La provincia de Málaga arrastra desde hace décadas graves problemas de movilidad que ponen en riesgo el desarrollo económico de una de las zonas más pujantes de España. La suspensión del AVE hasta Madrid durante dos meses ha demostrado la necesidad de contar con más y mejores infraestructuras, tal y como expone Violeta Aragón, ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y gerente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores de Málaga (ACP).. El 30 de abril se restableció la circulación de Alta Velocidad entre Málaga y Madrid. ¿Se puede sacar algo positivo de esta interrupción?. Si algo positivo debe salir de esta situación, es conseguir reforzar el compromiso con la seguridad desde una perspectiva integral: más inspección, más mantenimiento, más inversión y una gestión que priorice la prevención. Quiero pensar que, después de lo ocurrido, estaremos en un escenario donde la seguridad no solo esté garantizada en términos técnicos, sino también reforzada en términos de conciencia y prioridad política. Ahora bien, es importante señalar que esta reanudación se produce de forma parcial. Hablamos de un servicio reducido, con circulación por una sola vía en el tramo afectado, menos frecuencias y limitaciones de velocidad. Esto, sin duda, es una solución transitoria, por lo que se abre una pregunta realmente clave: ¿cuándo se prevé recuperar la conexión en condiciones de plena normalidad?. Siendo la movilidad uno de los hándicaps de una provincia que crece demográficamente, ¿qué queda por hacer?. Falta muchísimo. Málaga es una provincia dinámica, con un crecimiento demográfico, turístico y económico muy por encima de la media, pero sus infraestructuras no han evolucionado al mismo ritmo. El resultado es evidente: carreteras tensionadas, accesos colapsados en horas punta, una movilidad metropolitana claramente insuficiente y una Costa del Sol que sigue sin una solución ferroviaria estructural. Pero, mientras llegan las grandes infraestructuras –que son imprescindibles–, hay muchas actuaciones a corto y medio plazo que no requieren grandes inversiones ni una complejidad técnica extraordinaria y que podrían aliviar de forma inmediata la situación. Hablamos de mejoras concretas como actuar en los ramales de acceso y salida de la autovía, habilitar un tercer carril en puntos críticos como el acceso a la capital desde el litoral este o en tramos especialmente congestionados como Puerto Banús–San Pedro de Alcántara, o incluso medidas de gestión como bonificaciones para usuarios recurrentes de la AP-7 para desviar tráfico. A eso se suma la necesidad urgente de reforzar el servicio de Cercanías, tanto en capacidad como en frecuencias, para adaptarlo a la demanda real, y avanzar en su extensión hacia nodos estratégicos como el Parque Tecnológico, que hoy genera miles de desplazamientos diarios sin una alternativa ferroviaria eficiente. En definitiva, hay tanto margen de actuación que lo verdaderamente preocupante no es la falta de soluciones, sino la falta de ejecución. No podemos permitirnos seguir un año más en fase de estudios y diagnósticos. Málaga necesita planificación, presupuesto y decisiones que se traduzcan en actuaciones concretas en plazos razonables.. Tras esta crisis ferroviaria y con todos esos déficits, ¿cree que se reactivarán otros proyectos pendientes como el tren litoral?. Lo positivo, si queremos extraer alguna lección, es que esta crisis ha evidenciado con total claridad hasta qué punto Málaga depende de unas infraestructuras que son estratégicas, pero también vulnerables. La interrupción del AVE durante casi tres meses, la necesidad de recurrir a alternativas por carretera y una reapertura parcial con limitaciones demuestran que no podemos seguir funcionando con soluciones frágiles o provisionales. Esta situación debería servir para algo más que para gestionar una crisis puntual. Debería ser el punto de inflexión para reactivar de verdad proyectos pendientes, especialmente el tren litoral como estructurante. No como un eslogan recurrente, sino como una planificación real: con proyectos concretos, financiación comprometida, calendario definido y voluntad institucional. El tren litoral no es un capricho. Es una infraestructura imprescindible para vertebrar la provincia, reducir la dependencia del vehículo privado y dar respuesta a una Costa del Sol que lleva años soportando una presión de movilidad insostenible. Ahora bien, siendo realistas, no parece que esta crisis vaya a traducirse, al menos a corto plazo, en un cambio sustancial en la planificación prevista. Por eso, desde Málaga no nos queda otra que seguir alzando la voz, con rigor y firmeza, para evitar que esta necesidad vuelva a quedar relegada o, peor aún, olvidada.. Con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, ¿qué le pide la patronal a los futuros gobernantes de la Junta de Andalucía?. La movilidad debe ser una apuesta de todos. Es cierto que muchas de las grandes infraestructuras que Málaga necesita son competencia del Estado, pero eso no exime al Gobierno regional de asumir un papel activo de liderazgo, coordinación y reivindicación. Le pedimos a la Junta una posición leal desde el punto de vista institucional, pero firme e implacable en la defensa de los intereses de Málaga. Al mismo tiempo, hay margen de actuación en sus propias competencias, donde se puede y se debe avanzar con mayor rapidez. Hablamos, en primer lugar, del mantenimiento y mejora de la red de carreteras autonómicas, que resulta clave para la vertebración territorial y que en muchos tramos necesita actuaciones urgentes de refuerzo, conservación y adaptación a la demanda actual. También es fundamental mejorar de forma decidida las concesiones y la operatividad de los autobuses interurbanos: más frecuencias, mejor conexión entre municipios, adaptación real a los flujos de movilidad y mayor fiabilidad del servicio. A esto se suma una asignatura pendiente clave, como es la integración tarifaria, que permita a los ciudadanos moverse con un sistema más sencillo, favoreciendo el uso del transporte público. Y, por supuesto, avanzar con celeridad en las ampliaciones del Metro de Málaga, que debe consolidarse como un eje estructurante de la movilidad urbana y metropolitana. Málaga no puede seguir perdiendo competitividad ni calidad de vida por falta de movilidad. Así es que lo que se necesita no es más diagnóstico o definición de competencias, sino gestión, inversión y ejecución en plazos concretos.
La gerente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores de Málaga pide a la Junta «un papel activo de liderazgo y reivindicación»
La provincia de Málaga arrastra desde hace décadas graves problemas de movilidad que ponen en riesgo el desarrollo económico de una de las zonas más pujantes de España. La suspensión del AVE hasta Madrid durante dos meses ha demostrado la necesidad de contar con más y mejores infraestructuras, tal y como expone Violeta Aragón, ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y gerente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores de Málaga (ACP).. El 30 de abril se restableció la circulación de Alta Velocidad entre Málaga y Madrid. ¿Se puede sacar algo positivo de esta interrupción?. Si algo positivo debe salir de esta situación, es conseguir reforzar el compromiso con la seguridad desde una perspectiva integral: más inspección, más mantenimiento, más inversión y una gestión que priorice la prevención. Quiero pensar que, después de lo ocurrido, estaremos en un escenario donde la seguridad no solo esté garantizada en términos técnicos, sino también reforzada en términos de conciencia y prioridad política. Ahora bien, es importante señalar que esta reanudación se produce de forma parcial. Hablamos de un servicio reducido, con circulación por una sola vía en el tramo afectado, menos frecuencias y limitaciones de velocidad. Esto, sin duda, es una solución transitoria, por lo que se abre una pregunta realmente clave: ¿cuándo se prevé recuperar la conexión en condiciones de plena normalidad?. Siendo la movilidad uno de los hándicaps de una provincia que crece demográficamente, ¿qué queda por hacer?. Falta muchísimo. Málaga es una provincia dinámica, con un crecimiento demográfico, turístico y económico muy por encima de la media, pero sus infraestructuras no han evolucionado al mismo ritmo. El resultado es evidente: carreteras tensionadas, accesos colapsados en horas punta, una movilidad metropolitana claramente insuficiente y una Costa del Sol que sigue sin una solución ferroviaria estructural. Pero, mientras llegan las grandes infraestructuras –que son imprescindibles–, hay muchas actuaciones a corto y medio plazo que no requieren grandes inversiones ni una complejidad técnica extraordinaria y que podrían aliviar de forma inmediata la situación. Hablamos de mejoras concretas como actuar en los ramales de acceso y salida de la autovía, habilitar un tercer carril en puntos críticos como el acceso a la capital desde el litoral este o en tramos especialmente congestionados como Puerto Banús–San Pedro de Alcántara, o incluso medidas de gestión como bonificaciones para usuarios recurrentes de la AP-7 para desviar tráfico. A eso se suma la necesidad urgente de reforzar el servicio de Cercanías, tanto en capacidad como en frecuencias, para adaptarlo a la demanda real, y avanzar en su extensión hacia nodos estratégicos como el Parque Tecnológico, que hoy genera miles de desplazamientos diarios sin una alternativa ferroviaria eficiente. En definitiva, hay tanto margen de actuación que lo verdaderamente preocupante no es la falta de soluciones, sino la falta de ejecución. No podemos permitirnos seguir un año más en fase de estudios y diagnósticos. Málaga necesita planificación, presupuesto y decisiones que se traduzcan en actuaciones concretas en plazos razonables.. Tras esta crisis ferroviaria y con todos esos déficits, ¿cree que se reactivarán otros proyectos pendientes como el tren litoral?. Lo positivo, si queremos extraer alguna lección, es que esta crisis ha evidenciado con total claridad hasta qué punto Málaga depende de unas infraestructuras que son estratégicas, pero también vulnerables. La interrupción del AVE durante casi tres meses, la necesidad de recurrir a alternativas por carretera y una reapertura parcial con limitaciones demuestran que no podemos seguir funcionando con soluciones frágiles o provisionales. Esta situación debería servir para algo más que para gestionar una crisis puntual. Debería ser el punto de inflexión para reactivar de verdad proyectos pendientes, especialmente el tren litoral como estructurante. No como un eslogan recurrente, sino como una planificación real: con proyectos concretos, financiación comprometida, calendario definido y voluntad institucional. El tren litoral no es un capricho. Es una infraestructura imprescindible para vertebrar la provincia, reducir la dependencia del vehículo privado y dar respuesta a una Costa del Sol que lleva años soportando una presión de movilidad insostenible. Ahora bien, siendo realistas, no parece que esta crisis vaya a traducirse, al menos a corto plazo, en un cambio sustancial en la planificación prevista. Por eso, desde Málaga no nos queda otra que seguir alzando la voz, con rigor y firmeza, para evitar que esta necesidad vuelva a quedar relegada o, peor aún, olvidada.. Con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, ¿qué le pide la patronal a los futuros gobernantes de la Junta de Andalucía?. La movilidad debe ser una apuesta de todos. Es cierto que muchas de las grandes infraestructuras que Málaga necesita son competencia del Estado, pero eso no exime al Gobierno regional de asumir un papel activo de liderazgo, coordinación y reivindicación. Le pedimos a la Junta una posición leal desde el punto de vista institucional, pero firme e implacable en la defensa de los intereses de Málaga. Al mismo tiempo, hay margen de actuación en sus propias competencias, donde se puede y se debe avanzar con mayor rapidez. Hablamos, en primer lugar, del mantenimiento y mejora de la red de carreteras autonómicas, que resulta clave para la vertebración territorial y que en muchos tramos necesita actuaciones urgentes de refuerzo, conservación y adaptación a la demanda actual. También es fundamental mejorar de forma decidida las concesiones y la operatividad de los autobuses interurbanos: más frecuencias, mejor conexión entre municipios, adaptación real a los flujos de movilidad y mayor fiabilidad del servicio. A esto se suma una asignatura pendiente clave, como es la integración tarifaria, que permita a los ciudadanos moverse con un sistema más sencillo, favoreciendo el uso del transporte público. Y, por supuesto, avanzar con celeridad en las ampliaciones del Metro de Málaga, que debe consolidarse como un eje estructurante de la movilidad urbana y metropolitana. Málaga no puede seguir perdiendo competitividad ni calidad de vida por falta de movilidad. Así es que lo que se necesita no es más diagnóstico o definición de competencias, sino gestión, inversión y ejecución en plazos concretos.
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