La incorporación de tecnología al cuidado de personas mayores y dependientes es una realidad. El proyecto Eiarob, impulsado por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, ha culminado su desarrollo con un despliegue que marca un punto de inflexión en la atención social. 30 robots sociales (15 en viviendas particulares y 15 en residencias) ya están en funcionamiento, integrados en un sistema de inteligencia ambiental y coordinación de servicios asistenciales, orientados a reforzar la autonomía, la seguridad y la comunicación de los usuarios.. La iniciativa, desarrollada por el Centro Tecnológico Cartif, la Universidad de Valladolid y las entidades del tercer sector Asprodes e Intras, ha demostrado la viabilidad de un modelo para el cuidado que potencia la coordinación asistencial entre cuidadores profesionales y el entorno familiar y social, así como las capacidades de autonomía del usuario.. Esto se ha logrado mediante la combinación de sensores no intrusivos, plataformas de gestión profesional, IA y robótica social para crear un espacio que incrementa la seguridad en el domicilio a través de un proceso de co-creación y diseño centrado en el usuario.. Eiarob surge ante la creciente necesidad de apoyo social a las personas mayores en un territorio caracterizado por su gran extensión y zonas de difícil acceso.. Para dar respuesta a este reto, el proyecto ha desarrollado un sistema que incorpora un sistema de inteligencia ambiental capaz de monitorizar actividades cotidianas mediante sensores de movimiento, contacto, humedad, temperatura o detección de riesgos. Estos dispositivos se conectan a un miniordenador ubicado en cada hogar, que por medio de una IA interpreta los datos y activa avisos o recomendaciones dirigidas a profesionales o familiares.. Un elemento diferencial es la orientación a preservar la privacidad y la confianza del usuario, al tiempo que se garantiza la protección ante situaciones potencialmente peligrosas.. Las funciones del robot incluyen acciones de advertencia ante situaciones de riesgo (por ejemplo, el olvido de la puerta exterior abierta), recordatorios o intervenciones que promuevan de manera proactiva hábitos saludables. Además, el robot ejecuta acciones automatizadas configuradas por el profesional de coordinación cuando el sistema detecta cambios en el comportamiento habitual del usuario.. Así, por ejemplo, si registra una salida del domicilio a una hora no prevista, el robot acude a la puerta, se comunica con la persona y, si es necesario, inicia una llamada con el profesional o familiar asignado y puede enviar un aviso a los servicios de teleasistencia.. El sistema cuenta con herramientas específicas para simplificar y facilitar la coordinación de los cuidados en el domicilio. Los asistentes personales y familiares disponen de aplicaciones móviles que permiten gestionar los cuidados, acceder a información del usuario, comunicarse con él mediante el robot, registrar intervenciones, enviar y recibir información (notas, audios o vídeos) y consultar calendarios compartidos.. El análisis de los datos recogidos durante el proyecto demuestra de forma clara la madurez, aceptación y utilidad real de la solución.. Los datos confirman que el ecosistema asistencial mejora la autonomía, el bienestar y la interacción diaria de los usuarios, consolidándose como una herramienta de apoyo plenamente integrada en sus rutinas. El sistema mejora la coordinación por parte de los profesionales para garantizar la continuidad asistencial y gestionar de manera diligente posibles situaciones de riesgo. Además, el uso de robots ha sido valorado muy positivamente gracias a su capacidad de acceso a información, entretenimiento y comunicación con el entorno.. Una vez concluido, el proyecto deja una base tecnológica madura y validada, lo que abre la puerta a la implantación de soluciones tecnológicas adaptadas que combinan profesionales altamente cualificados, cuidadores no formales, familias y soluciones digitales avanzadas.. En un contexto en el que los sistemas de cuidados afrontan una presión creciente, el proyecto demuestra que la robótica social y la inteligencia ambiental pueden convertirse en herramientas estratégicas para reforzar la autonomía personal, optimizar recursos y mejorar la calidad de la atención.
Los cuidados y la asistencia personal son dos prioridades para aplicar la tecnología y la IA al servicio de las personas
La incorporación de tecnología al cuidado de personas mayores y dependientes es una realidad. El proyecto Eiarob, impulsado por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, ha culminado su desarrollo con un despliegue que marca un punto de inflexión en la atención social. 30 robots sociales (15 en viviendas particulares y 15 en residencias) ya están en funcionamiento, integrados en un sistema de inteligencia ambiental y coordinación de servicios asistenciales, orientados a reforzar la autonomía, la seguridad y la comunicación de los usuarios.. La iniciativa, desarrollada por el Centro Tecnológico Cartif, la Universidad de Valladolid y las entidades del tercer sector Asprodes e Intras, ha demostrado la viabilidad de un modelo para el cuidado que potencia la coordinación asistencial entre cuidadores profesionales y el entorno familiar y social, así como las capacidades de autonomía del usuario.. Esto se ha logrado mediante la combinación de sensores no intrusivos, plataformas de gestión profesional, IA y robótica social para crear un espacio que incrementa la seguridad en el domicilio a través de un proceso de co-creación y diseño centrado en el usuario.. Eiarob surge ante la creciente necesidad de apoyo social a las personas mayores en un territorio caracterizado por su gran extensión y zonas de difícil acceso.. Para dar respuesta a este reto, el proyecto ha desarrollado un sistema que incorpora un sistema de inteligencia ambiental capaz de monitorizar actividades cotidianas mediante sensores de movimiento, contacto, humedad, temperatura o detección de riesgos. Estos dispositivos se conectan a un miniordenador ubicado en cada hogar, que por medio de una IA interpreta los datos y activa avisos o recomendaciones dirigidas a profesionales o familiares.. Un elemento diferencial es la orientación a preservar la privacidad y la confianza del usuario, al tiempo que se garantiza la protección ante situaciones potencialmente peligrosas.. Las funciones del robot incluyen acciones de advertencia ante situaciones de riesgo (por ejemplo, el olvido de la puerta exterior abierta), recordatorios o intervenciones que promuevan de manera proactiva hábitos saludables. Además, el robot ejecuta acciones automatizadas configuradas por el profesional de coordinación cuando el sistema detecta cambios en el comportamiento habitual del usuario.. Así, por ejemplo, si registra una salida del domicilio a una hora no prevista, el robot acude a la puerta, se comunica con la persona y, si es necesario, inicia una llamada con el profesional o familiar asignado y puede enviar un aviso a los servicios de teleasistencia.. El sistema cuenta con herramientas específicas para simplificar y facilitar la coordinación de los cuidados en el domicilio. Los asistentes personales y familiares disponen de aplicaciones móviles que permiten gestionar los cuidados, acceder a información del usuario, comunicarse con él mediante el robot, registrar intervenciones, enviar y recibir información (notas, audios o vídeos) y consultar calendarios compartidos.. El análisis de los datos recogidos durante el proyecto demuestra de forma clara la madurez, aceptación y utilidad real de la solución.. Los datos confirman que el ecosistema asistencial mejora la autonomía, el bienestar y la interacción diaria de los usuarios, consolidándose como una herramienta de apoyo plenamente integrada en sus rutinas. El sistema mejora la coordinación por parte de los profesionales para garantizar la continuidad asistencial y gestionar de manera diligente posibles situaciones de riesgo. Además, el uso de robots ha sido valorado muy positivamente gracias a su capacidad de acceso a información, entretenimiento y comunicación con el entorno.. Una vez concluido, el proyecto deja una base tecnológica madura y validada, lo que abre la puerta a la implantación de soluciones tecnológicas adaptadas que combinan profesionales altamente cualificados, cuidadores no formales, familias y soluciones digitales avanzadas.. En un contexto en el que los sistemas de cuidados afrontan una presión creciente, el proyecto demuestra que la robótica social y la inteligencia ambiental pueden convertirse en herramientas estratégicas para reforzar la autonomía personal, optimizar recursos y mejorar la calidad de la atención.
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