Por nuestras propias experiencias, tenemos ya una idea preconcebida sobre los chiringuitos, merenderos y restaurantes ubicados en la primera línea de las playas familiares. Fuera de temporada, la mayoría cierran, mientras que en verano verano, los agobios por el exceso de público niños incluidos, la lentitud en el servicio por que unos camareros sudorosos y desbordados no dan más de sí y unos menús de playa con los consabidos platos típicos para turistas, no siempre compensan y pueden arruinar lo que prometía ser una jornada feliz y relajante en chanclas.. Una vez hecha la introducción, me comprometo a relatarles las sensaciones de una comida en un restaurante con terraza y vistas, en la primera línea de la privilegiada playa de Puzol, pero además, en un día laborable primaveral y atendidos por un equipo eficiente y motivado, a cuyo frente están sus comprometidos propietarios.. El establecimiento tiene un nombre contundente: La Marimandona Beach y desde las mesas del interior y en la terraza, los días soleados, se ven y se escuchan las olas al romper en la orilla, lo que, junto al ambiente y el estilo marinero y relajante entre blancos y azules que decora el local, predispone a vivir una experiencia sensorial placentera, más allá de la satisfacción gastronómica. Recomendable ir sin prisas,. Descartado el temor al chiringuito playero, lo primero que sorprende es una carta muy extensa, diseñada a conciencia, una declaración de intenciones, con tapas duras y en la que aparecen toda una serie de platos de diversas banderas, italiana, griega, valenciano-española… que hilvanan con la filosofía del hedonismo mediterráneo.. Pero para entender donde estábamos y a qué se debía ese placer metafísico que sentimos sin haber empezado a comer, tuvimos que conocer a los dueños y ver cómo ponen alma, corazón y vida en su proyecto personal y profesional. Riccardo Stillavato es italiano pero, según asegura, lleva en Valencia más años que en su país y cuando el destino quiso que conociera a una valenciana, Isabela Torrijos, estaba escrito que aquí formarían, además de una familia, todo un proyecto de vida que giraría alrededor de la hostelería y la cocina que ya ocupaban sus vidas por separado.. Oyéndoles contar, te vas dando cuenta de cómo se mueven desde la motivación vocacional y la actitud emocional por ese proyecto que no para de transformarse para mejorar con una ilusión que acaban contagiando.. “A mí me encanta complicarme”, reconoce Riccardo, lo que demuestra esa alma inquieta y creativa, ese carisma que le empuja a superarse y que canaliza en la cocina a través de platos de diversas fronteras a los que siempre añade su propia inventiva creativa. Una motivación que Isabela canaliza desde su responsabilidad en la sala y como socia del negocio de La Marimandona Beach que iniciaron hace tres años y medio y que no hace mas que crecer.. ¿Qué se come? Un paseo por la cocina ribereña mediterránea. Ambos están seguros y de acuerdo ¡cómo no! de que su cocina son un reflejo de ellos mismos y por eso todo comienza con los imprescindibles arroces que han creado una buena fama que tira del público: como el del senyoret; la paella valenciana; el arroz de costilla, coliflor y ajos tiernos o los que probamos y disfrutamos: una propuesta original de arroz meloso de bacalao y calabaza riquísimo y un segundo más contundente, de sobrasada y solomillo de cerdo con mucha carga de sabor.. Pascados de lonja, carnes escogidas y productos frescos de la huerta cercana, junto a toda una serie de platos con su firma, nos confirman su vocación internacional.. Nos llamó la atención un entrante de nombre “Paseo por el Mediterráneo” de tiras de boniato y patata con tres salsas para mojar, brava, carbonara y tzatziki, de conseguida textura y espesor; De la cocina griega, una entrada muy popular como es el virtuoso “Saganaki frito con miel y queso feta, recubierto de hojaldre” que nos supo a gloria muy sabrosa. Y en este viaje por los sabores más auténticos y sofisticados de la cocina ribereña, nos encontramos con un “pulpo confitado con parmentier de patata”, cremoso y sedoso el puré y algo duro el octópodo.. Hablemos de los postres para poner el acento según lo probado, en un tiramisú, receta de la madre de Riccardo, la tarta de queso, su tarta de chocolate bañada con café o su couland de chocolate con helado de avellana.. Y por último y en honor a la verdad, destacar la variada bodega internacional de La Marimandona Beach de Puzol y de las cervezas artesanas de las que Riccardo es un experto y premiado profesional.. Si como averiguamos allí mismo y curiosamente, en La Marimandona Beach de Puzol, son asiduos, los ornitólogos, biólogos y botánicos del. valioso y cercano humedal de La Marjal dels Moros, no es extraño que este restaurante atraiga a un público diverso que busca disfrutar de una emotiva experiencia de bienestar.
El establecimiento tiene un nombre contundente: La Marimandona Beach
Por nuestras propias experiencias, tenemos ya una idea preconcebida sobre los chiringuitos, merenderos y restaurantes ubicados en la primera línea de las playas familiares. Fuera de temporada, la mayoría cierran, mientras que en verano verano, los agobios por el exceso de público niños incluidos, la lentitud en el servicio por que unos camareros sudorosos y desbordados no dan más de sí y unos menús de playa con los consabidos platos típicos para turistas, no siempre compensan y pueden arruinar lo que prometía ser una jornada feliz y relajante en chanclas.. Una vez hecha la introducción, me comprometo a relatarles las sensaciones de una comida en un restaurante con terraza y vistas, en la primera línea de la privilegiada playa de Puzol, pero además, en un día laborable primaveral y atendidos por un equipo eficiente y motivado, a cuyo frente están sus comprometidos propietarios.. El establecimiento tiene un nombre contundente: La Marimandona Beach y desde las mesas del interior y en la terraza, los días soleados, se ven y se escuchan las olas al romper en la orilla, lo que, junto al ambiente y el estilo marinero y relajante entre blancos y azules que decora el local, predispone a vivir una experiencia sensorial placentera, más allá de la satisfacción gastronómica. Recomendable ir sin prisas,. Descartado el temor al chiringuito playero, lo primero que sorprende es una carta muy extensa, diseñada a conciencia, una declaración de intenciones, con tapas duras y en la que aparecen toda una serie de platos de diversas banderas, italiana, griega, valenciano-española… que hilvanan con la filosofía del hedonismo mediterráneo.. Pero para entender donde estábamos y a qué se debía ese placer metafísico que sentimos sin haber empezado a comer, tuvimos que conocer a los dueños y ver cómo ponen alma, corazón y vida en su proyecto personal y profesional. Riccardo Stillavato es italiano pero, según asegura, lleva en Valencia más años que en su país y cuando el destino quiso que conociera a una valenciana, Isabela Torrijos, estaba escrito que aquí formarían, además de una familia, todo un proyecto de vida que giraría alrededor de la hostelería y la cocina que ya ocupaban sus vidas por separado.. Oyéndoles contar, te vas dando cuenta de cómo se mueven desde la motivación vocacional y la actitud emocional por ese proyecto que no para de transformarse para mejorar con una ilusión que acaban contagiando.. “A mí me encanta complicarme”, reconoce Riccardo, lo que demuestra esa alma inquieta y creativa, ese carisma que le empuja a superarse y que canaliza en la cocina a través de platos de diversas fronteras a los que siempre añade su propia inventiva creativa. Una motivación que Isabela canaliza desde su responsabilidad en la sala y como socia del negocio de La Marimandona Beach que iniciaron hace tres años y medio y que no hace mas que crecer.. Ambos están seguros y de acuerdo ¡cómo no! de que su cocina son un reflejo de ellos mismos y por eso todo comienza con los imprescindibles arroces que han creado una buena fama que tira del público: como el del senyoret; la paella valenciana; el arroz de costilla, coliflor y ajos tiernos o los que probamos y disfrutamos: una propuesta original de arroz meloso de bacalao y calabaza riquísimo y un segundo más contundente, de sobrasada y solomillo de cerdo con mucha carga de sabor.. Pascados de lonja, carnes escogidas y productos frescos de la huerta cercana, junto a toda una serie de platos con su firma, nos confirman su vocación internacional.. Nos llamó la atención un entrante de nombre “Paseo por el Mediterráneo” de tiras de boniato y patata con tres salsas para mojar, brava, carbonara y tzatziki, de conseguida textura y espesor; De la cocina griega, una entrada muy popular como es el virtuoso “Saganaki frito con miel y queso feta, recubierto de hojaldre” que nos supo a gloria muy sabrosa. Y en este viaje por los sabores más auténticos y sofisticados de la cocina ribereña, nos encontramos con un “pulpo confitado con parmentier de patata”, cremoso y sedoso el puré y algo duro el octópodo.. Hablemos de los postres para poner el acento según lo probado, en un tiramisú, receta de la madre de Riccardo, la tarta de queso, su tarta de chocolate bañada con café o su couland de chocolate con helado de avellana.. Y por último y en honor a la verdad, destacar la variada bodega internacional de La Marimandona Beach de Puzol y de las cervezas artesanas de las que Riccardo es un experto y premiado profesional.. Si como averiguamos allí mismo y curiosamente, en La Marimandona Beach de Puzol, son asiduos, los ornitólogos, biólogos y botánicos del. valioso y cercano humedal de La Marjal dels Moros, no es extraño que este restaurante atraiga a un público diverso que busca disfrutar de una emotiva experiencia de bienestar.
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