La plaza 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer de Vigo ha celebrado este miércoles el juicio contra un abogado acusado de masturbarse durante una videollamada con una clienta a la que representaba en un procedimiento de violencia de género. Tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitan para él una multa de 720 euros por un delito leve contra la integridad moral de contenido sexual. El procedimiento se enmarca en el artículo 173.4, párrafo segundo, del Código Penal, que castiga a quien se dirija a otra persona con expresiones, comportamientos o proposiciones de carácter sexual que generen una situación objetivamente humillante, hostil o intimidatoria, siempre que los hechos no constituyan un delito de mayor gravedad. Durante la vista, el acusado no compareció ante el tribunal. Según explicó el abogado de la denunciante, remitió un escrito en el que reconocía los hechos, aunque sostenía que no eran constitutivos de delito. En ese mismo documento también comunicaba que había abandonado el ejercicio de la abogacía, dándose de baja en los colegios de abogados de Vigo y A Coruña y cerrando su despacho profesional. La denunciante sí acudió al juicio y relató cómo se produjo el episodio, ocurrido en enero de este año durante la primera videollamada que mantenía con el letrado, quien asumía su defensa en un procedimiento por violencia de género contra su expareja. Según explicó, apenas habían transcurrido unos segundos desde el inicio de la conversación cuando comenzó a notar movimientos «extraños» del teléfono móvil del abogado, lo que le hizo sospechar que podía estar masturbándose. La mujer declaró que la confirmación llegó cuando el letrado bajó la cabeza y pudo ver, reflejado en las gafas que llevaba puestas, que estaba desnudo de cintura para abajo y manipulándose los genitales mientras continuaba la conversación profesional. La víctima aseguró ante el juzgado que aquella situación le provocó una profunda sensación de humillación. «Me sentí humillada», manifestó durante su declaración, en la que también afirmó que estaba «avergonzada», «muy nerviosa» y «asustada». Según explicó, en un primer momento pensó que podía tratarse de una impresión equivocada, pero terminó convencida de lo que estaba ocurriendo al observar el reflejo en las gafas del abogado, momento en el que decidió realizar capturas de pantalla de la videollamada. Con esas pruebas y su testimonio, la acusación sostiene que la conducta del letrado generó en la víctima una situación objetivamente humillante e intimidatoria, por lo que solicita que sea condenado al pago de una multa de 720 euros. La sentencia queda ahora pendiente de resolución.
La mujer declara en el juicio celebrado en Vigo que se sintió «humillada», «avergonzada» y «asustada»
La plaza 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer de Vigo ha celebrado este miércoles el juicio contra un abogado acusado de masturbarse durante una videollamada con una clienta a la que representaba en un procedimiento de violencia de género. Tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitan para él una multa de 720 euros por un delito leve contra la integridad moral de contenido sexual.El procedimiento se enmarca en el artículo 173.4, párrafo segundo, del Código Penal, que castiga a quien se dirija a otra persona con expresiones, comportamientos o proposiciones de carácter sexual que generen una situación objetivamente humillante, hostil o intimidatoria, siempre que los hechos no constituyan un delito de mayor gravedad.Durante la vista, el acusado no compareció ante el tribunal. Según explicó el abogado de la denunciante, remitió un escrito en el que reconocía los hechos, aunque sostenía que no eran constitutivos de delito. En ese mismo documento también comunicaba que había abandonado el ejercicio de la abogacía, dándose de baja en los colegios de abogados de Vigo y A Coruña y cerrando su despacho profesional.La denunciante sí acudió al juicio y relató cómo se produjo el episodio, ocurrido en enero de este año durante la primera videollamada que mantenía con el letrado, quien asumía su defensa en un procedimiento por violencia de género contra su expareja.Según explicó, apenas habían transcurrido unos segundos desde el inicio de la conversación cuando comenzó a notar movimientos «extraños» del teléfono móvil del abogado, lo que le hizo sospechar que podía estar masturbándose.La mujer declaró que la confirmación llegó cuando el letrado bajó la cabeza y pudo ver, reflejado en las gafas que llevaba puestas, que estaba desnudo de cintura para abajo y manipulándose los genitales mientras continuaba la conversación profesional.La víctima aseguró ante el juzgado que aquella situación le provocó una profunda sensación de humillación. «Me sentí humillada», manifestó durante su declaración, en la que también afirmó que estaba «avergonzada», «muy nerviosa» y «asustada». Según explicó, en un primer momento pensó que podía tratarse de una impresión equivocada, pero terminó convencida de lo que estaba ocurriendo al observar el reflejo en las gafas del abogado, momento en el que decidió realizar capturas de pantalla de la videollamada.Con esas pruebas y su testimonio, la acusación sostiene que la conducta del letrado generó en la víctima una situación objetivamente humillante e intimidatoria, por lo que solicita que sea condenado al pago de una multa de 720 euros. La sentencia queda ahora pendiente de resolución.
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