Entrar en el estudio de Fernando Colomo es como entrar en la barraca de la vanguardia más modernista: un oasis «art nouveau» en pleno 2025 que te transporta al mejor mindfulness de diferentes épocas de la humanidad. Entre cuadros, fotografías, claquetas y una mesa de estilo «Le Corbusier», me abro paso para aposentarme cómodamente.. Es una fría y lluviosa mañana de diciembre y el maestro me abre amablemente las puertas de su mundo, de sus recuerdos más minuciosos y de una forma de ver el universo propia del niño que espera por delante una gran noche de reyes.. —Fernando, ¿cuál es lo que más te gusta de la vida?. —Un buen helado de leche merengada —responde el sobresaliente director y actor de cine.. —¿Y lo que menos?. —El ruido. Lo que peor llevo es el que pasa con una moto o con un coche y ¡brumm!, es como si te estuviera dando bofetadas.. El retro viaje comienza y nos motorizamos con sus vehículos. El primero que tuvo fue un Mini, pues iba a comprarse un Seat 600, pero como no lo había en amarillo butano, le pesó más el color que el coche. El siguiente nivel automovilístico lo alcanzó con el Renault 5, una máquina que solo le dio alegrías, del color del sol, como no podía ser de otra manera. Luego vinieron los suecos y cautivaron su alma con un Saab negro cual Michael Knight en la carretera.. Musicalmente hablando, los vinilos de Los Beatles han sido su melodía de vida, dado que para Colomo han sido «la leche», siempre fueron referentes en su pubertad; en concreto, es fan de la rama Paul McCartney.. Un plato que vuelve loco a nuestro amigo desde niño es el gazpacho, pero no cualquier gazpacho: solo el casero, andaluz, con buen aceite y con unos trozos de pan en condiciones que paladeaba en su más tierna infancia, acompañado de un buen polo de Helados Frigo o de un delicioso helado de Camay en aquellos eternos veranos en Navalcarnero.. Ojito, que en lo que respecta al deporte, aquí el genio de la cámara ha sido campeón de España de hockey sobre patines. «Colomo consiguió mantener incólume la portería», rezaba el titular del periódico de aquellas fechas que aún recuerda vívidamente. Coincidió en el equipo con Carlos Iglesias, hermano del cantante Julio Iglesias.. Un evento que le marcó sin duda fue la final de hockey sobre patines entre España y Portugal de 1960, que se jugó en el Palacio de los Deportes. Con 14 años, contempló con impotencia cómo perdía su patria ante el adversario, lo que le hizo llegar tarde a casa y se llevó la bronca de su vida; pero todo valió la pena solo por ver a Manuel Puigbó, su ídolo sobre la pista.. Una charleta nos lleva a rememorar su antigua bicicleta Orbea, blanca, preciosa, que usaba para moverse de destino a destino entre camiones y viejas carreteras o para acercarse a los cines del pueblo: el Mari Rosa o el Nacional. La primera película con la que descubrió el séptimo arte fue «Tarzán y la fuente mágica». Le impactó tanto que, cuando llegó a casa, se subió a la mesa de la cocina y empezó a lanzar cuchillos: todo un niño prodigio del malabarismo cuchillero, fascinado por la proyección que acababa de ver en el cine Vergara. De hecho, estaba destinado a ser parte del glamuroso universo del celuloide desde el principio, pues llegó al mundo con una película bajo el brazo: su madre dio a luz nada más salir de ver una película en el cine.. Los pasquines de los estrenos inundaron sus estanterías durante años, junto a los tebeos como «El espadachín enmascarado» o «El Jabato», sazonados de cromos de jugadores de fútbol.. Él tiene muy claro que, si montase ahora una sala de cine, la llamaría «Psicosis» y, si se decantara por crear un videoclub, lo bautizaría como «Mi vídeo favorito» para gozarla de nuevo entre VHS y Betamax. Ahora bien, en cuanto al bebercio se refiere, en la calle Marqués de Urquijo, en sus tiempos mozos, tomaban un Gallo, un cóctel con el que las noches morían y los amigos brindaban por un nuevo día.. Eso ha sido una constante: los buenos amigos. Creo que una de las virtudes del maestro ha sido localizar a las buenas personas. Desde el principio ha contado con grandes que protagonizaron sus primeras grabaciones, como Esteban García-Albea, prestigioso médico y humanista con el que asistía de adolescente a las primeras sesiones de la Filmoteca Nacional.. Y esa es la evolución natural que toca cumbre con su último estreno, «Las delicias del jardín», una película increíble donde el falso postmodernismo es ridiculizado con ironía y elegancia y donde la dramedia pega de lleno al espectador: toda una joya audiovisual en plena era multimedia.. Fernando Colomo es insustituible y no hay otro igual. Es más, yo diría que es «incolomo-mensurable», porque es eso: portador de un vasto conocimiento regado con la mejor de las simpatías y el auténtico hombre retro, alguien imperturbable que surfea por las olas de los tiempos modernos realizando las más feroces acrobacias áuricas para ser plasmadas en el imaginario colectivo. ¿Puede haber algo más bonito en la vida de un cineasta?. Creo que, después de esta charla, brindaremos con unos buenos Gallos por un nuevo amanecer. Al fin y al cabo, todo es volátil.
«Una charleta nos lleva a rememorar su antigua bicicleta Orbea, blanca, preciosa, que usaba para moverse de destino a destino entre camiones y viejas carreteras o para acercarse a los cines del pueblo: el Mari Rosa o el Nacional»
Entrar en el estudio de Fernando Colomo es como entrar en la barraca de la vanguardia más modernista: un oasis «art nouveau» en pleno 2025 que te transporta al mejor mindfulness de diferentes épocas de la humanidad. Entre cuadros, fotografías, claquetas y una mesa de estilo «Le Corbusier», me abro paso para aposentarme cómodamente.. Es una fría y lluviosa mañana de diciembre y el maestro me abre amablemente las puertas de su mundo, de sus recuerdos más minuciosos y de una forma de ver el universo propia del niño que espera por delante una gran noche de reyes.. —Fernando, ¿cuál es lo que más te gusta de la vida?. —Un buen helado de leche merengada —responde el sobresaliente director y actor de cine.. —¿Y lo que menos?. —El ruido. Lo que peor llevo es el que pasa con una moto o con un coche y ¡brumm!, es como si te estuviera dando bofetadas.. El retro viaje comienza y nos motorizamos con sus vehículos. El primero que tuvo fue un Mini, pues iba a comprarse un Seat 600, pero como no lo había en amarillo butano, le pesó más el color que el coche. El siguiente nivel automovilístico lo alcanzó con el Renault 5, una máquina que solo le dio alegrías, del color del sol, como no podía ser de otra manera. Luego vinieron los suecos y cautivaron su alma con un Saab negro cual Michael Knight en la carretera.. Musicalmente hablando, los vinilos de Los Beatles han sido su melodía de vida, dado que para Colomo han sido «la leche», siempre fueron referentes en su pubertad; en concreto, es fan de la rama Paul McCartney.. Un plato que vuelve loco a nuestro amigo desde niño es el gazpacho, pero no cualquier gazpacho: solo el casero, andaluz, con buen aceite y con unos trozos de pan en condiciones que paladeaba en su más tierna infancia, acompañado de un buen polo de Helados Frigo o de un delicioso helado de Camay en aquellos eternos veranos en Navalcarnero.. Ojito, que en lo que respecta al deporte, aquí el genio de la cámara ha sido campeón de España de hockey sobre patines. «Colomo consiguió mantener incólume la portería», rezaba el titular del periódico de aquellas fechas que aún recuerda vívidamente. Coincidió en el equipo con Carlos Iglesias, hermano del cantante Julio Iglesias.. Un evento que le marcó sin duda fue la final de hockey sobre patines entre España y Portugal de 1960, que se jugó en el Palacio de los Deportes. Con 14 años, contempló con impotencia cómo perdía su patria ante el adversario, lo que le hizo llegar tarde a casa y se llevó la bronca de su vida; pero todo valió la pena solo por ver a Manuel Puigbó, su ídolo sobre la pista.. Una charleta nos lleva a rememorar su antigua bicicleta Orbea, blanca, preciosa, que usaba para moverse de destino a destino entre camiones y viejas carreteras o para acercarse a los cines del pueblo: el Mari Rosa o el Nacional. La primera película con la que descubrió el séptimo arte fue «Tarzán y la fuente mágica». Le impactó tanto que, cuando llegó a casa, se subió a la mesa de la cocina y empezó a lanzar cuchillos: todo un niño prodigio del malabarismo cuchillero, fascinado por la proyección que acababa de ver en el cine Vergara. De hecho, estaba destinado a ser parte del glamuroso universo del celuloide desde el principio, pues llegó al mundo con una película bajo el brazo: su madre dio a luz nada más salir de ver una película en el cine.. Los pasquines de los estrenos inundaron sus estanterías durante años, junto a los tebeos como «El espadachín enmascarado» o «El Jabato», sazonados de cromos de jugadores de fútbol.. Él tiene muy claro que, si montase ahora una sala de cine, la llamaría «Psicosis» y, si se decantara por crear un videoclub, lo bautizaría como «Mi vídeo favorito» para gozarla de nuevo entre VHS y Betamax. Ahora bien, en cuanto al bebercio se refiere, en la calle Marqués de Urquijo, en sus tiempos mozos, tomaban un Gallo, un cóctel con el que las noches morían y los amigos brindaban por un nuevo día.. Eso ha sido una constante: los buenos amigos. Creo que una de las virtudes del maestro ha sido localizar a las buenas personas. Desde el principio ha contado con grandes que protagonizaron sus primeras grabaciones, como Esteban García-Albea, prestigioso médico y humanista con el que asistía de adolescente a las primeras sesiones de la Filmoteca Nacional.. Y esa es la evolución natural que toca cumbre con su último estreno, «Las delicias del jardín», una película increíble donde el falso postmodernismo es ridiculizado con ironía y elegancia y donde la dramedia pega de lleno al espectador: toda una joya audiovisual en plena era multimedia.. Fernando Colomo es insustituible y no hay otro igual. Es más, yo diría que es «incolomo-mensurable», porque es eso: portador de un vasto conocimiento regado con la mejor de las simpatías y el auténtico hombre retro, alguien imperturbable que surfea por las olas de los tiempos modernos realizando las más feroces acrobacias áuricas para ser plasmadas en el imaginario colectivo. ¿Puede haber algo más bonito en la vida de un cineasta?. Creo que, después de esta charla, brindaremos con unos buenos Gallos por un nuevo amanecer. Al fin y al cabo, todo es volátil.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
