Andalucía encara la reapertura de la línea de Alta Velocidad con Madrid tras casi un mes de interrupción, pero lo hace con un balance económico que el Gobierno andaluz considera «muy grave» y con dudas aún sobre la calidad y la estabilidad del servicio.. Desde el accidente de Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero y en el que murieron 46 personas, la comunidad ha permanecido desconectada por tren de la capital de España. Según los cálculos de la Junta, en este periodo se han perdido 880.000 viajeros potenciales, una cifra que impacta directamente en la principal industria regional: el turismo. El consejero andaluz del ramo, Arturo Bernal, cifra las pérdidas diarias del sector turístico entre 485.000 y 500.000 euros, lo que supone entre 12,6 y 13 millones de euros en apenas 26 días. Sin embargo, el impacto acumulado podría alcanzar los 1.000 millones en el primer cuatrimestre del año, si se tienen en cuenta cancelaciones, caída de reservas y efectos indirectos sobre la actividad económica. En definitiva, la «tormenta perfecta» sobre la «joya de la corona», junto a la agricultura, de la economía andaluza.. La suspensión del AVE llega en un momento sensible. Andalucía cerró 2025 con 37,9 millones de viajeros y más de 30.000 millones de impacto económico, con una media de 482.000 empleos en el sector. La comunidad había consolidado un modelo turístico basado en mayor rentabilidad y menor estacionalidad, con crecimiento en ingresos y empleo. Ahora, a las puertas de la Semana Santa y la Feria de Abril, el Ejecutivo autonómico advierte de que la incertidumbre está provocando cancelaciones. La Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos estima una caída del 30% en las reservas y una paralización de contrataciones temporales previstas para la temporada alta. Bernal reclama una auditoría completa de la calidad del trayecto en los puntos clave de Córdoba, Sevilla y Málaga, y critica la falta de información oficial por parte del Ministerio de Transportes sobre la fecha exacta de reapertura. El ministro Óscar Puente avanzó que la línea podría restablecerse entre hoy y mañana, pero desde la Junta insisten en que no basta con reabrir, sino en garantizar tiempos y seguridad similares a los previos al accidente en una red ferroviaria que antes del accidente se venía caracterizando ya por retrasos y cancelaciones. La consejera de Economía y portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, por su parte, solicitó al Ejecutivo central que estudie bonificaciones en billetes de avión para Andalucía similares a las que disfrutan Canarias y Baleares por su insularidad, mientras persista la desconexión ferroviaria. Además, la Junta ha pedido que el sector turístico andaluz sea incluido en el decreto de ayudas para zonas afectadas por el tren de borrascas, al considerar que la desconexión ferroviaria ha generado un «daño reputacional» para la marca Andalucía y un impacto directo en consumo, eventos y actividad empresarial.. De su lado, el presidente de la CEA, Javier González de Lara, advirtió de que la incidencia no afecta solo a los 31.000 pasajeros diarios del trayecto, sino también a la logística y distribución de mercancías. La paralización ferroviaria coincide además con el tren de borrascas que ha golpeado a la región. En la agricultura, los daños se cuentan por hectáreas arrasadas en invernaderos de Almería, pérdidas en frutos rojos en Huelva y afecciones en infraestructuras rurales. En la construcción, Fadeco estima que la provincia de Cádiz es la más afectada, con una primera inversión de emergencia en carreteras que podría rondar los 107 millones, mientras las obras sufren paralizaciones, sobrecostes y problemas logísticos.. El escenario está sembrado de incertidumbres: desconexión ferroviaria, caída de reservas, intranquilidad con los eventos y daños acumulados por temporales en sectores estratégicos. El anuncio de reapertura inminente por parte del Gobierno no despeja todas las dudas. Desde la Junta y la patronal se insiste en la necesidad de una fecha «cierta» y de garantías técnicas que eviten viajes más largos o nuevas interrupciones. Con la Semana Santa en ciernes, el sector tiene una vela puesta a Dios y se juega no solo la recuperación del servicio ferroviario, sino la estabilidad de una industria que arrancó el año con cifras históricas de crecimiento.
El impacto de la crisis ferroviaria se eleva hasta los 1.000 millones, con una caída de 880.000 viajeros y del 30% de reservas en Andalucía
Andalucía encara la reapertura de la línea de Alta Velocidad con Madrid tras casi un mes de interrupción, pero lo hace con un balance económico que el Gobierno andaluz considera «muy grave» y con dudas aún sobre la calidad y la estabilidad del servicio.. Desde el accidente de Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero y en el que murieron 46 personas, la comunidad ha permanecido desconectada por tren de la capital de España. Según los cálculos de la Junta, en este periodo se han perdido 880.000 viajeros potenciales, una cifra que impacta directamente en la principal industria regional: el turismo. El consejero andaluz del ramo, Arturo Bernal, cifra las pérdidas diarias del sector turístico entre 485.000 y 500.000 euros, lo que supone entre 12,6 y 13 millones de euros en apenas 26 días. Sin embargo, el impacto acumulado podría alcanzar los 1.000 millones en el primer cuatrimestre del año, si se tienen en cuenta cancelaciones, caída de reservas y efectos indirectos sobre la actividad económica. En definitiva, la «tormenta perfecta» sobre la «joya de la corona», junto a la agricultura, de la economía andaluza.. La suspensión del AVE llega en un momento sensible. Andalucía cerró 2025 con 37,9 millones de viajeros y más de 30.000 millones de impacto económico, con una media de 482.000 empleos en el sector. La comunidad había consolidado un modelo turístico basado en mayor rentabilidad y menor estacionalidad, con crecimiento en ingresos y empleo. Ahora, a las puertas de la Semana Santa y la Feria de Abril, el Ejecutivo autonómico advierte de que la incertidumbre está provocando cancelaciones. La Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos estima una caída del 30% en las reservas y una paralización de contrataciones temporales previstas para la temporada alta. Bernal reclama una auditoría completa de la calidad del trayecto en los puntos clave de Córdoba, Sevilla y Málaga, y critica la falta de información oficial por parte del Ministerio de Transportes sobre la fecha exacta de reapertura. El ministro Óscar Puente avanzó que la línea podría restablecerse entre hoy y mañana, pero desde la Junta insisten en que no basta con reabrir, sino en garantizar tiempos y seguridad similares a los previos al accidente en una red ferroviaria que antes del accidente se venía caracterizando ya por retrasos y cancelaciones. La consejera de Economía y portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, por su parte, solicitó al Ejecutivo central que estudie bonificaciones en billetes de avión para Andalucía similares a las que disfrutan Canarias y Baleares por su insularidad, mientras persista la desconexión ferroviaria. Además, la Junta ha pedido que el sector turístico andaluz sea incluido en el decreto de ayudas para zonas afectadas por el tren de borrascas, al considerar que la desconexión ferroviaria ha generado un «daño reputacional» para la marca Andalucía y un impacto directo en consumo, eventos y actividad empresarial.. De su lado, el presidente de la CEA, Javier González de Lara, advirtió de que la incidencia no afecta solo a los 31.000 pasajeros diarios del trayecto, sino también a la logística y distribución de mercancías. La paralización ferroviaria coincide además con el tren de borrascas que ha golpeado a la región. En la agricultura, los daños se cuentan por hectáreas arrasadas en invernaderos de Almería, pérdidas en frutos rojos en Huelva y afecciones en infraestructuras rurales. En la construcción, Fadeco estima que la provincia de Cádiz es la más afectada, con una primera inversión de emergencia en carreteras que podría rondar los 107 millones, mientras las obras sufren paralizaciones, sobrecostes y problemas logísticos.. El escenario está sembrado de incertidumbres: desconexión ferroviaria, caída de reservas, intranquilidad con los eventos y daños acumulados por temporales en sectores estratégicos. El anuncio de reapertura inminente por parte del Gobierno no despeja todas las dudas. Desde la Junta y la patronal se insiste en la necesidad de una fecha «cierta» y de garantías técnicas que eviten viajes más largos o nuevas interrupciones. Con la Semana Santa en ciernes, el sector tiene una vela puesta a Dios y se juega no solo la recuperación del servicio ferroviario, sino la estabilidad de una industria que arrancó el año con cifras históricas de crecimiento.
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