El grave accidente registrado ayer en la red de Rodalies ha vuelto a situar el servicio ferroviario catalán en el centro de la polémica. El descarrilamiento de un tren de la línea R4 en Gelida (Barcelona), provocado por la caída de un muro de contención sobre la vía a causa del temporal, ha tenido consecuencias trágicas: más de 30 heridos, cuatro de ellos graves, y un fallecido. El siniestro activó todas las alarmas en el sector y llevó al Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) a exigir una medida contundente: la paralización del servicio de Rodalies «hasta nuevo aviso».. En paralelo, la circulación ferroviaria también quedó interrumpida entre Blanes y Maçanet-Massanes (Girona) después de que un tren sufriera la salida de un eje tras arrollar una roca desprendida por las intensas lluvias. Dos descarrilamientos en una misma jornada, ambos vinculados a incidencias en la infraestructura y a un episodio de fuerte inestabilidad meteorológica, han reforzado la denuncia de los maquinistas sobre la falta de garantías de seguridad.. En el caso de Gelida, la respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. Se activó la fase de prealerta del Plan Ferrocat y se desplazaron hasta la zona ambulancias del Servei d’Emergències Mèdiques (SEM), un equipo de los Bombers de la Generalitat y quince dotaciones policiales, entre efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana y del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO).. «Los efectos climáticos de la alerta climatológica están causando numerosas incidencias en la infraestructura ferroviaria en el ámbito de Rodalies», advirtió Semaf en un comunicado. Por ello, reclamaron a Renfe y a los propios conductores la paralización del servicio «ante la pasividad de las autoridades competentes y la falta de garantías sobre la seguridad tanto para los viajeros como para los profesionales». Asimismo, pidieron a los maquinistas que ya se encontrasen en ruta que extremen la prudencia para llegar a la siguiente estación y que no reanuden el servicio.. Por su parte, Adif «mantiene suspendida la circulación ferroviaria en el ámbito de Rodalies» desde ayer por la noche ante los efectos del temporal en Cataluña. El servicio se restablecerá «una vez reconocida la infraestructura y comprobado que queda libre de obstáculos caídos», tal y como informaron en un comunicado.. El traspaso de Rodalies. La exigencia de Semaf no surge en el vacío. Rodalies es, desde hace años, uno de los servicios públicos más cuestionados en Cataluña. Millones de usuarios se ven afectados cada año por retrasos recurrentes, averías, interrupciones del servicio, obras interminables y daños en las catenarias o en las propias vías. Las incidencias se han convertido en una constante que ha erosionado la confianza de los pasajeros y ha generado un profundo malestar social.. Ese descontento se expresó con claridad el año pasado, cuando en distintos puntos de Cataluña se sucedieron manifestaciones para reclamar una mejora urgente del servicio ferroviario. Usuarios, plataformas ciudadanas y representantes locales coincidieron en denunciar una situación que consideran estructural y no coyuntural. Desde el ámbito político catalán, la explicación más repetida apunta a la falta de inversión por parte del Gobierno central en la red de Rodalies, un diagnóstico que comparten tanto el PSC como el PP catalán.. En este contexto de crisis crónica del servicio, la izquierda catalana y el independentismo han reforzado su apuesta por el traspaso de Rodalies a la Generalitat. Defienden que una gestión desde la proximidad permitiría identificar con mayor precisión dónde es necesario invertir, priorizar las actuaciones más urgentes y responder con mayor agilidad a las incidencias del día a día. Como ejemplo, suelen señalar el funcionamiento de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), un modelo que goza de mayor reconocimiento entre los usuarios por su fiabilidad y puntualidad.. Así, ERC consiguió el compromiso del PSOE de que el traspaso sería una realidad, empezando por la R1, a cambio de los votos republicanos para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat de Cataluña. Es en este marco donde se inscribe la reciente constitución de la empresa mixta Rodalies de Catalunya SME, SA. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, anunciaron la creación de esta sociedad controlada por Renfe y el Govern, un paso que pretende dar respuesta a una reivindicación histórica y «abrir una nueva etapa en la gestión del servicio».. La nueva empresa contará con un consejo de administración formado por nueve miembros, cinco designados por la Generalitat y cuatro por Renfe. La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, asumirá la presidencia, mientras que Òscar Playà será el consejero delegado. La estructura accionarial inicial mantiene la mayoría en manos de Renfe Viajeros, con un 59,1%, frente al 49,9% de la Generalitat, y un capital social de dos millones de euros. La sede se ubicará en el Departamento de Territorio del Govern.. Desde la Generalitat defienden que esta empresa no es una «carcasa burocrática», sino una herramienta para mejorar la interlocución, priorizar a las personas usuarias y agilizar la toma de decisiones. «No es un cambio de nombre, es un cambio de paradigma», aseguró Illa durante el acto de presentación, en el que reivindicó la «buena política» que cumple los acuerdos y afronta retos complejos. Por su parte, Puente subrayó la cooperación entre administraciones y defendió la descentralización como una vía para gestionar organismos complejos como el ferroviario, garantizando al mismo tiempo los estándares de seguridad y la protección de los trabajadores de Renfe.. El calendario, sin embargo, es largo. A lo largo de este año se deberán completar trámites clave, como el inventario de bienes y contratos, la obtención de licencias y certificados de seguridad, y la elaboración de un plan estratégico y de negocio. La previsión es que la nueva empresa empiece a operar en la línea R1 a partir de 2027. Paralelamente, se anunció el avance en el traspaso de la línea del Maresme, cuya titularidad pasaría a la Generalitat sin interrumpir la operación ferroviaria.. El anuncio no estuvo exento de críticas. Junts denunció lo que considera un «engaño» y una «estafa» ante el drama cotidiano de Rodalies, al entender que la solución no pasa por una empresa mixta con mayoría de Renfe. El PP catalán, por su parte, expresó sus dudas sobre las transferencias y advirtió de que lo importante no es quién tenga la competencia, sino la calidad real del servicio que reciben los usuarios. Más allá de modelos de gestión, el mensaje del colectivo profesional es claro: sin garantías en la infraestructura, Rodalies seguirá expuesto a riesgos.
Adif suspende la circulación de trenes tras las quejas de los maquinistas «por la pasividad de las autoridades» y en pleno traspaso del servicio
El grave accidente registrado ayer en la red de Rodalies ha vuelto a situar el servicio ferroviario catalán en el centro de la polémica. El descarrilamiento de un tren de la línea R4 en Gelida (Barcelona), provocado por la caída de un muro de contención sobre la vía a causa del temporal, ha tenido consecuencias trágicas: más de 30 heridos, cuatro de ellos graves, y un fallecido. El siniestro activó todas las alarmas en el sector y llevó al Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) a exigir una medida contundente: la paralización del servicio de Rodalies «hasta nuevo aviso».. En paralelo, la circulación ferroviaria también quedó interrumpida entre Blanes y Maçanet-Massanes (Girona) después de que un tren sufriera la salida de un eje tras arrollar una roca desprendida por las intensas lluvias. Dos descarrilamientos en una misma jornada, ambos vinculados a incidencias en la infraestructura y a un episodio de fuerte inestabilidad meteorológica, han reforzado la denuncia de los maquinistas sobre la falta de garantías de seguridad.. En el caso de Gelida, la respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. Se activó la fase de prealerta del Plan Ferrocat y se desplazaron hasta la zona ambulancias del Servei d’Emergències Mèdiques (SEM), un equipo de los Bombers de la Generalitat y quince dotaciones policiales, entre efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana y del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO).. «Los efectos climáticos de la alerta climatológica están causando numerosas incidencias en la infraestructura ferroviaria en el ámbito de Rodalies», advirtió Semaf en un comunicado. Por ello, reclamaron a Renfe y a los propios conductores la paralización del servicio «ante la pasividad de las autoridades competentes y la falta de garantías sobre la seguridad tanto para los viajeros como para los profesionales». Asimismo, pidieron a los maquinistas que ya se encontrasen en ruta que extremen la prudencia para llegar a la siguiente estación y que no reanuden el servicio.. Por su parte, Adif «mantiene suspendida la circulación ferroviaria en el ámbito de Rodalies» desde ayer por la noche ante los efectos del temporal en Cataluña. El servicio se restablecerá «una vez reconocida la infraestructura y comprobado que queda libre de obstáculos caídos», tal y como informaron en un comunicado.. El traspaso de Rodalies. La exigencia de Semaf no surge en el vacío. Rodalies es, desde hace años, uno de los servicios públicos más cuestionados en Cataluña. Millones de usuarios se ven afectados cada año por retrasos recurrentes, averías, interrupciones del servicio, obras interminables y daños en las catenarias o en las propias vías. Las incidencias se han convertido en una constante que ha erosionado la confianza de los pasajeros y ha generado un profundo malestar social.. Ese descontento se expresó con claridad el año pasado, cuando en distintos puntos de Cataluña se sucedieron manifestaciones para reclamar una mejora urgente del servicio ferroviario. Usuarios, plataformas ciudadanas y representantes locales coincidieron en denunciar una situación que consideran estructural y no coyuntural. Desde el ámbito político catalán, la explicación más repetida apunta a la falta de inversión por parte del Gobierno central en la red de Rodalies, un diagnóstico que comparten tanto el PSC como el PP catalán.. En este contexto de crisis crónica del servicio, la izquierda catalana y el independentismo han reforzado su apuesta por el traspaso de Rodalies a la Generalitat. Defienden que una gestión desde la proximidad permitiría identificar con mayor precisión dónde es necesario invertir, priorizar las actuaciones más urgentes y responder con mayor agilidad a las incidencias del día a día. Como ejemplo, suelen señalar el funcionamiento de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), un modelo que goza de mayor reconocimiento entre los usuarios por su fiabilidad y puntualidad.. Así, ERC consiguió el compromiso del PSOE de que el traspaso sería una realidad, empezando por la R1, a cambio de los votos republicanos para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat de Cataluña. Es en este marco donde se inscribe la reciente constitución de la empresa mixta Rodalies de Catalunya SME, SA. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, anunciaron la creación de esta sociedad controlada por Renfe y el Govern, un paso que pretende dar respuesta a una reivindicación histórica y «abrir una nueva etapa en la gestión del servicio».. La nueva empresa contará con un consejo de administración formado por nueve miembros, cinco designados por la Generalitat y cuatro por Renfe. La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, asumirá la presidencia, mientras que Òscar Playà será el consejero delegado. La estructura accionarial inicial mantiene la mayoría en manos de Renfe Viajeros, con un 59,1%, frente al 49,9% de la Generalitat, y un capital social de dos millones de euros. La sede se ubicará en el Departamento de Territorio del Govern.. Desde la Generalitat defienden que esta empresa no es una «carcasa burocrática», sino una herramienta para mejorar la interlocución, priorizar a las personas usuarias y agilizar la toma de decisiones. «No es un cambio de nombre, es un cambio de paradigma», aseguró Illa durante el acto de presentación, en el que reivindicó la «buena política» que cumple los acuerdos y afronta retos complejos. Por su parte, Puente subrayó la cooperación entre administraciones y defendió la descentralización como una vía para gestionar organismos complejos como el ferroviario, garantizando al mismo tiempo los estándares de seguridad y la protección de los trabajadores de Renfe.. El calendario, sin embargo, es largo. A lo largo de este año se deberán completar trámites clave, como el inventario de bienes y contratos, la obtención de licencias y certificados de seguridad, y la elaboración de un plan estratégico y de negocio. La previsión es que la nueva empresa empiece a operar en la línea R1 a partir de 2027. Paralelamente, se anunció el avance en el traspaso de la línea del Maresme, cuya titularidad pasaría a la Generalitat sin interrumpir la operación ferroviaria.. El anuncio no estuvo exento de críticas. Junts denunció lo que considera un «engaño» y una «estafa» ante el drama cotidiano de Rodalies, al entender que la solución no pasa por una empresa mixta con mayoría de Renfe. El PP catalán, por su parte, expresó sus dudas sobre las transferencias y advirtió de que lo importante no es quién tenga la competencia, sino la calidad real del servicio que reciben los usuarios. Más allá de modelos de gestión, el mensaje del colectivo profesional es claro: sin garantías en la infraestructura, Rodalies seguirá expuesto a riesgos.
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