Con más del 90% de votos escrutados, Keiko Fujimori la candidata de derecha por el partido Fuerza Popular mantiene una ventaja de décimas por encima del candidato de la extrema izquierda del partido Juntos por el Perú, Roberto Sánchez. Sin embargo, los conteos rápidos por parte de la encuestadora Ipsos y de Datum develan que el ganador sería este último con apenas 0,6% de ventaja.. Durante los primeros reportes por parte de la autoridad electoral, la preeminencia de Fujimori era clara. Hasta el 70% de los votos, la candidata gozaba de 5% de ventaja. Sin embargo, a partir de ese momento, la brecha se ha venido reduciendo, sobre todo por la llegada de los votos en zonas rurales que previsiblemente apoyarían de manera clara a Sánchez. En este sentido, queda esperar en las próximas horas el desenlace de la contienda.. Un dato importante y tranquilizador es que ninguno de los dos se ha declarado victorioso y han pedido a sus seguidores esperar los resultados oficiales. En un país polarizado y donde el antagonismo se ha convertido en la piedra de toque de todo el proceso, incluyendo la primera vuelta, la tensión natural reduce su intensidad.. Si Sánchez conquista la presidencia, aparecerá nuevamente el fantasma de la inestabilidad política. Con su jefe en prisión y la preponderancia del voto castigo o el voto hacia el «menos malo» por el miedo, resulta inevitable que la lógica del gobierno y el plan de gobernanza recaigan en la necesidad de sostenerse en pie más que en construir un proyecto a mediano y largo plazo.. En el caso de una victoria de Fujimori, lo inmediato será la espera y el ansia de la mitad del país sobre la posibilidad en el regreso de un gobierno autoritario semejante al que ejerció su padre durante toda la década de los 90. Ciertamente, la candidata ha insistido en que su proyecto dista en buena medida de aquel gobierno que hace 30 años suprimió libertades, disolvió el Congreso y se corrompió de manera escandalosa, aunque, al mismo tiempo, mejoró la situación económica y acabó con el terrorismo del grupo marxista Sendero Luminoso.. Llamativo fue el mutuo acompañamiento para votar por parte de tres candidatos que se quedaron en la primera vuelta y se ubican en la derecha dentro del espectro ideológico. El más importante: Rafael López Aliaga, quien no superó a Sánchez por apenas 20 000 votos. Asimismo, Carlos Álvarez, quien se ubicó en el sexto lugar, y Carlos Espá en el octavo. Con esa foto envían un mensaje sobre un probable nuevo frente opositor a cualquiera de los dos ganadores.. La tensa calma que vive Perú recoge al mismo tiempo la reflexión de un proceso lleno de vicios y decisiones oscuras por parte del árbitro electoral, un antecedente que profundiza la desafección y el desencanto hacia la política. La medicina para ambos males debería ser prioridad para cualquiera de las dos opciones que finalmente conquiste la presidencia.
Con más del 90% de votos escrutados, Keiko Fujimori la candidata de derecha por el partido Fuerza Popular mantiene una ventaja de décimas por encima del candidato de la extrema izquierda del partido Juntos por el Perú, Roberto Sánchez. Sin embargo, los conteos rápidos por parte de la encuestadora Ipsos y de Datum develan que el ganador sería este último con apenas 0,6% de ventaja.. Durante los primeros reportes por parte de la autoridad electoral, la preeminencia de Fujimori era clara. Hasta el 70% de los votos, la candidata gozaba de 5% de ventaja. Sin embargo, a partir de ese momento, la brecha se ha venido reduciendo, sobre todo por la llegada de los votos en zonas rurales que previsiblemente apoyarían de manera clara a Sánchez. En este sentido, queda esperar en las próximas horas el desenlace de la contienda.. Un dato importante y tranquilizador es que ninguno de los dos se ha declarado victorioso y han pedido a sus seguidores esperar los resultados oficiales. En un país polarizado y donde el antagonismo se ha convertido en la piedra de toque de todo el proceso, incluyendo la primera vuelta, la tensión natural reduce su intensidad.. Si Sánchez conquista la presidencia, aparecerá nuevamente el fantasma de la inestabilidad política. Con su jefe en prisión y la preponderancia del voto castigo o el voto hacia el «menos malo» por el miedo, resulta inevitable que la lógica del gobierno y el plan de gobernanza recaigan en la necesidad de sostenerse en pie más que en construir un proyecto a mediano y largo plazo.. En el caso de una victoria de Fujimori, lo inmediato será la espera y el ansia de la mitad del país sobre la posibilidad en el regreso de un gobierno autoritario semejante al que ejerció su padre durante toda la década de los 90. Ciertamente, la candidata ha insistido en que su proyecto dista en buena medida de aquel gobierno que hace 30 años suprimió libertades, disolvió el Congreso y se corrompió de manera escandalosa, aunque, al mismo tiempo, mejoró la situación económica y acabó con el terrorismo del grupo marxista Sendero Luminoso.. Llamativo fue el mutuo acompañamiento para votar por parte de tres candidatos que se quedaron en la primera vuelta y se ubican en la derecha dentro del espectro ideológico. El más importante: Rafael López Aliaga, quien no superó a Sánchez por apenas 20 000 votos. Asimismo, Carlos Álvarez, quien se ubicó en el sexto lugar, y Carlos Espá en el octavo. Con esa foto envían un mensaje sobre un probable nuevo frente opositor a cualquiera de los dos ganadores.. La tensa calma que vive Perú recoge al mismo tiempo la reflexión de un proceso lleno de vicios y decisiones oscuras por parte del árbitro electoral, un antecedente que profundiza la desafección y el desencanto hacia la política. La medicina para ambos males debería ser prioridad para cualquiera de las dos opciones que finalmente conquiste la presidencia.
La tensa calma que vive el Perú recoge al mismo tiempo la reflexión de un proceso lleno de vicios y decisiones oscuras por parte del árbitro electoral, un antecedente que profundiza la desafección y el desencanto hacia la política
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