La imagen de Venecia como una ciudad suspendida sobre el agua siempre ha tenido algo de irreal. Pero esa postal perfecta convive con una amenaza que ya no admite matices: la ciudad se hunde mientras el nivel del mar sigue subiendo, y los científicos advierten que, si no se toman decisiones radicales, podría quedar sumergida en los próximos siglos. La amenaza no es hipotética. En los últimos 23 años, Venecia ha sufrido 18 episodios de inundación extrema, un síntoma claro de que su equilibrio con la laguna se está rompiendo.. Los investigadores proyectan que, en los próximos 300 años, el nivel del mar podría aumentar hasta siete metros, y que un ascenso de 16 metros “no puede descartarse” en escenarios extremos.Con semejantes cifras, incluso las defensas actuales —incluido el sistema de barreras móviles MOSE— solo serían eficaces hasta 1,25 metros de subida. Más allá de ese punto, Venecia quedaría expuesta.. Un equipo de la Universidad del Salento ha analizado las estrategias que podrían aplicarse para salvar la ciudad. La primera consiste en añadir más barreras móviles, reforzando el sistema actual para contener mareas cada vez más agresivas; la segunda plantea instalar un cinturón continuo de diques, una línea defensiva que rodearía la ciudad como una muralla hidráulica; la tercera propone cerrar por completo la laguna mediante un superdique permanente, transformando el ecosistema veneciano en un cuerpo de agua interior aislado del Adriático; y la cuarta, la más radical, contempla trasladar la ciudad, desmontando edificios históricos y reconstruyéndolos en zonas más elevadas.. La opción más extrema podría ser la única viable. Los investigadores reconocen que, bajo escenarios de subida extrema del mar, la reubicación de los monumentos más valiosos podría ser la única estrategia posible. El coste sería monumental: 100.000 millones de dólares, una cifra que refleja la complejidad de mover una ciudad construida sobre 120 islas, unidas por 177 canales y casi 400 puentes. La idea no es nueva en términos técnicos.. Los científicos recuerdan el precedente de los templos de Abu Simbel, en Egipto, trasladados entre 1964 y 1968 para evitar que quedaran sumergidos por la construcción de la presa de Asuán. Aquella operación implicó cortar los templos en más de mil bloques de hasta 30 toneladas y recolocarlos 65 metros más arriba y 200 metros tierra adentro.. Venecia ya ha vivido episodios devastadores. En 2019, la marea alcanzó 187 centímetros, dejando más del 80% de la ciudad bajo el agua y cubriendo por completo la Plaza de San Marcos. El récord histórico sigue siendo el de 1966, cuando el nivel del agua llegó a 194 centímetros, dañando tres cuartas partes de los comercios y talleres de la ciudad.. ¿Qué pasaría con la Venecia original si se trasladara?. Los investigadores admiten que, aunque los monumentos se reconstruyeran en tierra firme, la pérdida cultural sería inevitable. La Venecia original quedaría sumergida y se deterioraría con el tiempo, aunque podría visitarse durante un periodo limitado en barco, como un vestigio arqueológico contemporáneo. La nueva Venecia sería una reconstrucción, un intento de preservar la forma sin poder salvar por completo la esencia.. Los autores del estudio advierten que construir grandes defensas puede llevar entre 30 y 50 años, por lo que la planificación debe empezar ahora. El profesor Robert Nicholls, coautor del estudio, resume el dilema: no existe una solución perfecta. Cualquier decisión deberá equilibrar la seguridad de los residentes, la economía local, la preservación del patrimonio, la salud del ecosistema lagunar y la identidad cultural de la región. Y añade una advertencia que trasciende Venecia: todas las zonas costeras bajas del mundo deben empezar a prepararse para un futuro en el que el mar seguirá subiendo.
Un equipo de la Universidad del Salento ha analizado las estrategias que podrían aplicarse para salvar la ciudad de un destino fatal
La imagen de Venecia como una ciudad suspendida sobre el agua siempre ha tenido algo de irreal. Pero esa postal perfecta convive con una amenaza que ya no admite matices: la ciudad se hunde mientras el nivel del mar sigue subiendo, y los científicos advierten que, si no se toman decisiones radicales, podría quedar sumergida en los próximos siglos. La amenaza no es hipotética. En los últimos 23 años, Venecia ha sufrido 18 episodios de inundación extrema, un síntoma claro de que su equilibrio con la laguna se está rompiendo.. Los investigadores proyectan que, en los próximos 300 años, el nivel del mar podría aumentar hasta siete metros, y que un ascenso de 16 metros “no puede descartarse” en escenarios extremos.Con semejantes cifras, incluso las defensas actuales —incluido el sistema de barreras móviles MOSE— solo serían eficaces hasta 1,25 metros de subida. Más allá de ese punto, Venecia quedaría expuesta.. Un equipo de la Universidad del Salento ha analizado las estrategias que podrían aplicarse para salvar la ciudad. La primera consiste en añadir más barreras móviles, reforzando el sistema actual para contener mareas cada vez más agresivas; la segunda plantea instalar un cinturón continuo de diques, una línea defensiva que rodearía la ciudad como una muralla hidráulica; la tercera propone cerrar por completo la laguna mediante un superdique permanente, transformando el ecosistema veneciano en un cuerpo de agua interior aislado del Adriático; y la cuarta, la más radical, contempla trasladar la ciudad, desmontando edificios históricos y reconstruyéndolos en zonas más elevadas.. La opción más extrema podría ser la única viable. Los investigadores reconocen que, bajo escenarios de subida extrema del mar, la reubicación de los monumentos más valiosos podría ser la única estrategia posible. El coste sería monumental: 100.000 millones de dólares, una cifra que refleja la complejidad de mover una ciudad construida sobre 120 islas, unidas por 177 canales y casi 400 puentes. La idea no es nueva en términos técnicos.. Los científicos recuerdan el precedente de los templos de Abu Simbel, en Egipto, trasladados entre 1964 y 1968 para evitar que quedaran sumergidos por la construcción de la presa de Asuán. Aquella operación implicó cortar los templos en más de mil bloques de hasta 30 toneladas y recolocarlos 65 metros más arriba y 200 metros tierra adentro.. Venecia ya ha vivido episodios devastadores. En 2019, la marea alcanzó 187 centímetros, dejando más del 80% de la ciudad bajo el agua y cubriendo por completo la Plaza de San Marcos. El récord histórico sigue siendo el de 1966, cuando el nivel del agua llegó a 194 centímetros, dañando tres cuartas partes de los comercios y talleres de la ciudad.. ¿Qué pasaría con la Venecia original si se trasladara?. Los investigadores admiten que, aunque los monumentos se reconstruyeran en tierra firme, la pérdida cultural sería inevitable. La Venecia original quedaría sumergida y se deterioraría con el tiempo, aunque podría visitarse durante un periodo limitado en barco, como un vestigio arqueológico contemporáneo. La nueva Venecia sería una reconstrucción, un intento de preservar la forma sin poder salvar por completo la esencia.. Los autores del estudio advierten que construir grandes defensas puede llevar entre 30 y 50 años, por lo que la planificación debe empezar ahora. El profesor Robert Nicholls, coautor del estudio, resume el dilema: no existe una solución perfecta. Cualquier decisión deberá equilibrar la seguridad de los residentes, la economía local, la preservación del patrimonio, la salud del ecosistema lagunar y la identidad cultural de la región. Y añade una advertencia que trasciende Venecia: todas las zonas costeras bajas del mundo deben empezar a prepararse para un futuro en el que el mar seguirá subiendo.
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