El actor y director José Sacristán (Madrid, 88 años) ha entregado este miércoles su legado al Instituto Cervantes este miércoles. En la Caja de las Letras 1.324 ha depositado los objetos más significativos de su vida, entre ellos, el sombrero de su abuelo. Esta prenda, ha contado, fue su primer vestuario como actor y con el que sigue definiéndose: “Cuando yo tocaba este sobrero, tenía un efecto mágico, me transformaba, era como la lámpara de Aladino”. En su discurso, ha dicho emocionado: “Siento que sigo siendo el niño del sombrero, y sé que mi comportamiento y mi público tiene que ver con el cumplimiento de una manera de pensar y de sentir que aprendí de mi madre, de mi padre, de mi abuela y de mis tíos. Eso nunca se va”.. Seguir leyendo
El actor y director José Sacristán (Madrid, 88 años) ha entregado este miércoles su legado al Instituto Cervantes este miércoles. En la Caja de las Letras 1.324 ha depositado los objetos más significativos de su vida, entre ellos, el sombrero de su abuelo. Esta prenda, ha contado, fue su primer vestuario como actor y con el que sigue definiéndose: “Cuando yo tocaba este sobrero, tenía un efecto mágico, me transformaba, era como la lámpara de Aladino”. En su discurso, ha dicho emocionado: “Siento que sigo siendo el niño del sombrero, y sé que mi comportamiento y mi público tiene que ver con el cumplimiento de una manera de pensar y de sentir que aprendí de mi madre, de mi padre, de mi abuela y de mis tíos. Eso nunca se va”. Seguir leyendo
El actor y director deposita en la Caja de las Letras 1.324 algunos de los objetos más importantes de su vida personal y carrera profesional
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El actor y director José Sacristán (Madrid, 88 años) ha entregado este miércoles su legado al Instituto Cervantes este miércoles. En la Caja de las Letras 1.324 ha depositado los objetos más significativos de su vida, entre ellos, el sombrero de su abuelo. Esta prenda, ha contado, fue su primer vestuario como actor y con el que sigue definiéndose: “Cuando yo tocaba este sobrero, tenía un efecto mágico, me transformaba, era como la lámpara de Aladino”. En su discurso, ha dicho emocionado: “Siento que sigo siendo el niño del sombrero, y sé que mi comportamiento y mi público tiene que ver con el cumplimiento de una manera de pensar y de sentir que aprendí de mi madre, de mi padre, de mi abuela y de mis tíos. Eso nunca se va”.
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien también se ha mostrado emocionado en el acto, ha destacado que “recibir el legado de José Sacristán es hacer un compromiso con la memoria pero, sobre todo, con seguir caminando con ilusión hacia el futuro”. En la caja también ha depositado otros artículos con valor sentimental, como los álbumes de cromos y fascículos de su tío, o los poemas de su padre y el ejemplar de El Quijote que tenía su progenitor cuando murió en la cárcel en 1941, el mismo que Sacristán leyó en su juventud. “Aquí dejo cosas que tienen que ver con mi trabajo, con mi vida, pero también con aquellos que me impulsan a seguir adelante. Está todo el mundo de aquella posguerra terrible”, ha explicado el actor.

“Cuando era pequeño, yo no quería ser actor, quería ser D’Artagnan Robin de los Bosques, quería ser otro, porque la posguerra era muy dura, pero nunca perdí mi contacto con la realidad porque, entre otras cosas, mi tío coleccionaba estas entregas y me contaba las historias”, ha recordado en referencia al álbum que también entregó en la caja. Su tío, ha contado, le ayudó a tener conciencia de sus orígenes, de dónde estaba y de lo que había ocurrido en su pueblo. “Es muy importante tener conciencia de clase y a quién se le debe el respeto y el cariño”.
La caja también contiene objetos de su carrera, como el panfleto de su primer trabajo como actor o el programa de su primera función como meritorio en el Teatro Infanta Isabel de Madrid en 1960. El director ha incluido casetes de dos programas que hizo en Radio Rivadavia, un disco que grabó junto a Concha Velasco, una libreta con las anotaciones y experiencias que escribió mientras hacía el servicio militar obligatorio o el guion de la película Soldados de plomo. “Más allá de lo puramente profesional, el impulso, la fuerza y el sentido de todo esto es la ilusión de que crío que hace muchos años se ponía este sombrero y le pasaban cosas”.
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