Los avances en el abordaje y manejo del VIH han permitido alargar significativamente la esperanza de vida de los pacientes, que en la actualidad es similar a la de la población en general. En este contexto, ha cobrado relevancia el tratar de minimizar el impacto del tratamiento crónico en la salud y bienestar de estas personas para favorecer que puedan afrontar el envejecimiento en las mejores condiciones posibles.. A día de hoy, el tratamiento estándar inicial consiste en una terapia que combina tres fármacos de la familia de los inhibidores de la integrasa. Así, con el objetivo de hallar un nuevo tratamiento que permita reducir la exposición acumulada a fármacos a lo largo de la vida y, potencialmente, minimizar los efectos adversos a largo plazo, en el marco de un estudio, liderado por el Hospital de Bonn y la compañía Merck, en el que ha participado el doctor Roger Paredes, investigador principal del IrsiCaixa, -centro impulsado por la Fundación «la Caixa» y el Departamento de Salud- y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Tris i Pujol, se ha probado la eficacia y seguridad de una combinación de dos fármacos antivirales, doravirina e islatravir, los cuales no pertenecen a la familia de los inhibidores de integrasa.. Los resultados de este ensayo clínico de fase III, en el que se incluyó a 756 personas con VIH que iniciaban su primer tratamiento tras el diagnóstico, la mitad de los cuales recibieron la combinación de doravirina e islatravir y la otra mitad, una triple terapia con bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida, demuestran que este nuevo tratamiento puede ser tan eficaz y seguro como la triple terapia, que es la más usada como tratamiento inicial.. Nueva opción terapéutica. De hecho, tras un año de seguimiento, en torno al 90% de los participantes en ambos grupos lograron tener el virus indetectable en sangre y evidenciaron una recuperación comparable de las células CD4 del sistema inmunitario, que son las que normalmente sufren daños por el VIH. Esos resultados se mantuvieron, además, independientemente de la carga viral inicial del paciente, de su estado inmunitario o de la presencia de mutaciones asociadas a resistencias.. En definitiva, tal y como señala el doctor Paredes, «la combinación de los dos fármacos ha demostrado una solidez comparable a la terapia triple en perfiles clínicos muy diversos». Lo cual es una buena noticia, no solo porque esta terapia reduciría potencialmente la exposición acumulada a medicamentos a lo largo de la vida y, posiblemente, también sus efectos secundarios, sino porque además se presentaría como una alternativa a las terapias con fármacos de la familia de los inhibidores de integrasa, ampliando así el abanico terapéutico en casa de resistencias o intolerancias.. Además, como apunta Paredes, los resultados de este trabajo abren la puerta al desarrollo de terapias que permitan espaciar el tratamiento. Y es que el islatravir es un «compuesto que dura mucho tiempo en el cuerpo y su actividad es prolongada», de manera que, si bien ahora se ha estudiado en el contexto de una estrategia terapéutica que requiere la ingesta de una dosis diaria, «en el futuro, estos fármacos seguramente nos permitirían tratar una vez por semana e incluso, en otras coformulaciones, podríamos llegar a tratar hasta con una dosis cada seis meses»
Esta nueva estrategia terapéutica permitiría reducir el número de fármacos y disminuir así el impacto del tratamiento crónico, a la vez que se presentaría como alternativa a la terapia estándar en caso de resistencia o intolerancia a la misma
Los avances en el abordaje y manejo del VIH han permitido alargar significativamente la esperanza de vida de los pacientes, que en la actualidad es similar a la de la población en general. En este contexto, ha cobrado relevancia el tratar de minimizar el impacto del tratamiento crónico en la salud y bienestar de estas personas para favorecer que puedan afrontar el envejecimiento en las mejores condiciones posibles.. A día de hoy, el tratamiento estándar inicial consiste en una terapia que combina tres fármacos de la familia de los inhibidores de la integrasa. Así, con el objetivo de hallar un nuevo tratamiento que permita reducir la exposición acumulada a fármacos a lo largo de la vida y, potencialmente, minimizar los efectos adversos a largo plazo, en el marco de un estudio, liderado por el Hospital de Bonn y la compañía Merck, en el que ha participado el doctor Roger Paredes, investigador principal del IrsiCaixa, -centro impulsado por la Fundación «la Caixa» y el Departamento de Salud- y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Tris i Pujol, se ha probado la eficacia y seguridad de una combinación de dos fármacos antivirales, doravirina e islatravir, los cuales no pertenecen a la familia de los inhibidores de integrasa.. Los resultados de este ensayo clínico de fase III, en el que se incluyó a 756 personas con VIH que iniciaban su primer tratamiento tras el diagnóstico, la mitad de los cuales recibieron la combinación de doravirina e islatravir y la otra mitad, una triple terapia con bictegravir, emtricitabina y tenofovir alafenamida, demuestran que este nuevo tratamiento puede ser tan eficaz y seguro como la triple terapia, que es la más usada como tratamiento inicial.. Nueva opción terapéutica. De hecho, tras un año de seguimiento, en torno al 90% de los participantes en ambos grupos lograron tener el virus indetectable en sangre y evidenciaron una recuperación comparable de las células CD4 del sistema inmunitario, que son las que normalmente sufren daños por el VIH. Esos resultados se mantuvieron, además, independientemente de la carga viral inicial del paciente, de su estado inmunitario o de la presencia de mutaciones asociadas a resistencias.. En definitiva, tal y como señala el doctor Paredes, «la combinación de los dos fármacos ha demostrado una solidez comparable a la terapia triple en perfiles clínicos muy diversos». Lo cual es una buena noticia, no solo porque esta terapia reduciría potencialmente la exposición acumulada a medicamentos a lo largo de la vida y, posiblemente, también sus efectos secundarios, sino porque además se presentaría como una alternativa a las terapias con fármacos de la familia de los inhibidores de integrasa, ampliando así el abanico terapéutico en casa de resistencias o intolerancias.. Además, como apunta Paredes, los resultados de este trabajo abren la puerta al desarrollo de terapias que permitan espaciar el tratamiento. Y es que el islatravir es un «compuesto que dura mucho tiempo en el cuerpo y su actividad es prolongada», de manera que, si bien ahora se ha estudiado en el contexto de una estrategia terapéutica que requiere la ingesta de una dosis diaria, «en el futuro, estos fármacos seguramente nos permitirían tratar una vez por semana e incluso, en otras coformulaciones, podríamos llegar a tratar hasta con una dosis cada seis meses»
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