Terroristas del Estado Islámico, empresas vinculadas al Kremlin, compañías relacionadas con el ejército chino y redes de delincuencia organizada tienen algo en común: todos ellos recibieron, directa o indirectamente, dinero procedente de las arcas públicas británicas. Así lo sostiene un informe secreto elaborado para el Gobierno que cifra en más de 28.000 millones de libras los fondos desviados entre 2015 y 2021 hacia actores considerados una amenaza para la seguridad nacional de Reino Unido.. El documento, revelado por The Telegraph, constituye la primera evaluación oficial sobre cuánto dinero de los contribuyentes británicos ha terminado financiando a grupos terroristas, Estados hostiles y organizaciones criminales. El estudio fue encargado por la Oficina del Gabinete del anterior Ejecutivo conservador en 2023, a raíz de las crecientes preocupaciones sobre el fraude en los programas de ayudas públicas, pero nunca llegó a publicarse.. El anterior Gobierno quiso evitar que el informe se hiciera público. Según fuentes citadas por el diario británico, las conclusiones resultaron tan comprometedoras que el anterior Gobierno optó por mantener el informe fuera del debate público para evitar el coste político que supondría reconocer la magnitud del problema.. La investigación identifica múltiples vías por las que el dinero público terminó en manos indebidas. Entre ellas figuran subvenciones concedidas a empresas relacionadas con el Estado ruso, inversiones en investigación destinadas a compañías vinculadas al aparato militar chino y préstamos de emergencia aprobados durante la pandemia que acabaron beneficiando a miembros del grupo yihadista Estado Islámico.. Aunque los casos relacionados con Rusia, China o el terrorismo internacional son los más llamativos, una gran parte de los fondos terminó en manos del crimen organizado. El informe describe cómo redes dedicadas al tráfico de personas y otras actividades ilícitas lograron acceder a prestaciones sociales, ayudas a la vivienda y subsidios públicos mediante esquemas fraudulentos.. Fuentes de la comunidad de seguridad creen además que, en algunos casos, existe una conexión directa entre organizaciones criminales y Estados hostiles. Según dichas fuentes, una red vinculada a Europa del Este llevó a cabo una operación coordinada para obtener fondos públicos británicos con el respaldo de un Estado extranjero interesado en fomentar la inmigración ilegal hacia Reino Unido. Por motivos de seguridad, las autoridades no han revelado la identidad del país implicado.. Guerra económica. Las conclusiones han reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de los mecanismos de concesión de ayudas públicas en una época marcada por lo que los expertos denominan «guerra económica». Rebecca Harding, directora del Centre for Economic Security, considera que el informe demuestra cómo los adversarios de Occidente utilizan cada vez más los sistemas financieros y empresariales como herramientas de influencia.. «Durante demasiado tiempo hemos asumido que todos los países comparten nuestros mismos objetivos económicos. No hemos entendido que algunos buscan precisamente socavar nuestro poder económico», afirmó.. La alarma resulta especialmente significativa porque el informe no se limita a los programas extraordinarios puestos en marcha durante la pandemia. Los investigadores analizaron subvenciones y ayudas gubernamentales concedidas entre 2015 y 2021, recurriendo a expertos académicos, centros de estudios especializados y fuentes abiertas sobre fraude en programas de cooperación internacional.. El Covid, punto de inflexión. No obstante, el estallido de la Covid sí aparece como un punto de inflexión. La rapidez con la que el Gobierno distribuyó ayudas de emergencia abrió numerosas brechas que fueron aprovechadas por delincuentes y extremistas. Un informe presentado al Parlamento el pasado diciembre estimó que los contribuyentes británicos perdieron 10.900 millones de libras por fraude y errores en los programas de apoyo desplegados durante la pandemia.. Tom Keatinge, especialista del centro de estudios RUSI, aseguró que existen numerosos ejemplos de cómo determinados sistemas de prestaciones llegaron a convertirse en un auténtico «cajero automático para terroristas». A su juicio, la amenaza actual exige una colaboración mucho más estrecha entre los organismos de inteligencia y las agencias encargadas de distribuir fondos públicos.. La revelación llega en un momento en que el actual Gobierno laborista de Keir Starmer intenta reforzar su discurso sobre seguridad nacional y control de fronteras. Desde la Oficina del Gabinete aseguran que se han endurecido los mecanismos de supervisión y que durante el último año se han recuperado o evitado pérdidas por valor de más de 7.500 millones de libras gracias a nuevas herramientas de detección de fraude.
Terroristas del Estado Islámico, empresas vinculadas al Kremlin, compañías relacionadas con el ejército chino y redes de delincuencia organizada tienen algo en común: todos ellos recibieron, directa o indirectamente, dinero procedente de las arcas públicas británicas. Así lo sostiene un informe secreto elaborado para el Gobierno que cifra en más de 28.000 millones de libras los fondos desviados entre 2015 y 2021 hacia actores considerados una amenaza para la seguridad nacional de Reino Unido.. El documento, revelado por The Telegraph, constituye la primera evaluación oficial sobre cuánto dinero de los contribuyentes británicos ha terminado financiando a grupos terroristas, Estados hostiles y organizaciones criminales. El estudio fue encargado por la Oficina del Gabinete del anterior Ejecutivo conservador en 2023, a raíz de las crecientes preocupaciones sobre el fraude en los programas de ayudas públicas, pero nunca llegó a publicarse.. El anterior Gobierno quiso evitar que el informe se hiciera público. Según fuentes citadas por el diario británico, las conclusiones resultaron tan comprometedoras que el anterior Gobierno optó por mantener el informe fuera del debate público para evitar el coste político que supondría reconocer la magnitud del problema.. La investigación identifica múltiples vías por las que el dinero público terminó en manos indebidas. Entre ellas figuran subvenciones concedidas a empresas relacionadas con el Estado ruso, inversiones en investigación destinadas a compañías vinculadas al aparato militar chino y préstamos de emergencia aprobados durante la pandemia que acabaron beneficiando a miembros del grupo yihadista Estado Islámico.. Aunque los casos relacionados con Rusia, China o el terrorismo internacional son los más llamativos, una gran parte de los fondos terminó en manos del crimen organizado. El informe describe cómo redes dedicadas al tráfico de personas y otras actividades ilícitas lograron acceder a prestaciones sociales, ayudas a la vivienda y subsidios públicos mediante esquemas fraudulentos.. Fuentes de la comunidad de seguridad creen además que, en algunos casos, existe una conexión directa entre organizaciones criminales y Estados hostiles. Según dichas fuentes, una red vinculada a Europa del Este llevó a cabo una operación coordinada para obtener fondos públicos británicos con el respaldo de un Estado extranjero interesado en fomentar la inmigración ilegal hacia Reino Unido. Por motivos de seguridad, las autoridades no han revelado la identidad del país implicado.. Guerra económica. Las conclusiones han reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de los mecanismos de concesión de ayudas públicas en una época marcada por lo que los expertos denominan «guerra económica». Rebecca Harding, directora del Centre for Economic Security, considera que el informe demuestra cómo los adversarios de Occidente utilizan cada vez más los sistemas financieros y empresariales como herramientas de influencia.. «Durante demasiado tiempo hemos asumido que todos los países comparten nuestros mismos objetivos económicos. No hemos entendido que algunos buscan precisamente socavar nuestro poder económico», afirmó.. La alarma resulta especialmente significativa porque el informe no se limita a los programas extraordinarios puestos en marcha durante la pandemia. Los investigadores analizaron subvenciones y ayudas gubernamentales concedidas entre 2015 y 2021, recurriendo a expertos académicos, centros de estudios especializados y fuentes abiertas sobre fraude en programas de cooperación internacional.. El Covid, punto de inflexión. No obstante, el estallido de la Covid sí aparece como un punto de inflexión. La rapidez con la que el Gobierno distribuyó ayudas de emergencia abrió numerosas brechas que fueron aprovechadas por delincuentes y extremistas. Un informe presentado al Parlamento el pasado diciembre estimó que los contribuyentes británicos perdieron 10.900 millones de libras por fraude y errores en los programas de apoyo desplegados durante la pandemia.. Tom Keatinge, especialista del centro de estudios RUSI, aseguró que existen numerosos ejemplos de cómo determinados sistemas de prestaciones llegaron a convertirse en un auténtico «cajero automático para terroristas». A su juicio, la amenaza actual exige una colaboración mucho más estrecha entre los organismos de inteligencia y las agencias encargadas de distribuir fondos públicos.. La revelación llega en un momento en que el actual Gobierno laborista de Keir Starmer intenta reforzar su discurso sobre seguridad nacional y control de fronteras. Desde la Oficina del Gabinete aseguran que se han endurecido los mecanismos de supervisión y que durante el último año se han recuperado o evitado pérdidas por valor de más de 7.500 millones de libras gracias a nuevas herramientas de detección de fraude.
El estudio revelada por The Telegraph fue encargado por la Oficina del Gabinete del anterior Ejecutivo conservador en 2023, a raíz de las crecientes preocupaciones sobre el fraude en los programas de ayudas públicas
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