Despertarse con el vientre plano y terminar el día con sensación de hinchazón, es una situación frecuente que, según los especialistas, no siempre responde a un problema estético o de peso, sino al funcionamiento del sistema digestivo.. La doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo y directora de la unidad MGA Healthy Digest en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón, explica que la hinchazón abdominal está relacionada con múltiples factores que van más allá de la alimentación. «No se trata únicamente de lo que comemos, sino de cómo funciona nuestro sistema digestivo en su conjunto», señala la especialista, con más de 18 años de experiencia y formación en neurogastroenterología.. ¿Por qué el vientre se hincha durante el día?. Durante la noche, el intestino permanece relativamente vacío, pero a lo largo del día entran en juego la ingesta de alimentos y líquidos, la fermentación intestinal, la producción de gases y los cambios en la motilidad digestiva. A ello se suma la disinergia abdomino-frénica, un fenómeno en la que el diafragma desciende y la pared abdominal se relaja en lugar de contener el abdomen, provocando que se abombe sin que exista un aumento real de volumen.. Según la especialista, la intensidad de la hinchazón es clave. Tener que aflojarse el pantalón al final del día puede entrar dentro de la normalidad si ocurre de forma puntual y leve; sin embargo, cuando la hinchazón es frecuente, intensa o se acompaña de síntomas como dolor, alteraciones del ritmo intestinal o fatiga, es importante prestarle atención y valorarlo en consulta. «Lo relevante no es que ocurra alguna vez, sino la frecuencia, la intensidad y el impacto en la calidad de vida», explica.. Más allá del plato: la microbiota y el estrés. La doctora subraya que no existe una lista universal de alimentos prohibidos, ya que la tolerancia digestiva varía según cada persona. Legumbres, crucíferas, lácteos o alimentos ricos en FODMAP pueden generar molestias en algunas personas, pero ser perfectamente tolerados en otras. «Un alimento que a una persona le provoca distensión, otra puede tolerarlo perfectamente. Todo depende de la microbiota, la sensibilidad intestinal y factores como el estrés o el ritmo de vida», afirma la doctora García Arredondo. De hecho, cuando alguien siente que «todo le sienta mal», muchas veces el origen no está en un alimento concreto, sino en un desequilibrio del sistema digestivo.. En este contexto, una de las grandes preguntas es si existen alimentos capaces de «deshinchar». La evidencia científica indica que no hay soluciones milagro, aunque algunos ingredientes pueden ayudar a modular la inflamación y favorecer una microbiota saludable, como el jengibre, la cúrcuma, el yogur o el kéfir, el pescado azul o el aceite de oliva virgen extra. «No se trata de añadir un superalimento, sino de entender qué está ocurriendo en el organismo y abordarlo de forma individualizad», explica la doctora García Arredondo.. La especialista añade que también influye la forma de cocinar y consumir los alimentos: técnicas de cocción sencillas como el vapor, el hervido o la plancha suave facilitan la digestión, mientras que fritos, rebozados o salsas grasas pueden ralentizar el vaciamiento gástrico y aumentar la sensación de pesadez. Un ejemplo son las legumbres, que resultan más digestivas cuando se remojan, se cocinan adecuadamente o se consumen en crema.. Eje intestino-cerebro e inflamación. La hinchazón abdominal no depende solo de la dieta, sino también de factores como el estrés, el estreñimiento, la velocidad al comer o la sensibilidad digestiva. Todos ellos forman parte del eje intestino-cerebro, una conexión clave entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. «La digestión no es solo un proceso físico, también está profundamente conectado con el sistema nervioso», explica la doctora García Arredondo.. La especialista señala que es habitual confundir la hinchazón con aumento de peso, cuando en realidad se trata de fenómenos distintos: la grasa corporal es estable, mientras que la distensión abdominal fluctúa a lo largo del día, suele empeorar tras las comidas y mejorar por la mañana o después de evacuar, lo que apunta a un origen digestivo más que metabólico.. Además, advierte de la inflamación crónica de bajo grado, un estado silencioso que puede manifestarse con síntomas como cansancio persistente, problemas digestivos recurrentes, alteraciones del tránsito intestinal, problemas de piel o dificultad para mantener el peso.. En el centro de este equilibrio se encuentra el intestino, donde interactúan la microbiota, el sistema inmunitario y el sistema nervioso. Desde su unidad especializada, la doctora apuesta por un enfoque personalizado que no solo trate los síntomas, sino que analice su origen. «Cuando el sistema digestivo funciona bien, el cuerpo también lo refleja por fuera», concluye.
La doctora Malena García Arredondo advierte de que la microbiota, la inflamación y el eje intestino-cerebro están detrás de uno de los problemas digestivos más frecuentes
Despertarse con el vientre plano y terminar el día con sensación de hinchazón, es una situación frecuente que, según los especialistas, no siempre responde a un problema estético o de peso, sino al funcionamiento del sistema digestivo.. La doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo y directora de la unidad MGA Healthy Digest en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón, explica que la hinchazón abdominal está relacionada con múltiples factores que van más allá de la alimentación. «No se trata únicamente de lo que comemos, sino de cómo funciona nuestro sistema digestivo en su conjunto», señala la especialista, con más de 18 años de experiencia y formación en neurogastroenterología.. ¿Por qué el vientre se hincha durante el día?. Durante la noche, el intestino permanece relativamente vacío, pero a lo largo del día entran en juego la ingesta de alimentos y líquidos, la fermentación intestinal, la producción de gases y los cambios en la motilidad digestiva. A ello se suma la disinergia abdomino-frénica, un fenómeno en la que el diafragma desciende y la pared abdominal se relaja en lugar de contener el abdomen, provocando que se abombe sin que exista un aumento real de volumen.. Según la especialista, la intensidad de la hinchazón es clave. Tener que aflojarse el pantalón al final del día puede entrar dentro de la normalidad si ocurre de forma puntual y leve; sin embargo, cuando la hinchazón es frecuente, intensa o se acompaña de síntomas como dolor, alteraciones del ritmo intestinal o fatiga, es importante prestarle atención y valorarlo en consulta. «Lo relevante no es que ocurra alguna vez, sino la frecuencia, la intensidad y el impacto en la calidad de vida», explica.. Más allá del plato: la microbiota y el estrés. La doctora subraya que no existe una lista universal de alimentos prohibidos, ya que la tolerancia digestiva varía según cada persona. Legumbres, crucíferas, lácteos o alimentos ricos en FODMAP pueden generar molestias en algunas personas, pero ser perfectamente tolerados en otras. «Un alimento que a una persona le provoca distensión, otra puede tolerarlo perfectamente. Todo depende de la microbiota, la sensibilidad intestinal y factores como el estrés o el ritmo de vida», afirma la doctora García Arredondo. De hecho, cuando alguien siente que «todo le sienta mal», muchas veces el origen no está en un alimento concreto, sino en un desequilibrio del sistema digestivo.. En este contexto, una de las grandes preguntas es si existen alimentos capaces de «deshinchar». La evidencia científica indica que no hay soluciones milagro, aunque algunos ingredientes pueden ayudar a modular la inflamación y favorecer una microbiota saludable, como el jengibre, la cúrcuma, el yogur o el kéfir, el pescado azul o el aceite de oliva virgen extra. «No se trata de añadir un superalimento, sino de entender qué está ocurriendo en el organismo y abordarlo de forma individualizad», explica la doctora García Arredondo.. La especialista añade que también influye la forma de cocinar y consumir los alimentos: técnicas de cocción sencillas como el vapor, el hervido o la plancha suave facilitan la digestión, mientras que fritos, rebozados o salsas grasas pueden ralentizar el vaciamiento gástrico y aumentar la sensación de pesadez. Un ejemplo son las legumbres, que resultan más digestivas cuando se remojan, se cocinan adecuadamente o se consumen en crema.. Eje intestino-cerebro e inflamación. La hinchazón abdominal no depende solo de la dieta, sino también de factores como el estrés, el estreñimiento, la velocidad al comer o la sensibilidad digestiva. Todos ellos forman parte del eje intestino-cerebro, una conexión clave entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. «La digestión no es solo un proceso físico, también está profundamente conectado con el sistema nervioso», explica la doctora García Arredondo.. La especialista señala que es habitual confundir la hinchazón con aumento de peso, cuando en realidad se trata de fenómenos distintos: la grasa corporal es estable, mientras que la distensión abdominal fluctúa a lo largo del día, suele empeorar tras las comidas y mejorar por la mañana o después de evacuar, lo que apunta a un origen digestivo más que metabólico.. Además, advierte de la inflamación crónica de bajo grado, un estado silencioso que puede manifestarse con síntomas como cansancio persistente, problemas digestivos recurrentes, alteraciones del tránsito intestinal, problemas de piel o dificultad para mantener el peso.. En el centro de este equilibrio se encuentra el intestino, donde interactúan la microbiota, el sistema inmunitario y el sistema nervioso. Desde su unidad especializada, la doctora apuesta por un enfoque personalizado que no solo trate los síntomas, sino que analice su origen. «Cuando el sistema digestivo funciona bien, el cuerpo también lo refleja por fuera», concluye.
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