«En este negocio, la suerte es un bien escaso y peligroso», se señalaba en «Intacto», ópera prima de Fresnadillo. El sorteo estableció que en el centro del debate estuviera Vox. A su izquierda, Por Andalucía y PSOE. A la derecha, PP y Adelante. El partido de Abascal centró también, por estrategia u oposición, gran parte del primer debate de las elecciones andaluzas en RTVE. Los turnos también se sortearon. Arrancó con (medio) «minuto de plata» José Ignacio García, el sucesor de Teresa Rodríguez, al que en los vídeos de campaña le llaman «el gafas». Suya fue la propuesta que llegó al Congreso para financiar el uso de lentes y lentillas. García llevó «una camiseta con los nombres de las 2.317 mujeres afectadas por los cribados de cáncer de mama». El candidato de Vox, Manuel Gavira –camisa azul, corbata verde y que también utiliza anteojos–, aparece en los carteles con Abascal, que casi a la misma hora tenía mitin en Motril. Fue el penúltimo en hablar. «Prioridad nacional» fue su estribillo.. El segundo turno fue para Maíllo, sin corbata y camisa blanca para la esperanza, apelando a la «emergencia habitacional» y a ratos en tándem con Montero. «Tiene el síndrome de San Telmo», dijo al presidente. Moreno tomó la palabra el tercero apelando a «la estabilidad» y abogando por «una ley de garantía sanitaria». En una cuartilla llevaba cuatro palabras: «confianza, seguridad, estabilidad y futuro». El candidato del PP-A –camisa celeste, corbata verde– es el único superviviente de los debates de hace cuatro años, cuando Cs, con Marín, hizo su último acto de servicio como partido bisagra, sacando el capote ante Macarena Olona mientras aludía a sus torrijas y la fundadora de Adelante le pedía «unas poquitas para el Kichi». Entonces Feijóo también llevaba gafas y Pedro Sánchez, que las sacó para distraer en la comisión del Senado sobre Ábalos, Koldo y cía., tenía más kilos y menos caída en intención de voto. En este tiempo, salvo Moncloa, el PSOE ha perdido hasta la caseta de la Feria. Montero, de verde y blanco y que usó las gafas que sólo suele para leer, habló la última tras su ‘revolá’ andaluza para tratar de salvar el suelo socialista. La candidata del PSOE-A se enfrentó a sus contradicciones como vicepresidenta y exconsejera: «Tiene un pasado», espetó el presidente. «Se le ha caído el agravio», dijo la socialista, que, desde su primera intervención, emuló a Melody en la previa de los Goya con el estribillo de «Diva» en bucle: «Defiende lo público», insistió, apuntando al «copago» sanitario, al que también apeló Adelante cuando no arremetía contra Vox con Trump. José Ignacio García embridó a Gavira y ganó foco. En la previa, Moreno salió con un Chewbacca a medio camino entre Disney y Temu y, en el Día de «Star Wars», apeló a «no caer en el lado oscuro» y a «que la fuerza de Andalucía te acompañe». El debate coincidió con el estreno hace 14 años de «Los Vengadores» y se convirtió en un todos contra Moreno, cuya victoria, según los sondeos, parece «inevitable», como se autodefinía Thanos. Partidos de la oposición, «reuníos», vinieron a proclamar las izquierdas, dibujando dos bloques y a Vox perdido cual romano descifrando el letrero del LIDL. Ni Maíllo, profesor de latín en excedencia, apeló a la «pax romana» (o sí, porque en realidad era armada) en un arranque abrupto y tiró de los cribados de cáncer. «Un bloque de oposición frente a la estabilidad», definió Moreno, que anhela 15.000 votos para amarrar la mayoría absoluta, igual que los zahoríes buscan el agua.. El turno final fue inverso al inicial. El PP-A proyectó una Andalucía que funciona. Las izquierdas apelaron al colapso de los servicios. Vox dibujó una tierra bajo la presión migratoria. A las izquierdas se les quedó «el brillo de una viuda en capilla». Ningún grupo azuzó en exceso el arcano del miedo a Vox que aupó a Moreno a los 55 escaños. El miedo a las orcas acorrala a los delfines. Las primeras impresiones carecen de segundas oportunidades. El debate tiene partido de vuelta en Canal Sur en una semana. «Recuerda que saliste intacto» es el arranque del thriller protagonizado por Sbaraglia, aplicable a Moreno tras el primer coloquio –es un decir– a cinco. Apenas quedan dos semanas para los comicios en Andalucía.
El presidente andaluz sale intacto en un escenario electoral que dibuja dos bloques y a Vox como ‘outsider’
«En este negocio, la suerte es un bien escaso y peligroso», se señalaba en «Intacto», ópera prima de Fresnadillo. El sorteo estableció que en el centro del debate estuviera Vox. A su izquierda, Por Andalucía y PSOE. A la derecha, PP y Adelante. El partido de Abascal centró también, por estrategia u oposición, gran parte del primer debate de las elecciones andaluzas en RTVE. Los turnos también se sortearon. Arrancó con (medio) «minuto de plata» José Ignacio García, el sucesor de Teresa Rodríguez, al que en los vídeos de campaña le llaman «el gafas». Suya fue la propuesta que llegó al Congreso para financiar el uso de lentes y lentillas. García llevó «una camiseta con los nombres de las 2.317 mujeres afectadas por los cribados de cáncer de mama». El candidato de Vox, Manuel Gavira –camisa azul, corbata verde y que también utiliza anteojos–, aparece en los carteles con Abascal, que casi a la misma hora tenía mitin en Motril. Fue el penúltimo en hablar. «Prioridad nacional» fue su estribillo.. El segundo turno fue para Maíllo, sin corbata y camisa blanca para la esperanza, apelando a la «emergencia habitacional» y a ratos en tándem con Montero. «Tiene el síndrome de San Telmo», dijo al presidente. Moreno tomó la palabra el tercero apelando a «la estabilidad» y abogando por «una ley de garantía sanitaria». En una cuartilla llevaba cuatro palabras: «confianza, seguridad, estabilidad y futuro». El candidato del PP-A –camisa celeste, corbata verde– es el único superviviente de los debates de hace cuatro años, cuando Cs, con Marín, hizo su último acto de servicio como partido bisagra, sacando el capote ante Macarena Olona mientras aludía a sus torrijas y la fundadora de Adelante le pedía «unas poquitas para el Kichi». Entonces Feijóo también llevaba gafas y Pedro Sánchez, que las sacó para distraer en la comisión del Senado sobre Ábalos, Koldo y cía., tenía más kilos y menos caída en intención de voto. En este tiempo, salvo Moncloa, el PSOE ha perdido hasta la caseta de la Feria. Montero, de verde y blanco y que usó las gafas que sólo suele para leer, habló la última tras su ‘revolá’ andaluza para tratar de salvar el suelo socialista. La candidata del PSOE-A se enfrentó a sus contradicciones como vicepresidenta y exconsejera: «Tiene un pasado», espetó el presidente. «Se le ha caído el agravio», dijo la socialista, que, desde su primera intervención, emuló a Melody en la previa de los Goya con el estribillo de «Diva» en bucle: «Defiende lo público», insistió, apuntando al «copago» sanitario, al que también apeló Adelante cuando no arremetía contra Vox con Trump. José Ignacio García embridó a Gavira y ganó foco. En la previa, Moreno salió con un Chewbacca a medio camino entre Disney y Temu y, en el Día de «Star Wars», apeló a «no caer en el lado oscuro» y a «que la fuerza de Andalucía te acompañe». El debate coincidió con el estreno hace 14 años de «Los Vengadores» y se convirtió en un todos contra Moreno, cuya victoria, según los sondeos, parece «inevitable», como se autodefinía Thanos. Partidos de la oposición, «reuníos», vinieron a proclamar las izquierdas, dibujando dos bloques y a Vox perdido cual romano descifrando el letrero del LIDL. Ni Maíllo, profesor de latín en excedencia, apeló a la «pax romana» (o sí, porque en realidad era armada) en un arranque abrupto y tiró de los cribados de cáncer. «Un bloque de oposición frente a la estabilidad», definió Moreno, que anhela 15.000 votos para amarrar la mayoría absoluta, igual que los zahoríes buscan el agua.. El turno final fue inverso al inicial. El PP-A proyectó una Andalucía que funciona. Las izquierdas apelaron al colapso de los servicios. Vox dibujó una tierra bajo la presión migratoria. A las izquierdas se les quedó «el brillo de una viuda en capilla». Ningún grupo azuzó en exceso el arcano del miedo a Vox que aupó a Moreno a los 55 escaños. El miedo a las orcas acorrala a los delfines. Las primeras impresiones carecen de segundas oportunidades. El debate tiene partido de vuelta en Canal Sur en una semana. «Recuerda que saliste intacto» es el arranque del thriller protagonizado por Sbaraglia, aplicable a Moreno tras el primer coloquio –es un decir– a cinco. Apenas quedan dos semanas para los comicios en Andalucía.
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