Las autoridades rusas han dado por concluida la crisis por un posible caso de peste neumónica antes incluso de haber aclarado si esa posibilidad existió. El origen de este preocupante incidente está en la muerte el 2 de octubre de Daria Shipilova, una mujer de 27 años que trabajaba como técnica de laboratorio en el Instituto contra la Peste de Irkutsk, donde se investiga con el patógeno causante de esta enfermedad. Según las autoridades rusas, Shipilova murió por una “una neumonía de etiología no determinada”. En su variante más grave, un contagio de esta peste de origen bacteriano puede desembocar en un cuadro de neumonía que, si no es tratado a tiempo con antibióticos, es muy probable que acabe en la muerte. La crisis ha sido un amargo recordatorio de que este patógeno de ecos medievales sigue presente en al menos 10 países, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, y provoca cientos de infecciones cada año.. Seguir leyendo
El secretismo de Rusia sobre un posible caso de peste neumónica recuerda a la actitud de China con la covid-19
Editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. El secretismo de Rusia sobre un posible caso de peste neumónica recuerda a la actitud de China con la covid-19. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Foto de satélite del Instituto contra la Peste de Siberia y el Lejano Oriente en Irkutsk, en la Siberia rusa. Google/Airbus (via REUTERS). Las autoridades rusas han dado por concluida la crisis por un posible caso de peste neumónica antes incluso de haber aclarado si esa posibilidad existió. El origen de este preocupante incidente está en la muerte el 2 de octubre de Daria Shipilova, una mujer de 27 años que trabajaba como técnica de laboratorio en el Instituto contra la Peste de Irkutsk, donde se investiga con el patógeno causante de esta enfermedad. Según las autoridades rusas, Shipilova murió por una “una neumonía de etiología no determinada”. En su variante más grave, un contagio de esta peste de origen bacteriano puede desembocar en un cuadro de neumonía que, si no es tratado a tiempo con antibióticos, es muy probable que acabe en la muerte. La crisis ha sido un amargo recordatorio de que este patógeno de ecos medievales sigue presente en al menos 10 países, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, y provoca cientos de infecciones cada año.. Ante la falta de certezas, las especulaciones se han multiplicado al servicio de intereses sospechosos. Se ha agitado el miedo de que el contagio sucediese por un accidente en el laboratorio, lo que podría haber originado a su vez el escape de una hipotética variante de la bacteria de la peste modificada para ser resistente a los antibióticos. En la zona cero de este incidente, localizada en Siberia y a 4.200 kilómetros de Moscú, los habitantes parecen tener tan poca información real como el resto del planeta.. La Organización Mundial de la Salud ha ofrecido a Rusia su total colaboración. Al mismo tiempo ha exigido transparencia e información sobre la muerte de Shipilova. Estados Unidos también ha mostrado su preocupación y ha reclamado a Rusia que aporte toda la información que tenga sobre la muerte de esta trabajadora. La respuesta de Rusia por ahora ha sido de total hermetismo, lo que recuerda, salvando las insalvables distancias, a la actitud oscurantista de China durante los primeros compases de la epidemia de la covid-19. Aquella misteriosa infección acabó siendo la mayor pandemia en un siglo. Su origen sigue sin conocerse y, al igual que ahora, las especulaciones sustituyen a los datos que podrían ayudar a la prevención.. El posible caso de peste en Rusia pone de manifiesto lo que muchos expertos denuncian sin que las autoridades tomen nota: el mundo está hoy peor preparado para una nueva pandemia. La capacidad de reacción y la infraestructura científica es superior a la existente hace apenas unos años. El problema es político: la ausencia de una autoridad internacional respetada que pueda servir de referente mundial en la reacción ante posibles epidemias de consecuencias preocupantes. El secretismo de países como Rusia o China se suma al ninguneo al que Estados Unidos y otros someten a Naciones Unidas y su brazo sanitario, la OMS. Entre todos crean el caldo de cultivo perfecto para un nuevo desastre.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Peste negra. Neumonía. Rusia. Armas bacteriológicas. Siberia. Laboratorios. OMS. Coronavirus Covid-19. Pandemia. Política sanitaria. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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