Pedro Almodóvar se sentó frente a Marc Giró en Cara al Show con una historia que pocos conocían. El director manchego reveló que una operación de espalda, que afectaba a varias vértebras, marcó un antes y un después en su vida y en su relación con el cine.. «Cuando entran en tu espalda, tu vida cambia», recordó. Tras la intervención y la rehabilitación, rodar volvió a parecer una posibilidad remota: un set es, en sus propias palabras, «algo muy físico». Fue entonces cuando decidió aferrarse al guion de Julieta para no abandonar.. El regreso, sin embargo, tuvo algo de inexplicable. «En cuanto dije ‘motor, acción’, la espalda desapareció. Fue milagroso. Y eso me condena a seguir rodando», bromeó. Giró lo había definido antes como «un creador imparable, incansable y que no siente el dolor», y Almodóvar no lo desmintió del todo.. La conversación también recorrió su método de trabajo. El director reconoció que controla hasta el último detalle de sus decorados: el sofá, el jarrón, los libros que aparecen en pantalla. «Los elijo personalmente. Siempre hay alguien que pausa el DVD para verlos, así que selecciono entre veinte o treinta títulos que encajen con el personaje», explicó. «Soy una obsesión para los equipos», admitió.. No todo, eso sí, está bajo su control. Almodóvar reconoció con humor que los coches se le escapan por completo: «No tengo ni idea. No pertenecemos al mismo universo». Y lo ilustró con una anécdota: «Una vez me equivoqué de coche. Le dije al conductor ‘lléveme a cine arte’ y, cuando me monté, me dijo: ‘Señor Almodóvar, yo le llevo donde quiera, pero este no es su coche'».
El cineasta recordó en ‘Cara al show’ que tras la intervención, llegó a pensar que un set «algo muy físico», quedaba fuera de su alcance
20MINUTOS.ES – Televisión
Pedro Almodóvar se sentó frente a Marc Giró en Cara al Show con una historia que pocos conocían. El director manchego reveló que una operación de espalda, que afectaba a varias vértebras, marcó un antes y un después en su vida y en su relación con el cine.. «Cuando entran en tu espalda, tu vida cambia», recordó. Tras la intervención y la rehabilitación, rodar volvió a parecer una posibilidad remota: un set es, en sus propias palabras, «algo muy físico». Fue entonces cuando decidió aferrarse al guion de Julieta para no abandonar.. El regreso, sin embargo, tuvo algo de inexplicable. «En cuanto dije ‘motor, acción’, la espalda desapareció. Fue milagroso. Y eso me condena a seguir rodando», bromeó. Giró lo había definido antes como «un creador imparable, incansable y que no siente el dolor», y Almodóvar no lo desmintió del todo.. La conversación también recorrió su método de trabajo. El director reconoció que controla hasta el último detalle de sus decorados: el sofá, el jarrón, los libros que aparecen en pantalla. «Los elijo personalmente. Siempre hay alguien que pausa el DVD para verlos, así que selecciono entre veinte o treinta títulos que encajen con el personaje», explicó. «Soy una obsesión para los equipos», admitió.. No todo, eso sí, está bajo su control. Almodóvar reconoció con humor que los coches se le escapan por completo: «No tengo ni idea. No pertenecemos al mismo universo». Y lo ilustró con una anécdota: «Una vez me equivoqué de coche. Le dije al conductor ‘lléveme a cine arte’ y, cuando me monté, me dijo: ‘Señor Almodóvar, yo le llevo donde quiera, pero este no es su coche'».
