La Galería María Porto & David Bardía presenta una retrospectiva del malagueño y sus referencias clásicas
Decía Dalí, en su última aparición pública, que «los genios no tenemos derecho a morirnos». Cuando pronunciaba esa contundente frase, Pablo Picasso ya llevaba enterrado 15 años. No obstante, esas palabras resonarían en el francés castillo de Vauvenargues, donde están sus restos. Y es que su legado le permite habitar miles de vidas más allá de la terrenal. De estas existencias, la cubista es la que más ha pasado a la posterioridad. María Porto, galerista, entiende que «la gente se queda con lo que le enseñaron en el colegio». Sin embargo, como gran admiradora de su trayectoria, le gustaría que «pudiésemos ver un Picasso más allá del cubismo».. Dicho y hecho, la galería que tiene junto a su marido, que recibe el nombre de ambos, Galería María Porto & David Bardía, acaba de inaugurar una exposición dedicada al genio andaluz. «Picasso contra el tiempo» expone 14 piezas del malagueño entrelazadas con obras del Antiguo Egipto, la Grecia y Roma Clásica y el Gótico. ¿Y cuál es el nexo entre esta amalgama de expresiones artísticas? «Todos los que hemos pasado por la facultad de Artes sabemos la importancia del pasado para la creación contemporánea. Por muy transgresor que nos pueda parecer Picasso, su producción está repleta de clasicismo», asegura Natalia Pecino, community manager del espacio expositivo.. Ella nos atiende en el local del barrio de Salamanca madrileño el pasado miércoles, un día antes de la inauguración. Tras dos años de esfuerzo («ha sido como juntar a todo un grupo de amigos», puntualiza como símil para aquellos que no conocemos la burocracia del universo artístico), ya respira aires de felicidad. Y también de éxito, puesto que antes de que este redactor llegase a la galería, uno de los cuadros fue ya vendido. Se trata de un boceto del cuadro picassiano «Nu couché», de 1967. Representa a una mujer sin ropa y acostada en una cama. ¿Qué paralelismos encuentra la profesional que compagina su empleo con la redacción de su tesis doctoral? «Yo veo a “La maja desnuda” de Goya aquí», explica Pecino.. La exposición combina obras de Picasso con otras de épocas clásicas para ver las semejanzas. También observa en el busto inferior formas parecidas a las que replicaban los helénicos. Y las comparaciones no se limitan únicamente a civilizaciones milenarias, sino también al presente. La figura tiene su rostro tachado. «Los que hemos estudiado durante la pandemia no sabemos retratar, porque los modelos iban con mascarilla», se ríe la joven.. La maternidad, motivo eterno. Porto escucha las reflexiones goyescas. «Que cada uno saquemos una interpretación distinta de estos Picassos es maravilloso. Esta exposición nace para eso: pararnos a reflexionar», alaba. Su obra favorita es «Mère et enfant», una revisión cuyo original está en la Universidad de Yale. Como su nombre indica, presenta a una madre abrazando a su criatura. Realizada en la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación de París, a Porto le conmueve «la dureza y esperanza que simboliza».. La maternidad siempre ha sido un motivo artístico. Un ejemplo es un busto policromado del gótico catalán del siglo XIV dispuesto en una esquina. «Virgen con el Niño» presenta a la divinidad sujetando al hijo de Dios en una postura similar a la replicada cinco siglos después por el español. No es el único ejemplo de relaciones familiares representadas por Picasso que la galería incluye. «Mère et fil», de 1904, cuando el maestro tenía 23 años es otra escena hogareña. Los rasgos alargados de ella, según Pecino, son muy parecidos a los de la tradición egipcia.. A pesar de que la mayoría de las obras son pictóricas y escultóricas (hay gran variedad de torsos griegos y romanos), desde la galería inciden en la multidisciplina de nuestro genio más internacional. Así, también recalcan sus labores en la cerámica, el grabado o la fabricación de monedas. Una de 18 quilates de oro macizo está en el catálogo, y cuenta con su firma.. A pesar de esta ostentación, desde la organización animan a todos los curiosos a entrar. «Hay mucha gente a la que le da respeto entrar a una galería porque saben que lo expuesto está a la venta, pero nuestra actividad es plenamente gratuita», anima Pecino, muy orgullosa de que tanto arte de Picasso se pueda contemplar en un entorno no museístico. Él, efectivamente, no tiene derecho a morir.
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Decía Dalí, en su última aparición pública, que «los genios no tenemos derecho a morirnos». Cuando pronunciaba esa contundente frase, Pablo Picasso ya llevaba enterrado 15 años. No obstante, esas palabras resonarían en el francés castillo de Vauvenargues, donde están sus restos. Y es que su legado le permite habitar miles de vidas más allá de la terrenal. De estas existencias, la cubista es la que más ha pasado a la posterioridad. María Porto, galerista, entiende que «la gente se queda con lo que le enseñaron en el colegio». Sin embargo, como gran admiradora de su trayectoria, le gustaría que «pudiésemos ver un Picasso más allá del cubismo».. Dicho y hecho, la galería que tiene junto a su marido, que recibe el nombre de ambos, Galería María Porto & David Bardía, acaba de inaugurar una exposición dedicada al genio andaluz. «Picasso contra el tiempo» expone 14 piezas del malagueño entrelazadas con obras del Antiguo Egipto, la Grecia y Roma Clásica y el Gótico. ¿Y cuál es el nexo entre esta amalgama de expresiones artísticas? «Todos los que hemos pasado por la facultad de Artes sabemos la importancia del pasado para la creación contemporánea. Por muy transgresor que nos pueda parecer Picasso, su producción está repleta de clasicismo», asegura Natalia Pecino, community manager del espacio expositivo.. Ella nos atiende en el local del barrio de Salamanca madrileño el pasado miércoles, un día antes de la inauguración. Tras dos años de esfuerzo («ha sido como juntar a todo un grupo de amigos», puntualiza como símil para aquellos que no conocemos la burocracia del universo artístico), ya respira aires de felicidad. Y también de éxito, puesto que antes de que este redactor llegase a la galería, uno de los cuadros fue ya vendido. Se trata de un boceto del cuadro picassiano «Nu couché», de 1967. Representa a una mujer sin ropa y acostada en una cama. ¿Qué paralelismos encuentra la profesional que compagina su empleo con la redacción de su tesis doctoral? «Yo veo a “La maja desnuda” de Goya aquí», explica Pecino.. La exposición combina obras de Picasso con otras de épocas clásicas para ver las semejanzas. También observa en el busto inferior formas parecidas a las que replicaban los helénicos. Y las comparaciones no se limitan únicamente a civilizaciones milenarias, sino también al presente. La figura tiene su rostro tachado. «Los que hemos estudiado durante la pandemia no sabemos retratar, porque los modelos iban con mascarilla», se ríe la joven.. Porto escucha las reflexiones goyescas. «Que cada uno saquemos una interpretación distinta de estos Picassos es maravilloso. Esta exposición nace para eso: pararnos a reflexionar», alaba. Su obra favorita es «Mère et enfant», una revisión cuyo original está en la Universidad de Yale. Como su nombre indica, presenta a una madre abrazando a su criatura. Realizada en la Segunda Guerra Mundial durante la ocupación de París, a Porto le conmueve «la dureza y esperanza que simboliza».. La maternidad siempre ha sido un motivo artístico. Un ejemplo es un busto policromado del gótico catalán del siglo XIV dispuesto en una esquina. «Virgen con el Niño» presenta a la divinidad sujetando al hijo de Dios en una postura similar a la replicada cinco siglos después por el español. No es el único ejemplo de relaciones familiares representadas por Picasso que la galería incluye. «Mère et fil», de 1904, cuando el maestro tenía 23 años es otra escena hogareña. Los rasgos alargados de ella, según Pecino, son muy parecidos a los de la tradición egipcia.. A pesar de que la mayoría de las obras son pictóricas y escultóricas (hay gran variedad de torsos griegos y romanos), desde la galería inciden en la multidisciplina de nuestro genio más internacional. Así, también recalcan sus labores en la cerámica, el grabado o la fabricación de monedas. Una de 18 quilates de oro macizo está en el catálogo, y cuenta con su firma.. A pesar de esta ostentación, desde la organización animan a todos los curiosos a entrar. «Hay mucha gente a la que le da respeto entrar a una galería porque saben que lo expuesto está a la venta, pero nuestra actividad es plenamente gratuita», anima Pecino, muy orgullosa de que tanto arte de Picasso se pueda contemplar en un entorno no museístico. Él, efectivamente, no tiene derecho a morir.
