El acceso a la vivienda es el mayor problema para los barceloneses, según la primera ola del barómetro municipal de 2025, y en este mismo sentido, el precio del alquiler sigue subiendo en Barcelona, lo que complica todavía más la situación. Para tratar de aliviar la problemática, el Ayuntamiento de la capital catalana, liderado por Jaume Collboni, ha aplicado o anunciado ya varias medidas: tope de precios del alquiler, plan contra la vivienda especulativa o la eliminación de pisos turísticos para 2028. Sin embargo, hay un colectivo que también sufre la subida del alquiler, pero cuyo precio no se puede topar: los comercios.. Según datos de una encuesta al sector, recogidos en septiembre por El Periódico, el alquiler medio de una tienda en Barcelona pasó de 1.362 euros en 2023 a 1.555 euros en 2024, lo que supone una subida de casi 200 euros en apenas un año. En declaraciones a LA RAZÓN, el presidente de Barcelona Comerç, Pròsper Puig, reconoció «la preocupación» del sector ante esta subida al alza y aseguró estar en contacto con el gobierno municipal para analizar la situación. En concreto, el consistorio se comprometió a realizar un informe sobre «el estado de la cuestión», aunque ambas partes –ayuntamiento y asociación de comerciantes– son conscientes que el poder de acción no es municipal.. La ley de arrendamientos urbanos (LAU) es estatal, por lo que correspondería al Estado regular el mercado del alquiler. Cualquier cambio en las reglas del contrato de comercios, como establecer topes, requeriría una modificación de la LAU, que solo puede aprobar el Congreso de los Diputados. La Generalitat, por su parte, tiene competencia exclusiva en materia de vivienda, pero el comercio es otro ámbito. Así las cosas, aunque la voluntad política del ayuntamiento pueda ser la de limitar también los precios del alquiler de comercios, la competencia recae exclusivamente en el Congreso de los Diputados.. La subida de precios del alquiler de comercios en Barcelona es, además, muy distinta según los barrios. Tal y como recogió elDiario.es, en la zona del Passeig de Gràcia y la Rambla de Catalunya, entre 2019 y 2024 los nuevos contratos de alquiler pasaron de una media de 3.808 euros al mes a 7.180, un incremento del 89%. Y en el Gòtic, Sant Pere y la Barceloneta, subieron de 2.422 euros a 4.371 euros en el mismo periodo.. Comercio local. Las consecuencias de esta escalada de precios ya se pueden observar en Barcelona. Estos últimos meses, varios establecimientos históricos han anunciado su cierre sobre todo por el incremento de precios en sus alquileres. Este fenómeno ocurre, además, pocas semanas después de que Barcelona haya sido elegida Capital Europea del Comercio de Proximidad, un reconocimiento que busca poner en valor el papel del pequeño comercio. Mientras la capital catalana recibe este premio, los datos del INE muestran que en Cataluña se han perdido casi 11.000 comercios en la última década.. Con la subida de precios, cada vez más franquicias internacionales ocupan establecimientos donde antes había un comercio local. Según datos de El Periódico, hay un 75% de negocios en Barcelona de titulares con nacionalidad española, una cifra casi cuatro puntos más baja que hace dos años. Además, el 25% de los comerciantes en la capital catalana son extranjeros.
Los comerciantes reclaman medidas que no dependen del ayuntamiento mientras la tienda local ya se ve afectada
El acceso a la vivienda es el mayor problema para los barceloneses, según la primera ola del barómetro municipal de 2025, y en este mismo sentido, el precio del alquiler sigue subiendo en Barcelona, lo que complica todavía más la situación. Para tratar de aliviar la problemática, el Ayuntamiento de la capital catalana, liderado por Jaume Collboni, ha aplicado o anunciado ya varias medidas: tope de precios del alquiler, plan contra la vivienda especulativa o la eliminación de pisos turísticos para 2028. Sin embargo, hay un colectivo que también sufre la subida del alquiler, pero cuyo precio no se puede topar: los comercios.. Según datos de una encuesta al sector, recogidos en septiembre por El Periódico, el alquiler medio de una tienda en Barcelona pasó de 1.362 euros en 2023 a 1.555 euros en 2024, lo que supone una subida de casi 200 euros en apenas un año. En declaraciones a LA RAZÓN, el presidente de Barcelona Comerç, Pròsper Puig, reconoció «la preocupación» del sector ante esta subida al alza y aseguró estar en contacto con el gobierno municipal para analizar la situación. En concreto, el consistorio se comprometió a realizar un informe sobre «el estado de la cuestión», aunque ambas partes –ayuntamiento y asociación de comerciantes– son conscientes que el poder de acción no es municipal.. La ley de arrendamientos urbanos (LAU) es estatal, por lo que correspondería al Estado regular el mercado del alquiler. Cualquier cambio en las reglas del contrato de comercios, como establecer topes, requeriría una modificación de la LAU, que solo puede aprobar el Congreso de los Diputados. La Generalitat, por su parte, tiene competencia exclusiva en materia de vivienda, pero el comercio es otro ámbito. Así las cosas, aunque la voluntad política del ayuntamiento pueda ser la de limitar también los precios del alquiler de comercios, la competencia recae exclusivamente en el Congreso de los Diputados.. La subida de precios del alquiler de comercios en Barcelona es, además, muy distinta según los barrios. Tal y como recogió elDiario.es, en la zona del Passeig de Gràcia y la Rambla de Catalunya, entre 2019 y 2024 los nuevos contratos de alquiler pasaron de una media de 3.808 euros al mes a 7.180, un incremento del 89%. Y en el Gòtic, Sant Pere y la Barceloneta, subieron de 2.422 euros a 4.371 euros en el mismo periodo.. Comercio local. Las consecuencias de esta escalada de precios ya se pueden observar en Barcelona. Estos últimos meses, varios establecimientos históricos han anunciado su cierre sobre todo por el incremento de precios en sus alquileres. Este fenómeno ocurre, además, pocas semanas después de que Barcelona haya sido elegida Capital Europea del Comercio de Proximidad, un reconocimiento que busca poner en valor el papel del pequeño comercio. Mientras la capital catalana recibe este premio, los datos del INE muestran que en Cataluña se han perdido casi 11.000 comercios en la última década.. Con la subida de precios, cada vez más franquicias internacionales ocupan establecimientos donde antes había un comercio local. Según datos de El Periódico, hay un 75% de negocios en Barcelona de titulares con nacionalidad española, una cifra casi cuatro puntos más baja que hace dos años. Además, el 25% de los comerciantes en la capital catalana son extranjeros.
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