«No jugamos un buen partido, especialmente en la primera parte. Hay que aceptar las críticas», admitió Carlo Ancelotti después de empatar contra Marruecos. La canarinha empezó desnortada y superada, y mejoró tras el descanso con algo más de posesión, pero siempre dejando sensación de falta de imaginación y con poca capacidad para mover la pelota rápido. El técnico italiano miró el lado positivo: «No se gana por cómo juegas el primer partido. Mejoraremos». El ejemplo lo tiene en el último campeón, Argentina, que en Qatar arrancó con la histórica derrota contra Arabia Saudí, para terminar con la histórica conquista de su tercer Mundial. España en 2010 también cayó en su estreno contra Suiza, y al final fue Casillas el que levantó la copa más preciada.. Los dos goles llegaron en la primera parte. Primero Saibari, futbolista del PSV nacido en España, en Terrassa, adelantó a los norteafricanos, que mostraron descaro por momentos, pero fueron a menos. Empató Vinicius, que casi acabó convirtiéndose en la única certeza para Carlo Ancelotti. También lo son los centrales, Gabriel y Marquinhos, aunque Saibari se coló entre ellos para lograr el tanto de Marruecos. Lo demás podría ser modificado en Brasil.. Pese a la igualada, Carletto fue proactivo y no tardó en mover las piezas en busca de soluciones. Lo primero que cambió fue a su mediocentro, Casemiro, hombre de su total confianza. Ancelotti suele ser un técnico conservador en ese sentido, apuesta por la experiencia sin hacer muchos experimentos, pero el futbolista al que ya entrenó en el Real Madrid estuvo algo tosco y despistado y vio una amarilla. El sustituto fue otro veterano, Fabinho. La juventud de Marruecos se notó en esa zona del campo. El otro cambio tras el descanso fue el lateral derecho. Roger Ibáñez, un central, fue el titular, sin demasiada fortuna. Danilo (34 años) no tardó en ocupar su sitio. La lesión de Wesley (22), que iba a ser el lateral derecho de Brasil, ha sido un contratiempo de última hora para la pentacampeona.. Vinicius, también autocrítico. La zona de ataque tampoco convenció al seleccionador de la canarinha. La posición de «9» es un quebradero de cabeza. Igor Thiago fue la primera apuesta, con poco éxito. Todos los jugadores ofensivos fueron sustituidos o cambiados de posición, menos Vinicius, que siempre se mantuvo en el costado izquierdo y fue el más peligroso. También se mostró autocrítico el extremo madridista. «Creo que puedo mejorar y ayudar más a Brasil en ataque. Conseguí ayudar en defensa, donde todo el mundo hizo un trabajo impecable. Tenemos que mejorar y evolucionar. Vamos a necesitar jugar mejor», afirmó.. Raphinha busca su sitio. Raphinha tuvo la banda derecha como punto de partido. Es su posición más natural, por la que le fichó el Barcelona, aunque después irrumpió Lamine Yamal y el brasileño se ha convertido en una estrella mundial por el otro costado. Pero la izquierda es para Vini con la «amarilla». Pasada la hora de partido, Ancelotti lo colocó más centrado y desde ahí sí consiguió entrar en juego y tuvo un par de remates importantes. Tras el pitido, se tiró al suelo de pura frustración, como si no fuera sólo un primer partido, que terminó en un empate que deja tanto a la canarinha como a Marruecos con opción de ser primera de grupo.. El problema del enganche. Tampoco carburó Paquetá como enganche. Es, en realidad, un futbolista clave porque tiene que actuar de pegamento entre el medio y el ataque. En los primeros minutos estuvo nervioso, con errores en los controles y algunas pérdidas muy peligrosas. En ningún momento logró filtrar pases dañinos para los africanos. La presencia de Matheus Cunha en la segunda mitad mejoró a Brasil: fue más participativo y vertical.. Ancelotti se guardó un recurso ofensivo: Endrick, que ha estado bien en los amistosos de preparación, no jugó ni un minuto.
Brasil comenzó el Mundial con dudas ante Marruecos. El extremo fue el autor del gol del empate y el que creó el mayor peligro. Carletto sustituyó o cambió de sitio o todos los jugadores de ataque menos a él
«No jugamos un buen partido, especialmente en la primera parte. Hay que aceptar las críticas», admitió Carlo Ancelotti después de empatar contra Marruecos. La canarinha empezó desnortada y superada, y mejoró tras el descanso con algo más de posesión, pero siempre dejando sensación de falta de imaginación y con poca capacidad para mover la pelota rápido. El técnico italiano miró el lado positivo: «No se gana por cómo juegas el primer partido. Mejoraremos». El ejemplo lo tiene en el último campeón, Argentina, que en Qatar arrancó con la histórica derrota contra Arabia Saudí, para terminar con la histórica conquista de su tercer Mundial. España en 2010 también cayó en su estreno contra Suiza, y al final fue Casillas el que levantó la copa más preciada.. Los dos goles llegaron en la primera parte. Primero Saibari, futbolista del PSV nacido en España, en Terrassa, adelantó a los norteafricanos, que mostraron descaro por momentos, pero fueron a menos. Empató Vinicius, que casi acabó convirtiéndose en la única certeza para Carlo Ancelotti. También lo son los centrales, Gabriel y Marquinhos, aunque Saibari se coló entre ellos para lograr el tanto de Marruecos. Lo demás podría ser modificado en Brasil.. Pese a la igualada, Carletto fue proactivo y no tardó en mover las piezas en busca de soluciones. Lo primero que cambió fue a su mediocentro, Casemiro, hombre de su total confianza. Ancelotti suele ser un técnico conservador en ese sentido, apuesta por la experiencia sin hacer muchos experimentos, pero el futbolista al que ya entrenó en el Real Madrid estuvo algo tosco y despistado y vio una amarilla. El sustituto fue otro veterano, Fabinho. La juventud de Marruecos se notó en esa zona del campo. El otro cambio tras el descanso fue el lateral derecho. Roger Ibáñez, un central, fue el titular, sin demasiada fortuna. Danilo (34 años) no tardó en ocupar su sitio. La lesión de Wesley (22), que iba a ser el lateral derecho de Brasil, ha sido un contratiempo de última hora para la pentacampeona.. Vinicius, también autocrítico. La zona de ataque tampoco convenció al seleccionador de la canarinha. La posición de «9» es un quebradero de cabeza. Igor Thiago fue la primera apuesta, con poco éxito. Todos los jugadores ofensivos fueron sustituidos o cambiados de posición, menos Vinicius, que siempre se mantuvo en el costado izquierdo y fue el más peligroso. También se mostró autocrítico el extremo madridista. «Creo que puedo mejorar y ayudar más a Brasil en ataque. Conseguí ayudar en defensa, donde todo el mundo hizo un trabajo impecable. Tenemos que mejorar y evolucionar. Vamos a necesitar jugar mejor», afirmó.. Raphinha busca su sitio. Raphinha tuvo la banda derecha como punto de partido. Es su posición más natural, por la que le fichó el Barcelona, aunque después irrumpió Lamine Yamal y el brasileño se ha convertido en una estrella mundial por el otro costado. Pero la izquierda es para Vini con la «amarilla». Pasada la hora de partido, Ancelotti lo colocó más centrado y desde ahí sí consiguió entrar en juego y tuvo un par de remates importantes. Tras el pitido, se tiró al suelo de pura frustración, como si no fuera sólo un primer partido, que terminó en un empate que deja tanto a la canarinha como a Marruecos con opción de ser primera de grupo.. El problema del enganche. Tampoco carburó Paquetá como enganche. Es, en realidad, un futbolista clave porque tiene que actuar de pegamento entre el medio y el ataque. En los primeros minutos estuvo nervioso, con errores en los controles y algunas pérdidas muy peligrosas. En ningún momento logró filtrar pases dañinos para los africanos. La presencia de Matheus Cunha en la segunda mitad mejoró a Brasil: fue más participativo y vertical.. Ancelotti se guardó un recurso ofensivo: Endrick, que ha estado bien en los amistosos de preparación, no jugó ni un minuto.
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