El Ayuntamiento de Sevilla endurece el cerco a los patinetes eléctricos. La nueva ordenanza municipal de movilidad, ya publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla (BOPA) sin atender ninguna alegación, redibuja el mapa circulatorio de la ciudad y coloca al Vehículo de Movilidad Personal (VMP) en el centro del debate urbano. Más restricciones, más obligaciones y un régimen sancionador más severo. El Consistorio lo vende como ordenación con la justificación de los accidentes en el carril bici que llevan a afectados al Virgen del Rocío. Los afectados lo interpretan como asfixia. La nueva normativa, si se cumple porque hasta ahora se venía haciendo la vista gorda con el carril bici, aboca a los usuarios a ir por la carretera. Solo se permite que vayan por el carril bici los VMP que tengan potencia igual o inferior a 250w (vatios) y a una velocidad máxima de 15 km/h. y en tramos compartidos con peatones a 10 km/h. Apenas existen patinetes de menos de 300w, lo que guarda relación con la potencia para tirar en las cuestas y no necesariamente con la velocidad. Está por ver si el parte de lesiones en hospitales pasa directamente a mayores cuando patinetes a 25 kilómetros por hora circulen con vehículos de gran tonelaje a velocidad incontrolada.. La norma establece como eje principal que los patinetes deberán circular «obligatoriamente por la calzada», quedando vetadas aceras y zonas peatonales. Solo podrán usar carriles bici cuando estén expresamente habilitados para VMP. En vías con un único carril por sentido deberán ocupar el centro del carril, una medida que ya ha generado críticas por el riesgo de convivencia con el tráfico rodado.. Además, se fija una «velocidad máxima de 15 km/h» -por los 25 que establece la DGT-, se prohíbe el uso de auriculares y teléfonos móviles durante la conducción y será obligatorio el uso de casco en determinados supuestos que concreta la ordenanza.. Seguro obligatorio y registro. Uno de los puntos más controvertidos es la exigencia de «seguro de responsabilidad civil obligatorio» para todos los usuarios de VMP. El Ayuntamiento defiende que equipara derechos y obligaciones con otros vehículos. Los detractores sostienen que introduce una barrera económica que desincentiva su uso. En cualquier caso, este ya es un requisito de la DGT, a pesar de que al ritmo que la web oficial habilita VMP el parque completo puede estar regularizado en un lustro.. La ordenanza también contempla la posibilidad de establecer un «registro municipal de patinetes», así como la obligación de que los vehículos dispongan de certificado de circulación conforme a la normativa estatal.. Endurecimiento de sanciones. El régimen sancionador se refuerza. Las multas pueden alcanzar los «500 euros» en los supuestos más graves, incluyendo la circulación por zonas prohibidas, superar los límites de velocidad o transportar a más de una persona en el vehículo.. La Policía Local podrá proceder a la «inmovilización del patinete» en determinados casos.. Restricciones de edad y convivencia. Se fijan límites de edad para su conducción y se refuerza la prohibición de estacionar en zonas que dificulten el tránsito peatonal. El Ayuntamiento insiste en la necesidad de “recuperar el espacio público” y evitar el desorden en calles y plazas.. Sin embargo, el debate de fondo es más amplio. Sevilla afronta un rediseño integral de su modelo de movilidad en un contexto de creciente tensión por las obras, los cortes de tráfico y la reordenación del espacio urbano. El patinete, que en los últimos años se consolidó como alternativa flexible al coche y al transporte público, pasa ahora a un escenario de mayor control y menor margen operativo.. Un modelo en cuestión. La ordenanza llega en un momento especialmente sensible para la movilidad en la capital andaluza. La obligación de bajar a la calzada en muchas vías estrechas plantea interrogantes sobre seguridad real y capacidad de adaptación del tráfico.. El Ayuntamiento defiende que la medida homogeneiza criterios y aporta seguridad jurídica. Pero la percepción de improvisación y endurecimiento normativo ha calado entre usuarios y parte del sector comercial vinculado a la movilidad eléctrica.. El debate no es menor. Detrás de la regulación del patinete está la definición misma del equilibrio entre peatón, coche y movilidad alternativa en una ciudad que ya sufre tensiones circulatorias crecientes.
La nueva ordenanza obliga a circular por la calzada, impone seguro de responsabilidad civil y endurece el régimen sancionador en plena polémica por el modelo de movilidad del Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Sevilla endurece el cerco a los patinetes eléctricos. La nueva ordenanza municipal de movilidad, ya publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla (BOPA) sin atender ninguna alegación, redibuja el mapa circulatorio de la ciudad y coloca al Vehículo de Movilidad Personal (VMP) en el centro del debate urbano. Más restricciones, más obligaciones y un régimen sancionador más severo. El Consistorio lo vende como ordenación con la justificación de los accidentes en el carril bici que llevan a afectados al Virgen del Rocío. Los afectados lo interpretan como asfixia. La nueva normativa, si se cumple porque hasta ahora se venía haciendo la vista gorda con el carril bici, aboca a los usuarios a ir por la carretera. Solo se permite que vayan por el carril bici los VMP que tengan potencia igual o inferior a 250w (vatios) y a una velocidad máxima de 15 km/h. y en tramos compartidos con peatones a 10 km/h. Apenas existen patinetes de menos de 300w, lo que guarda relación con la potencia para tirar en las cuestas y no necesariamente con la velocidad. Está por ver si el parte de lesiones en hospitales pasa directamente a mayores cuando patinetes a 25 kilómetros por hora circulen con vehículos de gran tonelaje a velocidad incontrolada.. La norma establece como eje principal que los patinetes deberán circular «obligatoriamente por la calzada», quedando vetadas aceras y zonas peatonales. Solo podrán usar carriles bici cuando estén expresamente habilitados para VMP. En vías con un único carril por sentido deberán ocupar el centro del carril, una medida que ya ha generado críticas por el riesgo de convivencia con el tráfico rodado.. Además, se fija una «velocidad máxima de 15 km/h» -por los 25 que establece la DGT-, se prohíbe el uso de auriculares y teléfonos móviles durante la conducción y será obligatorio el uso de casco en determinados supuestos que concreta la ordenanza.. Seguro obligatorio y registro. Uno de los puntos más controvertidos es la exigencia de «seguro de responsabilidad civil obligatorio» para todos los usuarios de VMP. El Ayuntamiento defiende que equipara derechos y obligaciones con otros vehículos. Los detractores sostienen que introduce una barrera económica que desincentiva su uso. En cualquier caso, este ya es un requisito de la DGT, a pesar de que al ritmo que la web oficial habilita VMP el parque completo puede estar regularizado en un lustro.. La ordenanza también contempla la posibilidad de establecer un «registro municipal de patinetes», así como la obligación de que los vehículos dispongan de certificado de circulación conforme a la normativa estatal.. Endurecimiento de sanciones. El régimen sancionador se refuerza. Las multas pueden alcanzar los «500 euros» en los supuestos más graves, incluyendo la circulación por zonas prohibidas, superar los límites de velocidad o transportar a más de una persona en el vehículo.. La Policía Local podrá proceder a la «inmovilización del patinete» en determinados casos.. Restricciones de edad y convivencia. Se fijan límites de edad para su conducción y se refuerza la prohibición de estacionar en zonas que dificulten el tránsito peatonal. El Ayuntamiento insiste en la necesidad de “recuperar el espacio público” y evitar el desorden en calles y plazas.. Sin embargo, el debate de fondo es más amplio. Sevilla afronta un rediseño integral de su modelo de movilidad en un contexto de creciente tensión por las obras, los cortes de tráfico y la reordenación del espacio urbano. El patinete, que en los últimos años se consolidó como alternativa flexible al coche y al transporte público, pasa ahora a un escenario de mayor control y menor margen operativo.. Un modelo en cuestión. La ordenanza llega en un momento especialmente sensible para la movilidad en la capital andaluza. La obligación de bajar a la calzada en muchas vías estrechas plantea interrogantes sobre seguridad real y capacidad de adaptación del tráfico.. El Ayuntamiento defiende que la medida homogeneiza criterios y aporta seguridad jurídica. Pero la percepción de improvisación y endurecimiento normativo ha calado entre usuarios y parte del sector comercial vinculado a la movilidad eléctrica.. El debate no es menor. Detrás de la regulación del patinete está la definición misma del equilibrio entre peatón, coche y movilidad alternativa en una ciudad que ya sufre tensiones circulatorias crecientes.
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