Sepúlveda se rebela contra la pérdida de su memoria taurina con un proyecto que une la nostalgia de los mayores y la energía de los más jóvenes. La recién nacida Asociación El Encierro ha tomado el mando para devolver a la villa segoviana su festejo más icónico: el encierro por el campo. Tras años en los que esta tradición parecía condenada a las vitrinas de los museos y a las crónicas en blanco y negro, este grupo intergeneracional ha diseñado un plan estratégico para demostrar que el origen campero del festejo es una realidad viable y necesaria.. El primer gran examen de esta ambiciosa apuesta tendrá lugar este sábado 21 de marzo a partir de las 10:00 de la mañana. No se trata de un festejo taurino al uso, sino de una trashumancia de bueyes que servirá de «prueba de fuego» para evaluar el terreno y el nuevo trazado diseñado por los miembros de la agrupación. Este ensayo general permitirá cronometrar pasos, medir distancias y comprobar la seguridad de un recorrido que huye del asfalto para abrazar la orografía salvaje que rodea a la localidad castellana.. El itinerario propuesto es un monumento visual a la historia de Sepúlveda. Partiendo del emblemático Valle del Caslilla, la manada deberá atravesar el río y ascender por la antigua muralla, uniendo el esfuerzo de los animales con la piedra milenaria del municipio. El diseño del recorrido no es casual y busca una estética paisajística inigualable que permita a los espectadores disfrutar del paso de las reses desde puntos dominantes, garantizando una visibilidad que los encierros urbanos modernos a menudo han sacrificado en favor del vallado.. Uno de los tramos más espectaculares será el paso por la Puerta de Duruelo y el discurrir de los bueyes por el imponente cañón de las Hoces del Duratón. Según explican desde la asociación, este trazado ha sido perfilado tras meses de trabajo de campo y pruebas a caballo para asegurar que el animal no sufra y que el entorno natural se mantenga intacto. Es la búsqueda de una «pureza» que, según los promotores, es la única vía para que Sepúlveda recupere su identidad y frene la pérdida de aficionados registrada en las últimas temporadas.. Más allá del sentimiento taurino, el proyecto nace con una vocación de revulsivo económico para la comarca. La recuperación del encierro campero se plantea como un imán para el turismo, la hostelería y el comercio local, atrayendo a visitantes de toda la provincia interesados en vivir una experiencia que combina naturaleza y tradición. «Un pueblo que pierde sus costumbres, pierde su identidad», afirman desde la asociación, convencidos de que el éxito de este sábado será el aval definitivo para celebrar el encierro oficial el próximo mes de agosto.. La cita de este fin de semana es el resultado de un esfuerzo colectivo que ha logrado movilizar a todo el pueblo en torno a una idea común: el respeto al legado de los abuelos. Sepúlveda se juega este sábado algo más que un recorrido de bueyes; se juega la posibilidad de demostrar que sus raíces siguen vivas bajo los cañones del Duratón. Si los animales cruzan las murallas con éxito, la villa habrá dado el paso definitivo para que las fotos en blanco y negro vuelvan a cobrar el color y la emoción de la bravura en libertad.
La nueva Asociación El Encierro estrena este sábado un recorrido trashumante por las Hoces del Duratón buscando rescatar una tradición que hasta ahora solo sobrevivía en fotos antiguas
Sepúlveda se rebela contra la pérdida de su memoria taurina con un proyecto que une la nostalgia de los mayores y la energía de los más jóvenes. La recién nacida Asociación El Encierro ha tomado el mando para devolver a la villa segoviana su festejo más icónico: el encierro por el campo. Tras años en los que esta tradición parecía condenada a las vitrinas de los museos y a las crónicas en blanco y negro, este grupo intergeneracional ha diseñado un plan estratégico para demostrar que el origen campero del festejo es una realidad viable y necesaria.. El primer gran examen de esta ambiciosa apuesta tendrá lugar este sábado 21 de marzo a partir de las 10:00 de la mañana. No se trata de un festejo taurino al uso, sino de una trashumancia de bueyes que servirá de «prueba de fuego» para evaluar el terreno y el nuevo trazado diseñado por los miembros de la agrupación. Este ensayo general permitirá cronometrar pasos, medir distancias y comprobar la seguridad de un recorrido que huye del asfalto para abrazar la orografía salvaje que rodea a la localidad castellana.. El itinerario propuesto es un monumento visual a la historia de Sepúlveda. Partiendo del emblemático Valle del Caslilla, la manada deberá atravesar el río y ascender por la antigua muralla, uniendo el esfuerzo de los animales con la piedra milenaria del municipio. El diseño del recorrido no es casual y busca una estética paisajística inigualable que permita a los espectadores disfrutar del paso de las reses desde puntos dominantes, garantizando una visibilidad que los encierros urbanos modernos a menudo han sacrificado en favor del vallado.. Uno de los tramos más espectaculares será el paso por la Puerta de Duruelo y el discurrir de los bueyes por el imponente cañón de las Hoces del Duratón. Según explican desde la asociación, este trazado ha sido perfilado tras meses de trabajo de campo y pruebas a caballo para asegurar que el animal no sufra y que el entorno natural se mantenga intacto. Es la búsqueda de una «pureza» que, según los promotores, es la única vía para que Sepúlveda recupere su identidad y frene la pérdida de aficionados registrada en las últimas temporadas.. Más allá del sentimiento taurino, el proyecto nace con una vocación de revulsivo económico para la comarca. La recuperación del encierro campero se plantea como un imán para el turismo, la hostelería y el comercio local, atrayendo a visitantes de toda la provincia interesados en vivir una experiencia que combina naturaleza y tradición. «Un pueblo que pierde sus costumbres, pierde su identidad», afirman desde la asociación, convencidos de que el éxito de este sábado será el aval definitivo para celebrar el encierro oficial el próximo mes de agosto.. La cita de este fin de semana es el resultado de un esfuerzo colectivo que ha logrado movilizar a todo el pueblo en torno a una idea común: el respeto al legado de los abuelos. Sepúlveda se juega este sábado algo más que un recorrido de bueyes; se juega la posibilidad de demostrar que sus raíces siguen vivas bajo los cañones del Duratón. Si los animales cruzan las murallas con éxito, la villa habrá dado el paso definitivo para que las fotos en blanco y negro vuelvan a cobrar el color y la emoción de la bravura en libertad.
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