trabajadores no tienen culpa de nada» y descartando «una disputa laboral en el Juzgado de lo Social porque el que gana es el empleado y el que va a perder siempre es el pueblo de Garrucha».. Así, tras su acceso a la Alcaldía, Álvaro Ramos valoró que «solo encuentro escombro y el pueblo es un reflejo, está destrozado». «No nos ha sorprendido, porque desde hace años venimos denunciando irregularidades», apuntó, matizando como única satisfacción en este proceso que «la gente se está dando cuenta que todo lo que decíamos era verdad».. Sin embargo, «ahora nos toca ponernos las botas del fango y trabajar para recuperar el Ayuntamiento», aseguró el regidor garruchero, porque «todos los datos que se pasaban al Ministerio de Hacienda estaban sometidos a ‘maquillaje’ y empezar a restituir la normalidad económica, aunque será duro, es tener más de la mitad del camino hecho».. En este sentido, el primer edil de este pueblo costero de la provincia de Almería conocido por su famosa gamba roja advirtió de que «tenemos que ser conscientes de que nos espera una etapa muy dura, que vamos a tener que tomar decisiones muy drásticas y que Garrucha no brillará si no se inicia un proceso nuevo, reconstruyendo todo desde cero».. Un sicario para «una paliza». Álvaro Ramos, de hecho, es consciente de que «no voy a ser el alcalde más querido por todos los vecinos, pero sí soy el que va a hacer el trabajo que nadie ha hecho». En un momento en el que «la Policía Judicial está estudiando qué pasó con los cuatro millones de euros adelantados por la concesión del agua que han desaparecido» del consistorio, el primer edil de Garrucha confía, al menos, en que queden atrás aquellos «lamentables episodios en el tema personal y familiar» como que «la casa de mis padres fue vandalizada cinco días antes de las elecciones en 2023» o que «intentaron mandar a un sicario para darme una paliza».. Aunque está «deseando devolver la normalidad institucional a Garrucha, para volver a mi trabajo como agente forestal y dedicar el tiempo que merece a mi familia», desde que recibió la alcaldía, Ramos comenzó a «asumir la responsabilidad, a razonar y a interiorizar que representó a doce mil personas que son el pueblo de Garrucha».. El regidor del municipio almeriense, si bien, ha «empezado a institucionalizarme y tendré que ser un poco más suave en mi discurso», es consciente de que no quiere cambiar su criterio y promete que «estaré frente a cualquier injusticia, desfalco, trato desigual o privilegio que se produzca».. En el último pleno municipal se dio cuenta del nuevo equipo de Gobierno garruchero, en el que no estará presente Vox, ni tampoco el hasta ahora alcalde en la presente legislatura, Pedro Zamora, que prescindió de ocupar el puesto de teniente de alcalde tras el relevo. El hasta finales de enero alcalde de Garrucha presentó su renuncia para dar cumplimiento al pacto de alternancia firmado tras las elecciones municipales de 2023 entre el PP y los dos concejales que concurrieron por Garrucha por la Gente, quienes fueron expulsados de IU por ello. Arranca ahora con Álvaro Ramos una etapa de 14 meses de «reconstrucción» de las arcas públicas.
El alcalde de Garrucha abre una «etapa de reconstrucción tras el agujero del PSOE»
«La ciudadanía debe pensar qué pegamento es tan fuerte para unir a Partido Popular, Vox e Izquierda Unida», afirmó Álvaro Ramos, candidato de Con Andalucía y alcalde de la localidad almeriense de Garrucha desde hace apenas dos semanas, tras cumplirse el pacto de alternancia alcanzado con el candidato del Partido Popular, Pedro Zamora.. «Que los vecinos se pregunten qué ha hecho el Partido Socialista para que personas con ideas en principio tan distantes hayan superado sus diferencias, dejando las siglas a un lado, para restituir la legalidad, el orden y la economía en el Ayuntamiento», invitó a reflexionar en declaraciones a LA RAZÓN, respondiendo él mismo que «debemos partir de que en mis cálculos Garrucha tiene un agujero económico de 14 millones de euros, el 150% del presupuesto».. «La propia Cámara de Cuentas nos confirmó en el mes de noviembre un informe con 8 millones de gasto a proveedores, sin contrato público y a dedo», manifestó Ramos, señalando que «será delito penal y tendrá que actuar la Fiscalía» y recordando, asimismo, que «la líder de un PSOE ahora debilitado, María López, se enfrenta actualmente a la apertura de juicio oral y está encausada en varios procesos» por su gestión anterior como alcaldesa.. Esta condición procesal se debe, precisamente, a la acción fiscalizadora del actual regidor de Garrucha, quien indicó que «hemos estado cuatro años en la oposición y dos en el gobierno, señalando todas estas irregularidades socialistas».. Entre las principales anomalías que promocionaron la alianza entre las distintas fuerzas políticas está el gasto en personal, que «alcanza el 65% del presupuesto» y que deja prácticas como que «una semana antes de las elecciones, en plena campaña electoral, María López dejó con plaza fija en el Ayuntamiento hasta a 32 personas».. Sueldos «arbitrarios». «Como dicen funcionarios públicos, habilitados nacionales, esos sueldos fueron creados y dados de manera arbitraria», declaró con rotundidad el nuevo alcalde de Garrucha que, a excepción del PSOE, contó con el apoyo en la investidura tanto de Partido Popular como de Vox y de Unión de Independientes por Garrucha.. «Una vez pagamos los sueldos no hay ni para la luz», informó el candidato de Garrucha con la Gente, matizando que «estos trabajadores no tienen culpa de nada» y descartando «una disputa laboral en el Juzgado de lo Social porque el que gana es el empleado y el que va a perder siempre es el pueblo de Garrucha».. Así, tras su acceso a la Alcaldía, Álvaro Ramos valoró que «solo encuentro escombro y el pueblo es un reflejo, está destrozado». «No nos ha sorprendido, porque desde hace años venimos denunciando irregularidades», apuntó, matizando como única satisfacción en este proceso que «la gente se está dando cuenta que todo lo que decíamos era verdad».. Sin embargo, «ahora nos toca ponernos las botas del fango y trabajar para recuperar el Ayuntamiento», aseguró el regidor garruchero, porque «todos los datos que se pasaban al Ministerio de Hacienda estaban sometidos a ‘maquillaje’ y empezar a restituir la normalidad económica, aunque será duro, es tener más de la mitad del camino hecho».. En este sentido, el primer edil de este pueblo costero de la provincia de Almería conocido por su famosa gamba roja advirtió de que «tenemos que ser conscientes de que nos espera una etapa muy dura, que vamos a tener que tomar decisiones muy drásticas y que Garrucha no brillará si no se inicia un proceso nuevo, reconstruyendo todo desde cero».. Un sicario para «una paliza». Álvaro Ramos, de hecho, es consciente de que «no voy a ser el alcalde más querido por todos los vecinos, pero sí soy el que va a hacer el trabajo que nadie ha hecho». En un momento en el que «la Policía Judicial está estudiando qué pasó con los cuatro millones de euros adelantados por la concesión del agua que han desaparecido» del consistorio, el primer edil de Garrucha confía, al menos, en que queden atrás aquellos «lamentables episodios en el tema personal y familiar» como que «la casa de mis padres fue vandalizada cinco días antes de las elecciones en 2023» o que «intentaron mandar a un sicario para darme una paliza».. Aunque está «deseando devolver la normalidad institucional a Garrucha, para volver a mi trabajo como agente forestal y dedicar el tiempo que merece a mi familia», desde que recibió la alcaldía, Ramos comenzó a «asumir la responsabilidad, a razonar y a interiorizar que representó a doce mil personas que son el pueblo de Garrucha».. El regidor del municipio almeriense, si bien, ha «empezado a institucionalizarme y tendré que ser un poco más suave en mi discurso», es consciente de que no quiere cambiar su criterio y promete que «estaré frente a cualquier injusticia, desfalco, trato desigual o privilegio que se produzca».. En el último pleno municipal se dio cuenta del nuevo equipo de Gobierno garruchero, en el que no estará presente Vox, ni tampoco el hasta ahora alcalde en la presente legislatura, Pedro Zamora, que prescindió de ocupar el puesto de teniente de alcalde tras el relevo. El hasta finales de enero alcalde de Garrucha presentó su renuncia para dar cumplimiento al pacto de alternancia firmado tras las elecciones municipales de 2023 entre el PP y los dos concejales que concurrieron por Garrucha por la Gente, quienes fueron expulsados de IU por ello. Arranca ahora con Álvaro Ramos una etapa de 14 meses de «reconstrucción» de las arcas públicas.
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