Helena Solà fue una de las voces más críticas con la dirección de Esquerra Republicana en los últimos años. La durante años dirigente municipal del partido, se dio a conocer a nivel interno cuando encabezó la candidatura Foc Nou en el último congreso de ERC, una corriente que cuestionaba el rumbo de la formación y que compitió con la lista oficialista Militància Nacional, de Oriol Junqueras. Aquella candidatura aspiraba a disputar el control del partido y defendía recuperar un perfil más claramente independentista y menos dependiente de acuerdos con el PSC.. Solà, que llegó a aspirar a convertirse en la primera mujer en presidir ERC, anunció hace unos días su baja como militante tras más de dos décadas en el partido. Su salida culmina meses de descontento con el pacto que permitió investir presidente de la Generalitat a Salvador Illa y a lo que considera una creciente “indefinición” estratégica. En una entrevista concedida a VilaWeb, la exdirigente republicana ha cargado duramente contra la dirección del partido y ha dibujado un panorama interno marcado por la desorientación y el malestar.. “Un barco sin rumbo”. Solà sostiene que el principal problema de ERC es la falta de un proyecto claro. Según explica, incluso desde dentro del partido resulta difícil saber hacia dónde se dirige la formación.. “No sé cuál es el proyecto del partido ni hacia dónde quiere ir”, afirma. A su juicio, un partido político debe ser una herramienta al servicio de Cataluña y de la ciudadanía, pero para ello debe tener objetivos definidos y un plan de trabajo claro. “Ahora no veo que haya un rumbo claro”, lamenta.. La exdirigente compara la situación actual con etapas anteriores del partido, cuando —dice— existía una dirección nítida y una metodología clara. Hoy, en cambio, cree que se ha instalado una sensación de parálisis: “Es como un barco sin rumbo que navega según sopla el viento”.. En su opinión, ERC ha entrado en un “modo de supervivencia” en el que predominan la inercia y la falta de ideas. “No hay proyecto ni ilusión”, resume.. Críticas al pacto con el PSC. Uno de los principales puntos de fricción es el acuerdo que permitió investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Solà fue muy crítica con ese pacto y sostiene que, en la práctica, no se ha cumplido lo prometido.. Durante la campaña interna, recuerda, la dirección defendió que ERC tendría “la llave de la caja” gracias al acuerdo con los socialistas para reformar la financiación autonómica. Pero, según ella, esa promesa no se ha materializado. “No sé de qué caja tendremos la llave”, ironiza.. Además, insiste en que desde su corriente ya advirtieron de que el acuerdo no era solo de investidura, sino en realidad “un acuerdo de legislatura”, algo que —dice— se estaría confirmando con decisiones posteriores como el apoyo a determinadas iniciativas parlamentarias.. La exdirigente critica también la falta de transparencia con la militancia sobre el contenido y el cumplimiento del pacto. A su juicio, el partido debería haber explicado con detalle qué objetivos se han alcanzado y cuáles no.. Solà considera que ERC ha cometido un error al aceptar rebajas en ese acuerdo con el PSC y denuncia lo que interpreta como una actitud de subordinación. “No me sentaría a negociar nada con alguien que ha firmado un acuerdo y no lo ha cumplido”, afirma. En su opinión, equivocarse una vez puede ser comprensible, pero repetir el mismo error es inaceptable.. La exdirigente cree que el partido ha caído en una dinámica de repetir fallos y de mantener una actitud que califica de “submisión”. A su juicio, cualquier nueva negociación debería plantearse solo después de que el PSC cumpla con lo pactado.. Un malestar que crece dentro de ERC. Otro de los reproches más duros de Solà se dirige a la forma en que la dirección comunica sus decisiones. A su juicio, el partido transmite mensajes contradictorios y cambia de posición en cuestión de días. “Si uno tiene las ideas claras, la comunicación también es clara”, sostiene. En cambio, critica que a veces se anuncie una posición y pocas horas después se matice o cambie.. También lamenta que los militantes se enteren de lo que ocurre en el partido a través de los medios de comunicación y no por los canales internos. “Un partido debe ser transparente y explicar las cosas a su militancia”, insiste.. Más allá de las discrepancias políticas, Solà dibuja un escenario de creciente descontento dentro del partido. Aunque reconoce que ella se mueve en círculos críticos, asegura que el malestar no se limita a ese sector. Según explica, incluso entre personas que apoyaron a Junqueras o a la corriente oficialista empieza a detectarse frustración. “El descontento va creciendo”, afirma.. Para la exdirigente, ese será el principal reto de la actual dirección: gestionar un malestar interno que, en su opinión, cada vez es mayor. “Tengo la sensación de que pronto pasarán cosas en ERC”, advierte.. Críticas al “frente de izquierdas”. Solà también cuestiona la propuesta del portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, de impulsar un “frente de izquierdas”. En el contexto actual del partido, considera que la idea no es adecuada.. A su juicio, ERC corre el riesgo de desplazar el foco político hacia la política española en lugar de priorizar la agenda catalana. Y advierte de que eso puede reforzar la percepción de que el partido se aleja del independentismo.. La política como profesión. Por último, la exdirigente critica la creciente profesionalización de la política dentro de los partidos. Solà defiende que ERC debería haber sido un ejemplo de práctica de los valores republicanos.. En ese sentido, recuerda unas palabras del propio Junqueras en las que defendía que quienes llevan muchos años en política deberían volver a trabajar fuera de ella. Pero, según Solà, ese principio no siempre se aplica.. “Solo hay que mirar a las personas que lo rodean”, señala, preguntándose cuántos cargos llevan años viviendo directa o indirectamente del partido o de administraciones públicas.. A su juicio, esa dependencia económica dificulta la crítica interna. “Si tu sueldo depende de eso, quizá es mejor guardar silencio”, concluye.
La excandidata a presidir el partido asegura que cada vez hay más desencantados con el actual líder
Helena Solà fue una de las voces más críticas con la dirección de Esquerra Republicana en los últimos años. La durante años dirigente municipal del partido, se dio a conocer a nivel interno cuando encabezó la candidatura Foc Nou en el último congreso de ERC, una corriente que cuestionaba el rumbo de la formación y que compitió con la lista oficialista Militància Nacional, de Oriol Junqueras. Aquella candidatura aspiraba a disputar el control del partido y defendía recuperar un perfil más claramente independentista y menos dependiente de acuerdos con el PSC.. Solà, que llegó a aspirar a convertirse en la primera mujer en presidir ERC, anunció hace unos días su baja como militante tras más de dos décadas en el partido. Su salida culmina meses de descontento con el pacto que permitió investir presidente de la Generalitat a Salvador Illa y a lo que considera una creciente “indefinición” estratégica. En una entrevista concedida a VilaWeb, la exdirigente republicana ha cargado duramente contra la dirección del partido y ha dibujado un panorama interno marcado por la desorientación y el malestar.. “Un barco sin rumbo”. Solà sostiene que el principal problema de ERC es la falta de un proyecto claro. Según explica, incluso desde dentro del partido resulta difícil saber hacia dónde se dirige la formación.. “No sé cuál es el proyecto del partido ni hacia dónde quiere ir”, afirma. A su juicio, un partido político debe ser una herramienta al servicio de Cataluña y de la ciudadanía, pero para ello debe tener objetivos definidos y un plan de trabajo claro. “Ahora no veo que haya un rumbo claro”, lamenta.. La exdirigente compara la situación actual con etapas anteriores del partido, cuando —dice— existía una dirección nítida y una metodología clara. Hoy, en cambio, cree que se ha instalado una sensación de parálisis: “Es como un barco sin rumbo que navega según sopla el viento”.. En su opinión, ERC ha entrado en un “modo de supervivencia” en el que predominan la inercia y la falta de ideas. “No hay proyecto ni ilusión”, resume.. Críticas al pacto con el PSC. Uno de los principales puntos de fricción es el acuerdo que permitió investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Solà fue muy crítica con ese pacto y sostiene que, en la práctica, no se ha cumplido lo prometido.. Durante la campaña interna, recuerda, la dirección defendió que ERC tendría “la llave de la caja” gracias al acuerdo con los socialistas para reformar la financiación autonómica. Pero, según ella, esa promesa no se ha materializado. “No sé de qué caja tendremos la llave”, ironiza.. Además, insiste en que desde su corriente ya advirtieron de que el acuerdo no era solo de investidura, sino en realidad “un acuerdo de legislatura”, algo que —dice— se estaría confirmando con decisiones posteriores como el apoyo a determinadas iniciativas parlamentarias.. La exdirigente critica también la falta de transparencia con la militancia sobre el contenido y el cumplimiento del pacto. A su juicio, el partido debería haber explicado con detalle qué objetivos se han alcanzado y cuáles no.. Solà considera que ERC ha cometido un error al aceptar rebajas en ese acuerdo con el PSC y denuncia lo que interpreta como una actitud de subordinación. “No me sentaría a negociar nada con alguien que ha firmado un acuerdo y no lo ha cumplido”, afirma. En su opinión, equivocarse una vez puede ser comprensible, pero repetir el mismo error es inaceptable.. La exdirigente cree que el partido ha caído en una dinámica de repetir fallos y de mantener una actitud que califica de “submisión”. A su juicio, cualquier nueva negociación debería plantearse solo después de que el PSC cumpla con lo pactado.. Un malestar que crece dentro de ERC. Otro de los reproches más duros de Solà se dirige a la forma en que la dirección comunica sus decisiones. A su juicio, el partido transmite mensajes contradictorios y cambia de posición en cuestión de días. “Si uno tiene las ideas claras, la comunicación también es clara”, sostiene. En cambio, critica que a veces se anuncie una posición y pocas horas después se matice o cambie.. También lamenta que los militantes se enteren de lo que ocurre en el partido a través de los medios de comunicación y no por los canales internos. “Un partido debe ser transparente y explicar las cosas a su militancia”, insiste.. Más allá de las discrepancias políticas, Solà dibuja un escenario de creciente descontento dentro del partido. Aunque reconoce que ella se mueve en círculos críticos, asegura que el malestar no se limita a ese sector. Según explica, incluso entre personas que apoyaron a Junqueras o a la corriente oficialista empieza a detectarse frustración. “El descontento va creciendo”, afirma.. Para la exdirigente, ese será el principal reto de la actual dirección: gestionar un malestar interno que, en su opinión, cada vez es mayor. “Tengo la sensación de que pronto pasarán cosas en ERC”, advierte.. Críticas al “frente de izquierdas”. Solà también cuestiona la propuesta del portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, de impulsar un “frente de izquierdas”. En el contexto actual del partido, considera que la idea no es adecuada.. A su juicio, ERC corre el riesgo de desplazar el foco político hacia la política española en lugar de priorizar la agenda catalana. Y advierte de que eso puede reforzar la percepción de que el partido se aleja del independentismo.. La política como profesión. Por último, la exdirigente critica la creciente profesionalización de la política dentro de los partidos. Solà defiende que ERC debería haber sido un ejemplo de práctica de los valores republicanos.. En ese sentido, recuerda unas palabras del propio Junqueras en las que defendía que quienes llevan muchos años en política deberían volver a trabajar fuera de ella. Pero, según Solà, ese principio no siempre se aplica.. “Solo hay que mirar a las personas que lo rodean”, señala, preguntándose cuántos cargos llevan años viviendo directa o indirectamente del partido o de administraciones públicas.. A su juicio, esa dependencia económica dificulta la crítica interna. “Si tu sueldo depende de eso, quizá es mejor guardar silencio”, concluye.
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