Ha vuelto a ser un debate bronco, en el que se han colado en la Asamblea figuras históricas como Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, en lo que ha pretendido ser un repaso a lo largo de los siglos de los hechos acaecidos en nuestro país, que difícilmente son extrapolables a la sociedad actual. Ha sido a cuenta de la moción presentada por el grupo parlamentario Vox, que pedía la preservación de las costumbres y tradiciones murcianas en el espacio público.
La encargada de defenderla en la tribuna ha sido la portavoz voxista, Virginia Martínez, quien ha hecho una defensa a ultranza de las fiestas religiosas y paganas, no solo de la Región de Murcia, sino de toda España. El flamenco, la Jota, las Fallas, la Feria, la Semana Santa y, en referencia concreta a nuestra comunidad autónoma, la Noche de los Tambores de Mula, la Tamborada de Moratalla, los Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz, o las fiestas de Carthagineses y Romanos.
Sin embargo, lo que a priori parecía una exaltación identitaria, se ha tornado rápidamente en un ataque a la cultura musulmana. Martínez ha asegurado que “España está llena de mezquitas” y ha criticado los rezos colectivos en la calle, a la vez que ha afirmado que “el Islam es una ideología política de guerra y conquista, cuyo fin es gobernar mediante leyes islámicas y realizan ritos multitudinarios en público en un país cristiano. Eso es una demostración de fuerza, un acto de dominación”.
El siguiente turno de intervención ha correspondido al Partido Socialista, cuya portavoz, María Magdalena Sánchez, ha calificado la moción de Vox como “vacía” e “inútil”, a la vez que ha puesto en entredicho que las tradiciones murcianas y españolas estén en cuestión, tal y como defienden desde el partido de Abascal. Sánchez ha afeado a los voxistas que planteen este tipo de iniciativas que, en su opinión, solo quieren “prohibir el acceso al público de costumbres, tradiciones y fiestas de los musulmanes”.
Además, los socialistas murcianos le han recordado al partido que actualmente preside José Manuel Pancorbo en la Región que la Justicia ha fallado en su contra, cada vez que han querido cercenar las libertades de culto, tal y como ocurrió en el municipio de Jumilla.
Es ahí cuando la portavoz del PSRM ha añadido la nota histórica y ha recordado fechas señaladas en la Historia, como 1492, las atrocidades que se cometieron en nombre de la Inquisición, o las Capitulaciones de Santa Fe, que causaron “dolor a muchas familias españolas sometidas al exilio más cruel”.
Por su parte, el portavoz del grupo popular, Joaquín Segado, también ha criticado duramente esta propuesta de Vox y ha apuntado que “busca convertir el espacio público en un terreno de división, al más puro estilo Pedro Sánchez, busca enfrentar a unos vecinos con otros, busca decirle a la Administración que no actúe con criterio de legalidad, igualdad o, sencillamente, interés general”. Segado ha asegurado que la iniciativa tiene claros tintes ideológicos y que solo busca la confrontación social.
Es más, el portavoz del PP ha ironizado y ha afirmado que, por la misma regla de tres, también tendrían que prohibirse festividades importadas de otros países, como Halloween, o los regalos de Papá Noel a los niños, porque no forman parte del ADN español.
Por último, la puntilla la ha puesto la diputada de Podemos, María Marín, perteneciente al grupo mixto, que ha calificado la moción voxista como “una basura con el mismo tufo racista de siempre”.
Además, Marín, de origen cartagenero, se ha confesado una ferviente defensora de la Semana Santa de la Ciudad Portuaria, a pesar de su marcada ideología de izquierdas. La portavoz de la formación morada ha asegurado que “para mí es una tremenda tradición familiar y, desde que tenía 10 años, he sido nazarena, capirote y portapasos, así que deje de decir sandeces, señora Martínez”.
Una propuesta de Vox que finalmente no ha salido adelante y que, aunque parezca una anomalía, ha unido a tres fuerzas políticas con representación en la Asamblea, como son PP, PSOE y Grupo Mixto, que han tenido claro desde el primer momento que, detrás de su definición, había un claro sesgo de exclusión hacia la comunidad musulmana, que sigue en el punto de mira de los de Abascal.
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Ha vuelto a ser un debate bronco, en el que se han colado en la Asamblea figuras históricas como Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, en lo que ha pretendido ser un repaso a lo largo de los siglos de los hechos acaecidos en nuestro país, que difícilmente son extrapolables a la sociedad actual. Ha sido a cuenta de la moción presentada por el grupo parlamentario Vox, que pedía la preservación de las costumbres y tradiciones murcianas en el espacio público.. La encargada de defenderla en la tribuna ha sido la portavoz voxista, Virginia Martínez, quien ha hecho una defensa a ultranza de las fiestas religiosas y paganas, no solo de la Región de Murcia, sino de toda España. El flamenco, la Jota, las Fallas, la Feria, la Semana Santa y, en referencia concreta a nuestra comunidad autónoma, la Noche de los Tambores de Mula, la Tamborada de Moratalla, los Caballos del Vino de Caravaca de la Cruz, o las fiestas de Carthagineses y Romanos.. Sin embargo, lo que a priori parecía una exaltación identitaria, se ha tornado rápidamente en un ataque a la cultura musulmana. Martínez ha asegurado que “España está llena de mezquitas” y ha criticado los rezos colectivos en la calle, a la vez que ha afirmado que “el Islam es una ideología política de guerra y conquista, cuyo fin es gobernar mediante leyes islámicas y realizan ritos multitudinarios en público en un país cristiano. Eso es una demostración de fuerza, un acto de dominación”.. El siguiente turno de intervención ha correspondido al Partido Socialista, cuya portavoz, María Magdalena Sánchez, ha calificado la moción de Vox como “vacía” e “inútil”, a la vez que ha puesto en entredicho que las tradiciones murcianas y españolas estén en cuestión, tal y como defienden desde el partido de Abascal. Sánchez ha afeado a los voxistas que planteen este tipo de iniciativas que, en su opinión, solo quieren “prohibir el acceso al público de costumbres, tradiciones y fiestas de los musulmanes”.. Además, los socialistas murcianos le han recordado al partido que actualmente preside José Manuel Pancorbo en la Región que la Justicia ha fallado en su contra, cada vez que han querido cercenar las libertades de culto, tal y como ocurrió en el municipio de Jumilla.. Es ahí cuando la portavoz del PSRM ha añadido la nota histórica y ha recordado fechas señaladas en la Historia, como 1492, las atrocidades que se cometieron en nombre de la Inquisición, o las Capitulaciones de Santa Fe, que causaron “dolor a muchas familias españolas sometidas al exilio más cruel”.. Por su parte, el portavoz del grupo popular, Joaquín Segado, también ha criticado duramente esta propuesta de Vox y ha apuntado que “busca convertir el espacio público en un terreno de división, al más puro estilo Pedro Sánchez, busca enfrentar a unos vecinos con otros, busca decirle a la Administración que no actúe con criterio de legalidad, igualdad o, sencillamente, interés general”. Segado ha asegurado que la iniciativa tiene claros tintes ideológicos y que solo busca la confrontación social.. Es más, el portavoz del PP ha ironizado y ha afirmado que, por la misma regla de tres, también tendrían que prohibirse festividades importadas de otros países, como Halloween, o los regalos de Papá Noel a los niños, porque no forman parte del ADN español.. Por último, la puntilla la ha puesto la diputada de Podemos, María Marín, perteneciente al grupo mixto, que ha calificado la moción voxista como “una basura con el mismo tufo racista de siempre”.. Además, Marín, de origen cartagenero, se ha confesado una ferviente defensora de la Semana Santa de la Ciudad Portuaria, a pesar de su marcada ideología de izquierdas. La portavoz de la formación morada ha asegurado que “para mí es una tremenda tradición familiar y, desde que tenía 10 años, he sido nazarena, capirote y portapasos, así que deje de decir sandeces, señora Martínez”.. Una propuesta de Vox que finalmente no ha salido adelante y que, aunque parezca una anomalía, ha unido a tres fuerzas políticas con representación en la Asamblea, como son PP, PSOE y Grupo Mixto, que han tenido claro desde el primer momento que, detrás de su definición, había un claro sesgo de exclusión hacia la comunidad musulmana, que sigue en el punto de mira de los de Abascal.
PP, PSOE y Grupo Mixto tumban la moción en un bronco debate con menciones al flamenco y Halloween y críticas a la formación de Abascal por pretender «enfrentar a unos vecinos contra otros»
