Guerra, otra vez, dentro de las filas laboristas. El primer ministro británico, Keir Starmer, comparece esta mañana en un intento por recuperar la autoridad dentro del laborismo tras los desastrosos resultados de las elecciones locales. Bajo la consigna de que «los cambios graduales no serán suficientes», Starmer defiende una respuesta más contundente en temas clave como defensa, energía y relaciones con la Unión Europea.. El mandatario busca con este giro político neutralizar las críticas que ven su gestión como timorata, tratando de demostrar una «esperanza y urgencia» que convenza a sus propios diputados ante la amenaza de un desafío total a su liderazgo.. La ex viceprimera ministra Angela Rayner y el posicionamiento de figuras como Wes Streeting o el alcalde Andy Burnham han alarmado al entorno de Starmer, que en público desmiente conspiraciones inmediatas. Activar el proceso de destitución requiere una recogida de 81 firmas, necesarias para forzar una nueva elección interna.. El Partido Laborista decide ahora si persigue una «transición ordenada» o la supervivencia de un Starmer.
Guerra, otra vez, dentro de las filas laboristas. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha comparecido esta mañana en un intento por recuperar la autoridad dentro del laborismo tras los desastrosos resultados de las elecciones locales. Bajo la consigna de que «los cambios graduales no serán suficientes», Starmer ha defendido una respuesta más contundente en temas clave como defensa, energía y relaciones con la Unión Europea.. El mandatario ha prometido poner al Reino Unido «en el corazón de Europa». El Brexit -dijo Starmer- «nos hizo más pobres y más débiles», dijo en uno de sus discursos más europeístas que se recuerdan, aunque tampoco pronunció planes concretos para ese acercamiento a Europa después de la traumática salida del país de la Unión Europea en 2016. «El último Gobierno (conservador) se definió por romper nuestra relación con Europa. Este Gobierno laborista se definirá por reconstruir esa relación con Europa, poniendo al Reino Unido en el corazón de Europa», afirmó tras una de las semanas más críticas de su mandato.. El impacto del Brexit sobre la economía británica fue muy profundo, según todos los analistas económicos. Un estudio de la Universidad de Stanford, recogido también por el Financial Times, asegura que el Reino Unido perdió entre un 6 y un 8 % de su PIB por culpa del Brexit. «El último Gobierno (conservador) se definió por romper nuestra relación con Europa. Este Gobierno laborista se definirá por reconstruir esa relación con Europa, poniendo al Reino Unido en el corazón de Europa», afirmó tras una de las semanas más críticas de su mandato.. «Tenemos que hablar de eso -razonó un Starmer inusualmente enérgico- porque tenemos que encarar la situación en la que estamos: tenemos que ofrecer a este país una economía más fuerte, una defensa más fuerte y una red de relaciones más fuerte, dado el mundo en que vivimos. Por eso dije ‘más cerca de Europa’, y este Gobierno se definirá por traer a Europa de nuevo».. El primer ministro utilizó este discurso europeísta para atacar a Nigel Farage, el líder populista cuyo partido Reform UK fue el gran ganador de las elecciones del jueves y que se ha distinguido siempre por su tendencia antieuropeísta. «Farage dijo que (con el Brexit) íbamos a ser más fuertes y más ricos, que tendríamos mucho dinero para el servicio nacional de salud y que descendería la inmigración. Todo resultó una falsedad, y no ha asumido ninguna responsabilidad por ello», señaló, reconociendo así que Farage se ha convertido en uno de sus rivales más peligrosos, más incluso que los conservadores, a los que apenas mencionó.. Starmer busca con este giro político neutralizar las críticas que ven su gestión como timorata, tratando de demostrar una «esperanza y urgencia» que convenza a sus propios diputados ante la amenaza de un desafío total a su liderazgo.. La ex viceprimera ministra Angela Rayner y el posicionamiento de figuras como Wes Streeting o el alcalde Andy Burnham han alarmado al entorno de Starmer, que en público desmiente conspiraciones inmediatas. Activar el proceso de destitución requiere una recogida de 81 firmas, necesarias para forzar una nueva elección interna. El Partido Laborista decide ahora si persigue una «transición ordenada» o la supervivencia de un Starmer.. Con información de Efe
El primer ministro británico endurece su discurso y propone cambios ante la presión de rivales de su partido como Angela Rayner y Wes Streeting por el liderazgo laborista
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