La ciudad de Toledo continúa consolidándose como uno de los destinos imprescindibles para quienes visitan España, especialmente en ese formato de una escapada de un día. Así lo ha relatado el joven estadounidense Evan Herr, quien ha compartido en redes sociales su experiencia recorriendo todas las calles de la capital castellanomanchega que tanto gusta a aquellos que la visitan.. «Hace tiempo que no hacía uno de estos, pero ayer hice una excursión de un día a Toledo, España», comienza. Desde el principio, el itinerario arranca con una parada gastronómica que, por supuesto, fue el desayuno. «Lo primero que hicimos fue parar a desayunar, nos pusimos finos de comida», detalla.. Tras ello, el grupo se adentra en el casco histórico mediante una visita organizada. «Después hicimos un tour a pie por la ciudad, lo recomiendo totalmente si vas a estar en Toledo», afirma. «Es, sin duda, la forma más fácil de ver todos los puntos clave rápidamente», añade. Con todo ello, el momento más impactante de la visita fue su llegada a la catedral, de la cual dice que es «una locura absoluta». «Es la segunda catedral más grande de España después de Sevilla, así que ya he visto ambas, lo cual mola bastante», dice en referencia al resto de sus viajes por nuestro país.. El recorrido continúa entre lugares con vistas privilegiadas y con espacios en los que la historia está a la orden del día. «Nuestro guía también nos llevó a un mirador y luego a otro monasterio», explica, antes de relatar cómo, tras finalizar la ruta oficial, decidieron seguir explorando por su cuenta. «Decidimos intentar llegar a otro mirador con muy buenas vistas, estaba a unos 30 minutos andando, aunque fue una buena forma de sumar pasos a nuestra visita», comenta. Eso sí, cuando llegaron, «las vistas eran absolutamente increíbles, no puedo recomendarlo más».. Cuando llegó su momento de descanso, pudo estar muy relajado y disfrutar de un ambiente repleto de paz. «Como era de esperar, paramos a tomar una cerveza española, porque necesitábamos un descanso después de tanta caminata», contextualiza. Por supuesto, y como no podía faltar, Evan acudió a una tienda de espadas, para ‘empaparse’ de toda la cultura toledana.. Su día acaba con una caminata de «23.000 pasos», por lo que el recorrido había sido fructífero. Cuando le tocó volverse a Madrid, contó que «comimos algo, caminamos hasta el tren, estábamos reventados, pero nos subimos, nos echamos una siesta y volvimos a casa», finaliza.
Evan Herr se está ‘pateando’ gran parte de España y ahora le ha tocado la capital castellanomanchega
La ciudad de Toledo continúa consolidándose como uno de los destinos imprescindibles para quienes visitan España, especialmente en ese formato de una escapada de un día. Así lo ha relatado el joven estadounidense Evan Herr, quien ha compartido en redes sociales su experiencia recorriendo todas las calles de la capital castellanomanchega que tanto gusta a aquellos que la visitan.. «Hace tiempo que no hacía uno de estos, pero ayer hice una excursión de un día a Toledo, España», comienza. Desde el principio, el itinerario arranca con una parada gastronómica que, por supuesto, fue el desayuno. «Lo primero que hicimos fue parar a desayunar, nos pusimos finos de comida», detalla.. Tras ello, el grupo se adentra en el casco histórico mediante una visita organizada. «Después hicimos un tour a pie por la ciudad, lo recomiendo totalmente si vas a estar en Toledo», afirma. «Es, sin duda, la forma más fácil de ver todos los puntos clave rápidamente», añade. Con todo ello, el momento más impactante de la visita fue su llegada a la catedral, de la cual dice que es «una locura absoluta». «Es la segunda catedral más grande de España después de Sevilla, así que ya he visto ambas, lo cual mola bastante», dice en referencia al resto de sus viajes por nuestro país.. El recorrido continúa entre lugares con vistas privilegiadas y con espacios en los que la historia está a la orden del día. «Nuestro guía también nos llevó a un mirador y luego a otro monasterio», explica, antes de relatar cómo, tras finalizar la ruta oficial, decidieron seguir explorando por su cuenta. «Decidimos intentar llegar a otro mirador con muy buenas vistas, estaba a unos 30 minutos andando, aunque fue una buena forma de sumar pasos a nuestra visita», comenta. Eso sí, cuando llegaron, «las vistas eran absolutamente increíbles, no puedo recomendarlo más».. Cuando llegó su momento de descanso, pudo estar muy relajado y disfrutar de un ambiente repleto de paz. «Como era de esperar, paramos a tomar una cerveza española, porque necesitábamos un descanso después de tanta caminata», contextualiza. Por supuesto, y como no podía faltar, Evan acudió a una tienda de espadas, para ‘empaparse’ de toda la cultura toledana.. Su día acaba con una caminata de «23.000 pasos», por lo que el recorrido había sido fructífero. Cuando le tocó volverse a Madrid, contó que «comimos algo, caminamos hasta el tren, estábamos reventados, pero nos subimos, nos echamos una siesta y volvimos a casa», finaliza.
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