En el siglo XVI, México sonaba más a Sheinbaum que hoy. Oriundo de Lituania, el primer apellido de la presidenta Sheinbaum comienza con un sonido sh que existía también en el consonantismo del español antiguo y que se escribía con la letra x. El nombre náhuatl del territorio de México incluía también ese sonido; los españoles lo asociaron con el propio, y de acuerdo con la ortografía de la época, lo representaron con x. Así, México, dixeron y páxaro sonaban como “Méshico”, “disheron” y “pásharo” hasta el inicio del siglo XVII y se escribieron con x.. Seguir leyendo
En lugar de apoyarse en el suelo material del lenguaje, la política actual tiende a instrumentalizar su dimensión identitaria
En el siglo XVI, México sonaba más a Sheinbaum que hoy. Oriundo de Lituania, el primer apellido de la presidenta Sheinbaum comienza con un sonido sh que existía también en el consonantismo del español antiguo y que se escribía con la letra x. El nombre náhuatl del territorio de México incluía también ese sonido; los españoles lo asociaron con el propio, y de acuerdo con la ortografía de la época, lo representaron con x. Así, México, dixeron y páxaro sonaban como “Méshico”, “disheron” y “pásharo” hasta el inicio del siglo XVII y se escribieron con x.. Seguir leyendo
Opinión en EL PAÍS
