Galicia vuelve a ponerse la máscara. Estos días con el invierno aún apretando y la Cuaresma asomando en el calendario litúrgico, el Entroido entra en su fase decisiva. Aunque en algunas villas el ciclo comenzó ya en enero, es este fin de semana cuando el pulso festivo se acelera y las calles de la comunidad —sobre todo en Ourense— se llenan de chocas, fariña, trajes imposibles y ritos que entremezclan sátira y memoria.. No en vano, este no es un carnaval más. El de 2026 es el primero que se celebra con el Entroido de Galicia reconocido oficialmente como Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial, tras su declaración culminada en 2025, un hito que obliga a documentar, proteger y promover una tradición que va mucho más allá de la fiesta. Así lo recoge la documentación del proceso de reconocimiento patrimonial.. Raíces históricas y debate sobre los orígenes. Hablar de Entroido en Galicia no es hablar de un martes concreto. Es hablar de un ciclo, cuyo calendario depende de la Pascua y, por tanto, de la luna. El Domingo de Entroido cae 49 días antes de la Resurrección, pero en muchas localidades el tiempo festivo comienza semanas antes y se prolonga hasta el Domingo de Piñata.. La tradición combina dos grandes lecturas históricas. Por un lado, la que ve en el carnaval gallego ecos de antiguos ritos de invierno, de fertilidad y de inversión simbólica del orden social —analogías con saturnales o dionisias que la etnografía maneja con cautela—. Por otro, la que subraya su configuración medieval y cristiana: sin la Cuaresma no se entiende el exceso previo, el enfrentamiento simbólico entre Don Carnal y Doña Coresma, la comida abundante o la crítica social desatada antes del recogimiento.. En Galicia, ese equilibrio se traduce en una gramática común —días de compadres y comadres, corredoiros, fareladas, mecos, enterros simbólicos— reinterpretada en cada territorio con su propia identidad.. El “Triángulo Máxico”: Xinzo, Verín y Laza. El corazón más mediático del Entroido gallego se sitúa en el sur de la provincia de Ourense. Xinzo de Limia, Verín y Laza conforman el llamado “Triángulo Máxico”, tres celebraciones con calendario largo y personajes de máscara de fuerte autoridad ritual.. Xinzo de Limia. Xinzo presume de uno de los ciclos más extensos de España. Tras semanas de actos previos, el grueso del programa se concentra ahora en los días centrales, con el Gran Desfile, el Enterro da Sardiña y la Piñata como hitos finales.. Las pantallas, con sus chocas resonando al correr por las calles, ejercen una suerte de “autoridad” festiva: persiguen a quienes no van disfrazados y marcan el ritmo del carnaval.. Verín. En Verín, los cigarróns son los grandes protagonistas. Con máscara rígida, látigo y cencerros, simbolizan el orden dentro del caos. El calendario 2026 ha arrancado con el Xoves de Compadres y continuará este fin de semana con el Domingo y Martes de Entroido, desfiles multitudinarios y programación musical nocturna.. Laza. Si hay un Entroido de intensidad ritual máxima, ese es Laza. Los peliqueiros, con su imponente traje y cencerros, encabezan un programa que alcanza su cénit en el Luns Borralleiro, con la farrapada, la baixada da Morena y las célebres “formigas”, uno de los ritos más comentados y debatidos del carnaval gallego.. Aquí el Entroido conserva una fuerza singular, en la que la harina, los trapos y la teatralidad colectiva funcionan como válvula de escape comunitaria.. Oriente ourensano y Ribeira Sacra. Viana do Bolo. En Viana, los boteiros y los folións —con bombos y aperos de labranza convertidos en instrumentos— marcan un sonido inconfundible. Este domingo se celebrará el Domingo Gordo, con desfile central y la tradicional Festa da Androlla, uno de los pilares gastronómicos del calendario.. Chantada. En la Ribeira Sacra, el Entroido Ribeirao recrea, en clave teatral, el antiguo cobro de rentas. Los volantes, con sus puchos decorados y campás, encarnan a los “señores”, mientras maragatos y mecos representan oficios y guardianes.. De Cobres a la Ulla. Vilaboa (Entroido de Cobres). En las parroquias de Cobres, las madamas y galáns desfilan con trajes de extraordinaria elaboración artesanal. La Corrida do Galo y los recorridos por barrios dotan al Entroido de un aire coreografiado y elegante, distinto al desenfreno ourensano pero igualmente intenso en simbolismo.. A Ulla (Xenerais). En la comarca de A Ulla, los Xenerais protagonizan “atranques” satíricos, enfrentamientos dialécticos que convierten el carnaval en espacio de crítica política y social. A caballo y uniformados, recorren parroquias en un calendario descentralizado que culmina también con la Piñata.. Patrimonio y reto. El reconocimiento como BIC no “congela” el Entroido; lo obliga a pensarse. Las administraciones deben documentar y proteger, pero la fiesta sigue siendo esencialmente comunitaria. La tensión entre tradición y espectacularización, entre ritual y festival, forma parte del debate actual.. En lo económico, el impacto es evidente: hostelería, alojamiento y comercio registran picos en temporada baja. En lo social, el Entroido actúa como escuela informal de identidad: coser un traje, tocar en un folión o aprender el código de una máscara es heredar cultura.. Este fin de semana, cuando las pantallas corran, los cigarróns hagan sonar sus chocas y la harina vuelva a volar en plazas y aldeas, Galicia celebrará algo más que una fiesta. Celebrará una tradición antigua, reconocida oficialmente como patrimonio y muy viva, porque la gente la sigue haciendo suyo cada año.
Del “Triángulo Máxico” ourensano a las madamas de Cobres o los Xenerais da Ulla, la comunidad celebra en 2026 el primer carnaval declarado Bien de Interés Cultural inmaterial,
Galicia vuelve a ponerse la máscara. Estos días con el invierno aún apretando y la Cuaresma asomando en el calendario litúrgico, el Entroido entra en su fase decisiva. Aunque en algunas villas el ciclo comenzó ya en enero, es este fin de semana cuando el pulso festivo se acelera y las calles de la comunidad —sobre todo en Ourense— se llenan de chocas, fariña, trajes imposibles y ritos que entremezclan sátira y memoria.. No en vano, este no es un carnaval más. El de 2026 es el primero que se celebra con el Entroido de Galicia reconocido oficialmente como Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial, tras su declaración culminada en 2025, un hito que obliga a documentar, proteger y promover una tradición que va mucho más allá de la fiesta. Así lo recoge la documentación del proceso de reconocimiento patrimonial.. Raíces históricas y debate sobre los orígenes. Hablar de Entroido en Galicia no es hablar de un martes concreto. Es hablar de un ciclo, cuyo calendario depende de la Pascua y, por tanto, de la luna. El Domingo de Entroido cae 49 días antes de la Resurrección, pero en muchas localidades el tiempo festivo comienza semanas antes y se prolonga hasta el Domingo de Piñata.. La tradición combina dos grandes lecturas históricas. Por un lado, la que ve en el carnaval gallego ecos de antiguos ritos de invierno, de fertilidad y de inversión simbólica del orden social —analogías con saturnales o dionisias que la etnografía maneja con cautela—. Por otro, la que subraya su configuración medieval y cristiana: sin la Cuaresma no se entiende el exceso previo, el enfrentamiento simbólico entre Don Carnal y Doña Coresma, la comida abundante o la crítica social desatada antes del recogimiento.. En Galicia, ese equilibrio se traduce en una gramática común —días de compadres y comadres, corredoiros, fareladas, mecos, enterros simbólicos— reinterpretada en cada territorio con su propia identidad.. El “Triángulo Máxico”: Xinzo, Verín y Laza. El corazón más mediático del Entroido gallego se sitúa en el sur de la provincia de Ourense. Xinzo de Limia, Verín y Laza conforman el llamado “Triángulo Máxico”, tres celebraciones con calendario largo y personajes de máscara de fuerte autoridad ritual.. Xinzo de Limia. Xinzo presume de uno de los ciclos más extensos de España. Tras semanas de actos previos, el grueso del programa se concentra ahora en los días centrales, con el Gran Desfile, el Enterro da Sardiña y la Piñata como hitos finales.. Las pantallas, con sus chocas resonando al correr por las calles, ejercen una suerte de “autoridad” festiva: persiguen a quienes no van disfrazados y marcan el ritmo del carnaval.. Verín. En Verín, los cigarróns son los grandes protagonistas. Con máscara rígida, látigo y cencerros, simbolizan el orden dentro del caos. El calendario 2026 ha arrancado con el Xoves de Compadres y continuará este fin de semana con el Domingo y Martes de Entroido, desfiles multitudinarios y programación musical nocturna.. Laza. Si hay un Entroido de intensidad ritual máxima, ese es Laza. Los peliqueiros, con su imponente traje y cencerros, encabezan un programa que alcanza su cénit en el Luns Borralleiro, con la farrapada, la baixada da Morena y las célebres “formigas”, uno de los ritos más comentados y debatidos del carnaval gallego.. Aquí el Entroido conserva una fuerza singular, en la que la harina, los trapos y la teatralidad colectiva funcionan como válvula de escape comunitaria.. Oriente ourensano y Ribeira Sacra. Viana do Bolo. En Viana, los boteiros y los folións —con bombos y aperos de labranza convertidos en instrumentos— marcan un sonido inconfundible. Este domingo se celebrará el Domingo Gordo, con desfile central y la tradicional Festa da Androlla, uno de los pilares gastronómicos del calendario.. Chantada. En la Ribeira Sacra, el Entroido Ribeirao recrea, en clave teatral, el antiguo cobro de rentas. Los volantes, con sus puchos decorados y campás, encarnan a los “señores”, mientras maragatos y mecos representan oficios y guardianes.. De Cobres a la Ulla. Vilaboa (Entroido de Cobres). En las parroquias de Cobres, las madamas y galáns desfilan con trajes de extraordinaria elaboración artesanal. La Corrida do Galo y los recorridos por barrios dotan al Entroido de un aire coreografiado y elegante, distinto al desenfreno ourensano pero igualmente intenso en simbolismo.. A Ulla (Xenerais). En la comarca de A Ulla, los Xenerais protagonizan “atranques” satíricos, enfrentamientos dialécticos que convierten el carnaval en espacio de crítica política y social. A caballo y uniformados, recorren parroquias en un calendario descentralizado que culmina también con la Piñata.. Patrimonio y reto. El reconocimiento como BIC no “congela” el Entroido; lo obliga a pensarse. Las administraciones deben documentar y proteger, pero la fiesta sigue siendo esencialmente comunitaria. La tensión entre tradición y espectacularización, entre ritual y festival, forma parte del debate actual.. En lo económico, el impacto es evidente: hostelería, alojamiento y comercio registran picos en temporada baja. En lo social, el Entroido actúa como escuela informal de identidad: coser un traje, tocar en un folión o aprender el código de una máscara es heredar cultura.. Este fin de semana, cuando las pantallas corran, los cigarróns hagan sonar sus chocas y la harina vuelva a volar en plazas y aldeas, Galicia celebrará algo más que una fiesta. Celebrará una tradición antigua, reconocida oficialmente como patrimonio y muy viva, porque la gente la sigue haciendo suyo cada año.
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
