Vox ha planteado un cambio simbólico de gran calado en Cataluña: sustituir la actual Diada del 11 de septiembre por el 23 de abril, día de Sant Jordi, como jornada representativa de todos los catalanes. En un mensaje en sus redes sociales, la formación lanza una pregunta directa: “¿Quién en Cataluña no celebra Sant Jordi?” y contrapone ambas fechas con un mensaje claro: “El 11 de septiembre solo representa a unos pocos, el 23 de abril nos representa a todos”.. La iniciativa no se queda en lo retórico. Vox ha activado una campaña de recogida de firmas en su página web bajo el lema “Que Sant Jordi sea la Diada de Cataluña”, donde desarrolla su argumento. En ese espacio, el partido sostiene que los catalanes “merecen un día que nos represente a todos” y defiende que Sant Jordi encarna “nuestras raíces, nuestra cultura y los valores que han dado forma a Cataluña”. En contraposición, critica que el 11 de septiembre “no es la diada de todos los catalanes” y anima a los ciudadanos a apoyar la propuesta con su firma.. El debate de fondo. El planteamiento conecta con un debate de fondo que lleva años presente en la sociedad catalana: el grado de politización de la Diada. Aunque el 11 de septiembre conmemora un episodio histórico —la caída de Barcelona en 1714 durante la Guerra de Sucesión—, en las últimas décadas se ha transformado en una jornada profundamente marcada por el independentismo. Las grandes movilizaciones soberanistas han convertido esa fecha en un símbolo político muy definido, lo que ha provocado que una parte de la población no se sienta representada.. Esto no implica necesariamente una falta de sentimiento de pertenencia. Muchos catalanes no independentistas reivindican su identidad con la misma legitimidad con la que cualquier otro español puede sentirse asturiano, andaluz, gallego o castellanoleonés. Cataluña, además, cuenta con una cultura, una lengua y un patrimonio propios de gran riqueza. Sin embargo, el carácter marcadamente político que ha adquirido la Diada ha llevado a que algunos sectores opten por desvincularse de su celebración, al no compartir el enfoque dominante.. En este contexto, Vox sitúa Sant Jordi como una alternativa más transversal. El 23 de abril es una jornada de fuerte arraigo social y cultural, vinculada a la tradición del libro y la rosa, que se vive en las calles con un ambiente festivo y ampliamente compartido. A diferencia de la Diada, no está asociada a una reivindicación política concreta, lo que facilita que ciudadanos con sensibilidades muy distintas participen en ella.. Además, la festividad de Sant Jordi tiene también un componente histórico y religioso —ligado a la figura de San Jorge— que refuerza su carácter tradicional. Para quienes defienden esta propuesta, ese elemento, junto con su dimensión cultural, contribuiría a convertirla en una fecha más integradora.
El partido asegura que el 11-S está politizado mientras que el 23 de abril “representa a todos”
Vox ha planteado un cambio simbólico de gran calado en Cataluña: sustituir la actual Diada del 11 de septiembre por el 23 de abril, día de Sant Jordi, como jornada representativa de todos los catalanes. En un mensaje en sus redes sociales, la formación lanza una pregunta directa: “¿Quién en Cataluña no celebra Sant Jordi?” y contrapone ambas fechas con un mensaje claro: “El 11 de septiembre solo representa a unos pocos, el 23 de abril nos representa a todos”.. La iniciativa no se queda en lo retórico. Vox ha activado una campaña de recogida de firmas en su página web bajo el lema “Que Sant Jordi sea la Diada de Cataluña”, donde desarrolla su argumento. En ese espacio, el partido sostiene que los catalanes “merecen un día que nos represente a todos” y defiende que Sant Jordi encarna “nuestras raíces, nuestra cultura y los valores que han dado forma a Cataluña”. En contraposición, critica que el 11 de septiembre “no es la diada de todos los catalanes” y anima a los ciudadanos a apoyar la propuesta con su firma.. El debate de fondo. El planteamiento conecta con un debate de fondo que lleva años presente en la sociedad catalana: el grado de politización de la Diada. Aunque el 11 de septiembre conmemora un episodio histórico —la caída de Barcelona en 1714 durante la Guerra de Sucesión—, en las últimas décadas se ha transformado en una jornada profundamente marcada por el independentismo. Las grandes movilizaciones soberanistas han convertido esa fecha en un símbolo político muy definido, lo que ha provocado que una parte de la población no se sienta representada.. Esto no implica necesariamente una falta de sentimiento de pertenencia. Muchos catalanes no independentistas reivindican su identidad con la misma legitimidad con la que cualquier otro español puede sentirse asturiano, andaluz, gallego o castellanoleonés. Cataluña, además, cuenta con una cultura, una lengua y un patrimonio propios de gran riqueza. Sin embargo, el carácter marcadamente político que ha adquirido la Diada ha llevado a que algunos sectores opten por desvincularse de su celebración, al no compartir el enfoque dominante.. En este contexto, Vox sitúa Sant Jordi como una alternativa más transversal. El 23 de abril es una jornada de fuerte arraigo social y cultural, vinculada a la tradición del libro y la rosa, que se vive en las calles con un ambiente festivo y ampliamente compartido. A diferencia de la Diada, no está asociada a una reivindicación política concreta, lo que facilita que ciudadanos con sensibilidades muy distintas participen en ella.. Además, la festividad de Sant Jordi tiene también un componente histórico y religioso —ligado a la figura de San Jorge— que refuerza su carácter tradicional. Para quienes defienden esta propuesta, ese elemento, junto con su dimensión cultural, contribuiría a convertirla en una fecha más integradora.
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