El incendio declarado el pasado verano en Molezuelas de la Carballeda (Zamora), en el que murieron dos voluntarios en labores de extinción en la provincia de León, batió el récord de intensidad registrado en España por un incendio forestal, con 90.000 kilovatios de energía por metro de llama.. El dato lo ha ofrecido este jueves el director general de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, en una comparecencia en las Cortes de Castilla y León por los incendios del año pasado, como ejemplo de las condiciones excepcionales que se dieron el pasado mes de agosto.. Del mismo modo, ese incendio que quemó más de 37.000 hectáreas tanto de superficie forestal como agrícola batió un «récord absoluto de 4.000 hectáreas a la hora» quemadas en los momentos de mayor intensidad, por lo que «estamos hablando de monstruos», ha asegurado.. Al igual que en ese fuego, en algunos otros registrados el pasado mes de agosto en Castilla y León se alcanzaron llamas de más de quince metros de altura, en los que todo esfuerzo de control de la cabeza resulta ineficiente porque se trata de fuegos «fuera de la capacidad de extinción».. De esa forma ha justificado que tanto la superficie arbolada quemada como la total forestal haya multiplicado por siete en Castilla y León la media del último decenio, con 42.815 hectáreas arboladas calcinadas el pasado año frente a las 6.528 de media de la década y 143.880 hectáreas de superficie forestal frente a las 19.415 de media anual de los diez años.. Arranz ha aludido a las circunstancias meteorológicas, tras una primavera con menos precipitaciones de lo habitual y un verano con altas temperaturas, baja humedad y «gran inestabilidad, con vientos fuertes y cambiantes», informa Efe.. Los valores rebasaron en los peores momentos «claramente los umbrales en los que el operativo puede hacer un ataque directo de los flancos y de la cabeza», ha argumentado.. El responsable de la política forestal de Castilla y León ha aludido además a la nueva época de incendios forestales que «al igual que humanamente no es posible detener un tsunami o una erupción volcánica, tampoco lo es detener estos incendios» que corresponden a una «nueva época» y que también se dan en Estados Unidos, Australia o Francia.. Por ello, ha abogado por mejorar las capacidades del operativo para aprovechar las ventanas de oportunidad que puedan presentarse para combatir esos fuegos y reforzar el sistema de prevención.. A su juicio, la solución debe pasar por un cambio en las políticas no solo forestales, sino también las agrarias, ganaderas, urbanísticas, de infraestructuras o de protección civil, algo que debe ser «una prioridad en la acción política»
El director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz desvela que en otros fuegos del pasado mes de agosto se alcanzaron llamas de más de quince metros de altura
El incendio declarado el pasado verano en Molezuelas de la Carballeda (Zamora), en el que murieron dos voluntarios en labores de extinción en la provincia de León, batió el récord de intensidad registrado en España por un incendio forestal, con 90.000 kilovatios de energía por metro de llama.. El dato lo ha ofrecido este jueves el director general de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, en una comparecencia en las Cortes de Castilla y León por los incendios del año pasado, como ejemplo de las condiciones excepcionales que se dieron el pasado mes de agosto.. Del mismo modo, ese incendio que quemó más de 37.000 hectáreas tanto de superficie forestal como agrícola batió un «récord absoluto de 4.000 hectáreas a la hora» quemadas en los momentos de mayor intensidad, por lo que «estamos hablando de monstruos», ha asegurado.. Al igual que en ese fuego, en algunos otros registrados el pasado mes de agosto en Castilla y León se alcanzaron llamas de más de quince metros de altura, en los que todo esfuerzo de control de la cabeza resulta ineficiente porque se trata de fuegos «fuera de la capacidad de extinción».. De esa forma ha justificado que tanto la superficie arbolada quemada como la total forestal haya multiplicado por siete en Castilla y León la media del último decenio, con 42.815 hectáreas arboladas calcinadas el pasado año frente a las 6.528 de media de la década y 143.880 hectáreas de superficie forestal frente a las 19.415 de media anual de los diez años.. Arranz ha aludido a las circunstancias meteorológicas, tras una primavera con menos precipitaciones de lo habitual y un verano con altas temperaturas, baja humedad y «gran inestabilidad, con vientos fuertes y cambiantes», informa Efe.. Los valores rebasaron en los peores momentos «claramente los umbrales en los que el operativo puede hacer un ataque directo de los flancos y de la cabeza», ha argumentado.. El responsable de la política forestal de Castilla y León ha aludido además a la nueva época de incendios forestales que «al igual que humanamente no es posible detener un tsunami o una erupción volcánica, tampoco lo es detener estos incendios» que corresponden a una «nueva época» y que también se dan en Estados Unidos, Australia o Francia.. Por ello, ha abogado por mejorar las capacidades del operativo para aprovechar las ventanas de oportunidad que puedan presentarse para combatir esos fuegos y reforzar el sistema de prevención.. A su juicio, la solución debe pasar por un cambio en las políticas no solo forestales, sino también las agrarias, ganaderas, urbanísticas, de infraestructuras o de protección civil, algo que debe ser «una prioridad en la acción política»
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