Vivir fuera de un país que no es el tuyo es la cosa más normal del mundo. Eso sí, cuando un migrante se muda a otro territorio pueden ocurrir dos cosas, o bien que repudie su nueva vida, o bien que le encante. Pues lo último mencionado es lo que le ha ocurrido Anna, una joven inglesa que en la actualidad tiene un hogar en España y que, ahora, ya no quiere estar en otro sitio que no sea nuestro país.. Y prueba de ello ha sido su último viaje a Escocia por motivos personales. Lo cuerdo, implicaría que Anna estuviera más a gusto en ese país, donde comparte su lengua materna y, seguramente, tenga costumbres más parecidas que experimentó cuando era todavía más joven. No obstante, el veredicto es todo lo contrario.. «España, te echo de menos», comienza en una de sus últimas reflexiones. Posteriormente, contextualiza que está en Escocia solo por unos días. «Estoy solo hasta mañana y luego voy a Londres de nuevo y después regreso a Madrid», continúa. A partir de ahí, describe su paso por Escocia como algo interesante, aunque con algún que otro matiz muy claro en comparación con España y su tierra natal.. «Es mi primera vez en Escocia, me gusta, pero no es España», afirma, dejando entrever ese fanatismo por un país al que, seguramente, ya considerará su casa. Lo cierto es que Anna ha tratado de valorar positivamente la experiencia de tener que moverse por el mundo por trabajo, pero también ha querido trasladar que no ha sido capaz de adaptarse de una manera rápida y sencilla.. «No entiendo a los escoceses cuando me hablan». De entre todas su anécdotas, relata un testimonio que ha resumido muy bien cuál ha sido su punto de vista. «Acabo de cruzar la carretera, casi me atropella un coche porque vi la dirección incorrecta», señala a la vez que lo atribuye a la costumbre adquirida tras vivir en España, donde el tráfico y la orientación le resultan algo más familiares.. También hace referencia al tema del idioma. «Soy inglesa, pero no entiendo ni una palabra de lo que me dicen porque su acento es demasiado fuerte», dice sobre el inglés local de los escoceses. Sin embargo, ha querido puntualizar que «obviamente los entiendo, estoy exagerando». Aún con esas, ha tenido que pedir en más de una ocasión que le repitan lo que le dicen.. Aparte de las razones ahora expuestas, Anna también le ha dedicado unos segundos a la diferencia climática que hay con respeto a España. «Hace frío, o sea, hace sol, pero hace frío», sentencia. Con ello, la publicación llega a su fin.
Aparte de hablar de las diferencias climáticas, Anna ha asegurado que, en muchas ocasiones, no entiende a esos ciudadanos del Reino cuando hablan
Vivir fuera de un país que no es el tuyo es la cosa más normal del mundo. Eso sí, cuando un migrante se muda a otro territorio pueden ocurrir dos cosas, o bien que repudie su nueva vida, o bien que le encante. Pues lo último mencionado es lo que le ha ocurrido Anna, una joven inglesa que en la actualidad tiene un hogar en España y que, ahora, ya no quiere estar en otro sitio que no sea nuestro país.. Y prueba de ello ha sido su último viaje a Escocia por motivos personales. Lo cuerdo, implicaría que Anna estuviera más a gusto en ese país, donde comparte su lengua materna y, seguramente, tenga costumbres más parecidas que experimentó cuando era todavía más joven. No obstante, el veredicto es todo lo contrario.. «España, te echo de menos», comienza en una de sus últimas reflexiones. Posteriormente, contextualiza que está en Escocia solo por unos días. «Estoy solo hasta mañana y luego voy a Londres de nuevo y después regreso a Madrid», continúa. A partir de ahí, describe su paso por Escocia como algo interesante, aunque con algún que otro matiz muy claro en comparación con España y su tierra natal.. «Es mi primera vez en Escocia, me gusta, pero no es España», afirma, dejando entrever ese fanatismo por un país al que, seguramente, ya considerará su casa. Lo cierto es que Anna ha tratado de valorar positivamente la experiencia de tener que moverse por el mundo por trabajo, pero también ha querido trasladar que no ha sido capaz de adaptarse de una manera rápida y sencilla.. De entre todas su anécdotas, relata un testimonio que ha resumido muy bien cuál ha sido su punto de vista. «Acabo de cruzar la carretera, casi me atropella un coche porque vi la dirección incorrecta», señala a la vez que lo atribuye a la costumbre adquirida tras vivir en España, donde el tráfico y la orientación le resultan algo más familiares.. También hace referencia al tema del idioma. «Soy inglesa, pero no entiendo ni una palabra de lo que me dicen porque su acento es demasiado fuerte», dice sobre el inglés local de los escoceses. Sin embargo, ha querido puntualizar que «obviamente los entiendo, estoy exagerando». Aún con esas, ha tenido que pedir en más de una ocasión que le repitan lo que le dicen.. Aparte de las razones ahora expuestas, Anna también le ha dedicado unos segundos a la diferencia climática que hay con respeto a España. «Hace frío, o sea, hace sol, pero hace frío», sentencia. Con ello, la publicación llega a su fin.
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