El presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, proclamó hoy un decidido alegato por la paz en el seno de la Universidad de Salamanca, donde fue este jueves investido como doctor ‘honoris causa’. “A Europa le corresponde saber decir que no”, sostuvo en su discurso de gracias el jefe de Estado italiano, quien reclamó ante el rey de España, Felipe VI, que el viejo continente se oponga a la “ampliación de los conflictos”, a una “inestabilidad perpetua” y a “la multiplicación de los frentes de crisis”.. Mattarella recibió de manos del rector magnífico, Juan Manuel Corchado, los cuatro atributos que le permiten formar parte del Claustro de Doctores de la Universidad de Salamanca: la medalla, el anillo, el birrete y el libro, ante un abarrotado Paraninfo que contó con una nutrida representación institucional. Además, del rey y el rector, la mesa presidencial estuvo formada por el rector de la Universitá Per Stranieri di Perugia, Valerio Cesaris; su homólogo en la Upsa, Santiago García-Jalón de la Lama; y la vicerrectora de Ordenación académica y Profesorado, Rosario Arévalo.. El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, encabezó la representación del resto de autoridades, entre las que también figuró el presidente de las Cortes, Carlos Pollán, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, así como otros representantes locales, como el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, el presidente de la Diputación provincial, Javier Iglesias, o el obispo de la Diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo, José Luis Retana. La ceremonia, en latín, siguió el estricto protocolo tradicional en la institución académico ocho veces centenaria.. En su discurso de gracias, recogido por Ical en las Escuelas Mayores, Mattarella, jurista de profesión, subrayó los límites de la legitimidad del poder político en las relaciones internacionales, descartando la pretensión de que la soberanía de los estados “pueda conllevar el derecho a emprender guerras”. “Tal y como ha ocurrido en estos últimos años, en los que hemos asistido a progresivos actos de erosión de la prohibición de librar guerras en las disputas internacionales”, añadió.. El mandatario italiano citó a los organismos internacionales en observancia de los derechos humanos y de las libertades fundamentales “para todos sin distinción de raza, sexo, lengua o religión”, apuntando como “hito histórico” que “los derechos de la persona ya no son exclusivamente un asunto interno de los estados, sino internacional”. Así invocó a los líderes que, en 1951, en el preámbulo del Tratado de la Comunidad del Carbón y del Acero, se mostraron “convencidos de que la contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas”.. En sus palabras, Mattarella quiso huir de “un europeísmo que precede a un sentido estrictamente político” y, por contra, “se define en ámbito ético y cultural”. “Europa, a fin de cuentas, encuentra su fundamento en la dignidad humana, en la solidaridad y en los valores civiles”, afirmó, denunciando, precisamente, la “crisis de valores” que atraviesa el viejo continente. “¿Qué puede hacer Europa ante el declive del modelo entre los estados? ¿Aceptar que sea sustituido por una visión contractualista basada en la competición? A Europa le corresponde saber decir que no”, sentenció.. Límites al poder. El acto fue clausurado por el rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, quien, en su discurso de ‘gratulatio’, recordó que los pensadores de la Escuela de Salamanca, cuya corriente cumple este año su quinto centenario, aportó “una conciencia europea antes de que Europa existiera como proyecto político”. “En estas aulas se debatieron cuestiones que hoy siguen ocupando a nuestras sociedades: la legitimidad del poder, la justicia en las relaciones económicas, la dignidad de toda persona y las normas que deben regir la convivencia entre pueblos”, especificó.. “Aquí se enseñó que el derecho debía poner límites al poder; que la dignidad humana precede a toda autoridad; y que la comunidad política solo es legítima cuando reconoce la igualdad moral de todos los seres humanos”, manifestó Corchado. El rector incidió en que, cinco siglos después, esos principios “siguen constituyendo el fundamento del constitucionalismo europeo contemporáneo y de la convicción de que el derecho debe ser siempre el marco que regula la convivencia entre naciones”.. Y precisamente por ello, la Usal acoge desde hoy en su Claustro a “un humanista, constitucionalista y europeísta”, como Sergio Mattarella. Juan Manuel Corchado afirmó que el presidente de la República de Italia, en todas sus facetas ha demostrado que la democracia necesita “equilibrio y prudencia”. “En tiempos marcados por tensiones internacionales y por la fragmentación política, usted ha recordado con serenidad que la cooperación entre naciones constituye una responsabilidad moral y que la fuerza derecho debe prevalecer siempre sobre el derecho de la fuerza”, le agradeció.. En la parte final de su ‘gratulatio’, el rector de la Universidad de Salamanca quiso poner de relieve los lazos de unión entre ambos países, y más, citando los cerca de 300 alumnos del programa Erasmus procedentes de Italia que están estudiando este curso en las aulas de la Universidad de Salamanca y los 1.500 que a lo largo del año aprenden español en Cursos Internacionales. “Hoy su investidura marca un importante hito en la estrecha relación de Salamanca e Italia que, esperamos, se traduzca en más alumnos, más investigación y más cooperación entre los dos países a todos los niveles”, finalizó el rector magnífico.. Hombre renacentista. En su laudatio, el catedrático emérito honorífico de Filología Italiana por la Usal, Vicente González Martín, padrino en la ceremonia, destacó de Mattarella su “inteligencia, fortaleza de carácter y capacidad de llevar a cabo acciones eficaces y válidas para la humanidad”, valores que “definían la esencialmente la ‘virtus’ del hombre renacentista”, en su palabras. González Martín, quien ya estuvo presente en la investidura del otro presidente de la República de Italia ‘honoris causa’ por la Usal, Giulio Andreotti, trufó su intervención de frases en el idioma italiano.. El catedrático emérito subrayó que la relación de Mattarella con España “transciende lo político”, al representar un modelo de “entendimiento entre dos naciones mediterráneas que comparten profundas raíces históricas y valores humanistas comunes”. Según González Martín, Mattarella, como Unamuno, cree que la relación entre Italia y España es un “ensueño intercambiable”, y siempre es positiva, lo que implica que ambas naciones tengan un porvenir común de “amistad y cooperación”.. “En tiempos de fragilidad democrática y ruido constante, Sergio Mattarella representa una rara combinación de firmeza, serenidad y decencia”, afirmó el padrino en su ‘laudatio’, quien matizó que la Universidad de Salamanca quiere reconocer en él “no solo los méritos de una biografía ejemplar, de un pensamiento abierto, humanista, sino también el valor de un estilo de liderazgo que dignifica la vida pública”.
El presidente de la República de Italia, nuevo doctor ‘honoris causa’, reclama ante Felipe VI que el viejo continente se oponga a la “ampliación de conflictos”, a una “inestabilidad perpetua” y a “la multiplicación de los frentes de crisis»
El presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, proclamó hoy un decidido alegato por la paz en el seno de la Universidad de Salamanca, donde fue este jueves investido como doctor ‘honoris causa’. “A Europa le corresponde saber decir que no”, sostuvo en su discurso de gracias el jefe de Estado italiano, quien reclamó ante el rey de España, Felipe VI, que el viejo continente se oponga a la “ampliación de los conflictos”, a una “inestabilidad perpetua” y a “la multiplicación de los frentes de crisis”.. Mattarella recibió de manos del rector magnífico, Juan Manuel Corchado, los cuatro atributos que le permiten formar parte del Claustro de Doctores de la Universidad de Salamanca: la medalla, el anillo, el birrete y el libro, ante un abarrotado Paraninfo que contó con una nutrida representación institucional. Además, del rey y el rector, la mesa presidencial estuvo formada por el rector de la Universitá Per Stranieri di Perugia, Valerio Cesaris; su homólogo en la Upsa, Santiago García-Jalón de la Lama; y la vicerrectora de Ordenación académica y Profesorado, Rosario Arévalo.. El presidente de la Junta de Castilla y León en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, encabezó la representación del resto de autoridades, entre las que también figuró el presidente de las Cortes, Carlos Pollán, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, así como otros representantes locales, como el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, el presidente de la Diputación provincial, Javier Iglesias, o el obispo de la Diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo, José Luis Retana. La ceremonia, en latín, siguió el estricto protocolo tradicional en la institución académico ocho veces centenaria.. En su discurso de gracias, recogido por Ical en las Escuelas Mayores, Mattarella, jurista de profesión, subrayó los límites de la legitimidad del poder político en las relaciones internacionales, descartando la pretensión de que la soberanía de los estados “pueda conllevar el derecho a emprender guerras”. “Tal y como ha ocurrido en estos últimos años, en los que hemos asistido a progresivos actos de erosión de la prohibición de librar guerras en las disputas internacionales”, añadió.. El mandatario italiano citó a los organismos internacionales en observancia de los derechos humanos y de las libertades fundamentales “para todos sin distinción de raza, sexo, lengua o religión”, apuntando como “hito histórico” que “los derechos de la persona ya no son exclusivamente un asunto interno de los estados, sino internacional”. Así invocó a los líderes que, en 1951, en el preámbulo del Tratado de la Comunidad del Carbón y del Acero, se mostraron “convencidos de que la contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas”.. En sus palabras, Mattarella quiso huir de “un europeísmo que precede a un sentido estrictamente político” y, por contra, “se define en ámbito ético y cultural”. “Europa, a fin de cuentas, encuentra su fundamento en la dignidad humana, en la solidaridad y en los valores civiles”, afirmó, denunciando, precisamente, la “crisis de valores” que atraviesa el viejo continente. “¿Qué puede hacer Europa ante el declive del modelo entre los estados? ¿Aceptar que sea sustituido por una visión contractualista basada en la competición? A Europa le corresponde saber decir que no”, sentenció.. Límites al poder. El acto fue clausurado por el rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, quien, en su discurso de ‘gratulatio’, recordó que los pensadores de la Escuela de Salamanca, cuya corriente cumple este año su quinto centenario, aportó “una conciencia europea antes de que Europa existiera como proyecto político”. “En estas aulas se debatieron cuestiones que hoy siguen ocupando a nuestras sociedades: la legitimidad del poder, la justicia en las relaciones económicas, la dignidad de toda persona y las normas que deben regir la convivencia entre pueblos”, especificó.. “Aquí se enseñó que el derecho debía poner límites al poder; que la dignidad humana precede a toda autoridad; y que la comunidad política solo es legítima cuando reconoce la igualdad moral de todos los seres humanos”, manifestó Corchado. El rector incidió en que, cinco siglos después, esos principios “siguen constituyendo el fundamento del constitucionalismo europeo contemporáneo y de la convicción de que el derecho debe ser siempre el marco que regula la convivencia entre naciones”.. Y precisamente por ello, la Usal acoge desde hoy en su Claustro a “un humanista, constitucionalista y europeísta”, como Sergio Mattarella. Juan Manuel Corchado afirmó que el presidente de la República de Italia, en todas sus facetas ha demostrado que la democracia necesita “equilibrio y prudencia”. “En tiempos marcados por tensiones internacionales y por la fragmentación política, usted ha recordado con serenidad que la cooperación entre naciones constituye una responsabilidad moral y que la fuerza derecho debe prevalecer siempre sobre el derecho de la fuerza”, le agradeció.. En la parte final de su ‘gratulatio’, el rector de la Universidad de Salamanca quiso poner de relieve los lazos de unión entre ambos países, y más, citando los cerca de 300 alumnos del programa Erasmus procedentes de Italia que están estudiando este curso en las aulas de la Universidad de Salamanca y los 1.500 que a lo largo del año aprenden español en Cursos Internacionales. “Hoy su investidura marca un importante hito en la estrecha relación de Salamanca e Italia que, esperamos, se traduzca en más alumnos, más investigación y más cooperación entre los dos países a todos los niveles”, finalizó el rector magnífico.. Hombre renacentista. En su laudatio, el catedrático emérito honorífico de Filología Italiana por la Usal, Vicente González Martín, padrino en la ceremonia, destacó de Mattarella su “inteligencia, fortaleza de carácter y capacidad de llevar a cabo acciones eficaces y válidas para la humanidad”, valores que “definían la esencialmente la ‘virtus’ del hombre renacentista”, en su palabras. González Martín, quien ya estuvo presente en la investidura del otro presidente de la República de Italia ‘honoris causa’ por la Usal, Giulio Andreotti, trufó su intervención de frases en el idioma italiano.. El catedrático emérito subrayó que la relación de Mattarella con España “transciende lo político”, al representar un modelo de “entendimiento entre dos naciones mediterráneas que comparten profundas raíces históricas y valores humanistas comunes”. Según González Martín, Mattarella, como Unamuno, cree que la relación entre Italia y España es un “ensueño intercambiable”, y siempre es positiva, lo que implica que ambas naciones tengan un porvenir común de “amistad y cooperación”.. “En tiempos de fragilidad democrática y ruido constante, Sergio Mattarella representa una rara combinación de firmeza, serenidad y decencia”, afirmó el padrino en su ‘laudatio’, quien matizó que la Universidad de Salamanca quiere reconocer en él “no solo los méritos de una biografía ejemplar, de un pensamiento abierto, humanista, sino también el valor de un estilo de liderazgo que dignifica la vida pública”.
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