El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, adoptó el tono de halcón este miércoles en su debut público en la escena internacional y reforzó su mensaje de dureza en la pugna por embridar la inflación. “La gente que en sus casas o en los mercados pensase que este banco central iba a estar cómodo con un objetivo de inflación por encima del 2% va a sentirse decepcionada; vamos a darle estabilidad de precios a Estados Unidos”, recalcó durante el foro de bancos centrales que el BCE organiza cada verano en Sintra (Portugal).Seguir leyendo
El presidente de la Reserva Federal defiende la “independencia” de la institución tras la sentencia del Supremo y afirma que los riesgos de inflación se han suavizado
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, adoptó el tono de halcón este miércoles en su debut público en la escena internacional y reforzó su mensaje de dureza en la pugna por embridar la inflación. “La gente que en sus casas o en los mercados pensase que este banco central iba a estar cómodo con un objetivo de inflación por encima del 2% va a sentirse decepcionada; vamos a darle estabilidad de precios a Estados Unidos”, recalcó durante el foro de bancos centrales que el BCE organiza cada verano en Sintra (Portugal).Warsh, el ponente más esperado, hizo un alegato por los “principios básicos” de la política monetaria y recalcó la necesidad de “comprometerse de nuevo” con ese control de la inflación: “Es nuestro trabajo, puede que sea nuestro único trabajo si buscamos un elemento común”, recalcó, subrayando la línea dura que ya utilizó el pasado junio durante su primera rueda de prensa en el cargo, tras la primera reunión para decidir sobre los tipos de interés, que quedaron estables.Aunque se amarró durante toda la intervención redonda a su dogma —dar cuantas menos pistas del futuro, mejor—, sí explicó que las expectativas de inflación respecto a los cuatro primeros meses del año “han descendido y los riesgos de inflación también han bajado”.El presidente de la Reserva Federal, que asumió el cargo el pasado mayo tras meses aciagos para la institución por los intentos de injerencia de Donald Trump, quien atacó sin cuartel a su predecesor, Jerome Powell. Solo dos días antes, el Supremo anuló el intento de Donald Trump de despedir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook. Preguntado por ello, Warsh resaltó la “independencia” de la institución e hizo una defensa de la Constitución estadounidense: “Es el elemento fundacional que nos han dado 250 años de superar expectativas, creo en el Artículo III y creo en el imperio de la ley, cumpliremos con la decisión del Supremo”, afirmó. Warsh hizo estas declaraciones en el marco de una mesa redonda sobre política monetaria junto a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y el de Canadá, Tiff Macklem. La guerra de Irán terminará -aunque más tarde de lo esperado-, pero la incertidumbre permanece y esa volatilidad geopolítica, con sus derivadas financieras, se ha convertido en un lunes más en la oficina para los banqueros centrales. Ese es el mensaje de fondo que ha dejado Sintra, cuyo programa no recogió la participación de Warsh hasta pocos días antes.La tregua de Irán ha dado un respiro a los patrones de la política monetaria, con un precio del petróleo más bajo, pero los futuros de barril siguen por encima del nivel previo al conflicto, que comenzó el 28 de febrero, y la normalidad tardará en recuperarse en el estrecho de Ormuz, por donde hasta ahora pasaba cada el 20% del suministro de crudo mundial. Por eso todos siguen alerta, aunque cada uno lidia con escenari
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