La paradoja es la siguiente. Al mismo tiempo que negocia con el Partido Popular la gobernabilidad en Extremadura y Aragón, el líder de Vox, Santiago Abascal, no hace más que despotricar contra su potencial socio, el Partido Popular. Se muestra ofendido con todo. A todas horas.. Pero a los populares no parecen preocuparle mucho las afirmaciones que hace ante los medios de comunicación, que enmarcan en la campaña electoral de Castilla y León y en sus «urgencias políticas».. Lo más importante, aseguran con cierta tranquilidad fuentes de Génova, es que las conversaciones ya están en marcha. Aunque se niegan a confirmar si hay prevista alguna reunión de la mesa negociadora en Extremadura en los próximos días. «No vamos a decir nada a la prensa, queremos que salgan bien las cosas». La rumorología apunta a que sí, a que Miguel Tellado bajará a Mérida para verse con Montse Lluis, la emisaria de Kiko Méndez-Monasterio, que a su vez es el hombre para todo de Abascal.. También tomará asiento la candidata en cuestión, María Guardiola. Y el que debería ser su única contraparte, Óscar Fernández. «Vamos a hacer una labor de acompañamiento», insisten fuentes de la cúpula popular para restar importancia a la intervención que han decidido llevar a cabo.. Sin embargo, no parece que vaya a servir de mucho a corto plazo. Porque, tal y como publicó ayer LA RAZÓN, las expectativas de los mandos populares para que salga adelante la investidura del próximo 3 de marzo, son nulas. Precisamente, por la campaña castellanoleonesa. «Si no hay acuerdo, no será por nuestra parte. Nosotros vamos a demostrar que si no hay entendimiento no es porque no queramos, sino porque a Vox no le interesa en este momento. Los votantes de Vox tendrán que saber que su partido está más por la labor de bloquear que de facilitar el entendimiento».. Pese a todo, el PP pone sordina a las quejas de Abascal, que ayer volvió a la carga contra el susodicho documento «marco» y, también, disparó contra José María Aznar, enfrascado en la campaña de Mañueco. Dijo que «los dirigentes de Vox están encantados con Sánchez» y que le gustaría «conocer sus conversaciones con el Gobierno».. A lo que Abascal replicó: «Lo que quiero saber es si el señor Feijóo cree que Aznar dice la verdad o miente otra vez, yo afirmo que miente otra vez. Y digo algo más, parece que el señor Aznar está intentando dinamitar las negociaciones y decirle al señor Feijóo cómo tiene que hacer las cosas y me parece muy preocupante». En el entorno del presidente popular descartan ahondar en la polémica, pero, claro está, tampoco piensan en contradecir a Aznar.. Sobre el texto elaborado por los populares, Abascal volvió a la carga: «Es bastante ofensivo. Es el PP el que ha ganado las elecciones, el que necesita nuestros votos, por lo tanto, debería preguntarnos a nosotros qué es lo que queremos. Se lo hemos dicho por activa y por pasiva, pero el PP, en lugar de eso, lo que ha hecho es complicar las cosas».. El líder de Vox exige medidas. De lo que está por venir, fue llamativo que volvió a poner el foco en las políticas y no en los sillones. Cuando hasta hace dos días aseguraba que la prioridad primera era gobernar. «Queremos conversaciones en las que se negocie medida a medida, decreto a decreto, partida a partida, en la que se establezca unos plazos de cumplimiento y unas garantías de cumplimiento. No podemos olvidar que salimos de esos gobiernos porque el PP nos estafó, como estafa a sus electores».. Una dureza en el lenguaje que, sin embargo, no se ajusta con la realidad final o, al menos, con la realidad que quieren ver en el PP: que por muchas pataletas de Abascal, Vox acabará entrando en el redil y pactando. Bien sea desde dentro o desde fuera.. Porque los mandos populares, una vez que Feijóo ha puesto sus cartas encima de la mesa, lo que sí descartan de plano es una repetición electoral. Creen encarriladas las investiduras de Guardiola, Azcón y, más tarde, Mañueco.. Desde el pasado domingo, día en que Feijóo y Abascal conversaron durante más de una hora y acordaron establecer un nuevo sistema de negociación, el PP no ha dejado de tener gestos con Vox. Al malestar de Abascal con el documento, Génova tendió la mano: «No es un texto del PP para Vox. Es del PP para el PP». Todo son mimos para cortejar a un socio que se hace el duro. Y el ofendido.
Génova enmarca las declaraciones del líder de Vox, que ahora carga contra Aznar, en la campaña para las elecciones de Castilla y León
La paradoja es la siguiente. Al mismo tiempo que negocia con el Partido Popular la gobernabilidad en Extremadura y Aragón, el líder de Vox, Santiago Abascal, no hace más que despotricar contra su potencial socio, el Partido Popular. Se muestra ofendido con todo. A todas horas.. Pero a los populares no parecen preocuparle mucho las afirmaciones que hace ante los medios de comunicación, que enmarcan en la campaña electoral de Castilla y León y en sus «urgencias políticas».. Lo más importante, aseguran con cierta tranquilidad fuentes de Génova, es que las conversaciones ya están en marcha. Aunque se niegan a confirmar si hay prevista alguna reunión de la mesa negociadora en Extremadura en los próximos días. «No vamos a decir nada a la prensa, queremos que salgan bien las cosas». La rumorología apunta a que sí, a que Miguel Tellado bajará a Mérida para verse con Montse Lluis, la emisaria de Kiko Méndez-Monasterio, que a su vez es el hombre para todo de Abascal.. También tomará asiento la candidata en cuestión, María Guardiola. Y el que debería ser su única contraparte, Óscar Fernández. «Vamos a hacer una labor de acompañamiento», insisten fuentes de la cúpula popular para restar importancia a la intervención que han decidido llevar a cabo.. Sin embargo, no parece que vaya a servir de mucho a corto plazo. Porque, tal y como publicó ayer LA RAZÓN, las expectativas de los mandos populares para que salga adelante la investidura del próximo 3 de marzo, son nulas. Precisamente, por la campaña castellanoleonesa. «Si no hay acuerdo, no será por nuestra parte. Nosotros vamos a demostrar que si no hay entendimiento no es porque no queramos, sino porque a Vox no le interesa en este momento. Los votantes de Vox tendrán que saber que su partido está más por la labor de bloquear que de facilitar el entendimiento».. Pese a todo, el PP pone sordina a las quejas de Abascal, que ayer volvió a la carga contra el susodicho documento «marco» y, también, disparó contra José María Aznar, enfrascado en la campaña de Mañueco. Dijo que «los dirigentes de Vox están encantados con Sánchez» y que le gustaría «conocer sus conversaciones con el Gobierno».. A lo que Abascal replicó: «Lo que quiero saber es si el señor Feijóo cree que Aznar dice la verdad o miente otra vez, yo afirmo que miente otra vez. Y digo algo más, parece que el señor Aznar está intentando dinamitar las negociaciones y decirle al señor Feijóo cómo tiene que hacer las cosas y me parece muy preocupante». En el entorno del presidente popular descartan ahondar en la polémica, pero, claro está, tampoco piensan en contradecir a Aznar.. Sobre el texto elaborado por los populares, Abascal volvió a la carga: «Es bastante ofensivo. Es el PP el que ha ganado las elecciones, el que necesita nuestros votos, por lo tanto, debería preguntarnos a nosotros qué es lo que queremos. Se lo hemos dicho por activa y por pasiva, pero el PP, en lugar de eso, lo que ha hecho es complicar las cosas».. De lo que está por venir, fue llamativo que volvió a poner el foco en las políticas y no en los sillones. Cuando hasta hace dos días aseguraba que la prioridad primera era gobernar. «Queremos conversaciones en las que se negocie medida a medida, decreto a decreto, partida a partida, en la que se establezca unos plazos de cumplimiento y unas garantías de cumplimiento. No podemos olvidar que salimos de esos gobiernos porque el PP nos estafó, como estafa a sus electores».. Una dureza en el lenguaje que, sin embargo, no se ajusta con la realidad final o, al menos, con la realidad que quieren ver en el PP: que por muchas pataletas de Abascal, Vox acabará entrando en el redil y pactando. Bien sea desde dentro o desde fuera.. Porque los mandos populares, una vez que Feijóo ha puesto sus cartas encima de la mesa, lo que sí descartan de plano es una repetición electoral. Creen encarriladas las investiduras de Guardiola, Azcón y, más tarde, Mañueco.. Desde el pasado domingo, día en que Feijóo y Abascal conversaron durante más de una hora y acordaron establecer un nuevo sistema de negociación, el PP no ha dejado de tener gestos con Vox. Al malestar de Abascal con el documento, Génova tendió la mano: «No es un texto del PP para Vox. Es del PP para el PP». Todo son mimos para cortejar a un socio que se hace el duro. Y el ofendido.
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