Miguel López González (Valencia, 1907; Alicante 1976) es un nombre propio en la arquitectura de Alicante. Un arquitecto sin el que no se entiende la ciudad de hoy día, con edificios en su haber como el hospital Perpetúo Socorro o el hotel Gran Sol o el paseo de la Explanada; el paseo principal de la ciudad, su seña de identidad.. Es el artífice de introducir la vanguardia en Alicante y su credo se resume en sus propias palabras; unas palabras del año 1935 en las que asegura que «hoy, en el siglo del maquinismo, cada objeto nuevo es la expresión inmediata del progreso; cada parte y cada elemento son exactamente adaptados a un fin y todo lo inútil es despreciado. Las formas primarias obran sobre nuestros sentidos directamente. Las masas, la luz, el plano, el espacio, son los únicos que entran en juego».. Ahí están recogidos los dos conceptos que definen su obra, la desornamentación y la funcionalidad, y resuena la definición de arquitectura hecha por Le Corbusier en 1923. Ahora, el Museo de la Universidad de Alicante (MUA) y el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante le rinden homenaje con la exposición al que fuera arquitecto municipal en «Miguel López González (1907-1931-1976): su obra más allá de los Archivos», comisariada por Justo Oliva Meyer, Andrés Martínez-Medina y Mercedes Carbonell Segarra.. En la muestra, que podrá visitarse hasta el 28 de febrero en el MUA, se exhiben veintiséis obras de Miguel López, a modo de síntesis de su trabajo. Tal y como explicaron los comisarios de la exposición, las obras expuestas se despliegan cronológicamente y se ordenan en cuatro periodos; 1932-1946: Recepción de las vanguardias europeas; 1939-1955: Autarquía y repliegue historicista; 1950-1959: Apertura a las corrientes internacionales; y 1957-1976: Consolidación de la arquitectura moderna.. En el primer bloque temático se describe como el arquitecto finaliza sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1931, donde coincide con Sert y Torres Clavé, y se hace socio del Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea, Gatcpac. Se desplaza a Alicante y allí fija su residencia al ser nombrado arquitecto auxiliar del Ayuntamiento.. En el periodo comprendido entre 1939-1955 se refleja que la dictadura trajo cambios, drásticos en lo cultural y arquitectónico, a los que López se plegó y adoptó los historicismos que manejó con habilidad; tiempo de posguerra propio para monumentos a los héroes, que el arquitecto proyectó controlando las formas y conteniendo sus mensajes simbólicos mediante volúmenes elementales. Y en el eje temático englobado entre los años 1950 y 1959 se evidencia cómo el impulso en la economía afectó al plano cultural. De esta época son los edificios de viviendas del antiguo barrio de José Antonio para alojar a trabajadores o el gran complejo industrial del Aluminio Ibérico. También es una época en la que la ciudad comienza a equiparse con el parque de bomberos y con algunos centros docentes de carácter privado, como el colegio Inmaculada Jesuitas, o a mejorar la calidad de sus espacios urbanos, como el de La Explanada.. En el último bloque temático, de 1957 a 1976, se explica cómo López defendía «la tendencia a una nueva estética, ligera, esbelta y de sencilla elegancia, basada en el material y la estructura, manteniendo en juego las masas, la luz, el plano y el espacio», palabras en las que resuenan sus pensamientos de los años 30. Su repertorio se refuerza con dos aportaciones: el pabellón y el rascacielos, presentes en el proyecto para el recinto ferial de Elda, ya desaparecido. También se izó el primer rascacielos de Alicante, el hotel Gran Sol.. En definitiva, la muestra, según sus comisarios, reconoce y valora la obra del arquitecto y es un alegato en defensa de la arquitectura moderna del tercio central del siglo XX, desprotegida en los catálogos municipales.
Una exposición sobre el arquitecto Miguel López evidencia cómo revolucionó la ciudad a través de 26 trabajos
Miguel López González (Valencia, 1907; Alicante 1976) es un nombre propio en la arquitectura de Alicante. Un arquitecto sin el que no se entiende la ciudad de hoy día, con edificios en su haber como el hospital Perpetúo Socorro o el hotel Gran Sol o el paseo de la Explanada; el paseo principal de la ciudad, su seña de identidad.. Es el artífice de introducir la vanguardia en Alicante y su credo se resume en sus propias palabras; unas palabras del año 1935 en las que asegura que «hoy, en el siglo del maquinismo, cada objeto nuevo es la expresión inmediata del progreso; cada parte y cada elemento son exactamente adaptados a un fin y todo lo inútil es despreciado. Las formas primarias obran sobre nuestros sentidos directamente. Las masas, la luz, el plano, el espacio, son los únicos que entran en juego».. Ahí están recogidos los dos conceptos que definen su obra, la desornamentación y la funcionalidad, y resuena la definición de arquitectura hecha por Le Corbusier en 1923. Ahora, el Museo de la Universidad de Alicante (MUA) y el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante le rinden homenaje con la exposición al que fuera arquitecto municipal en «Miguel López González (1907-1931-1976): su obra más allá de los Archivos», comisariada por Justo Oliva Meyer, Andrés Martínez-Medina y Mercedes Carbonell Segarra.. En la muestra, que podrá visitarse hasta el 28 de febrero en el MUA, se exhiben veintiséis obras de Miguel López, a modo de síntesis de su trabajo. Tal y como explicaron los comisarios de la exposición, las obras expuestas se despliegan cronológicamente y se ordenan en cuatro periodos; 1932-1946: Recepción de las vanguardias europeas; 1939-1955: Autarquía y repliegue historicista; 1950-1959: Apertura a las corrientes internacionales; y 1957-1976: Consolidación de la arquitectura moderna.. En el primer bloque temático se describe como el arquitecto finaliza sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1931, donde coincide con Sert y Torres Clavé, y se hace socio del Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea, Gatcpac. Se desplaza a Alicante y allí fija su residencia al ser nombrado arquitecto auxiliar del Ayuntamiento.. En el periodo comprendido entre 1939-1955 se refleja que la dictadura trajo cambios, drásticos en lo cultural y arquitectónico, a los que López se plegó y adoptó los historicismos que manejó con habilidad; tiempo de posguerra propio para monumentos a los héroes, que el arquitecto proyectó controlando las formas y conteniendo sus mensajes simbólicos mediante volúmenes elementales. Y en el eje temático englobado entre los años 1950 y 1959 se evidencia cómo el impulso en la economía afectó al plano cultural. De esta época son los edificios de viviendas del antiguo barrio de José Antonio para alojar a trabajadores o el gran complejo industrial del Aluminio Ibérico. También es una época en la que la ciudad comienza a equiparse con el parque de bomberos y con algunos centros docentes de carácter privado, como el colegio Inmaculada Jesuitas, o a mejorar la calidad de sus espacios urbanos, como el de La Explanada.. En el último bloque temático, de 1957 a 1976, se explica cómo López defendía «la tendencia a una nueva estética, ligera, esbelta y de sencilla elegancia, basada en el material y la estructura, manteniendo en juego las masas, la luz, el plano y el espacio», palabras en las que resuenan sus pensamientos de los años 30. Su repertorio se refuerza con dos aportaciones: el pabellón y el rascacielos, presentes en el proyecto para el recinto ferial de Elda, ya desaparecido. También se izó el primer rascacielos de Alicante, el hotel Gran Sol.. En definitiva, la muestra, según sus comisarios, reconoce y valora la obra del arquitecto y es un alegato en defensa de la arquitectura moderna del tercio central del siglo XX, desprotegida en los catálogos municipales.
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