Cada año ocurre lo mismo con una precisión casi milimétrica y una devoción por la Ley de Moore que sobresale inequívoca: se presenta la nueva generación de un móvil, con un diseño similar, con cámaras mejores y procesadores más potentes siguiendo la obediencia debida (y gradual) de la mencionada ley. Pero algunas generaciones marcan un salto conceptual: cuando no solo mejoran números, sino que redefinen no lo que hace el móvil, sino lo que nosotros podemos hacer con él. La nueva serie Samsung Galaxy S26 quiere ser uno de esos momentos.. Presentada oficialmente ayer, la línea S26 llega en un contexto en que la inteligencia artificial (IA) deja de ser una palabra de moda para convertirse en una pieza central de la experiencia móvil y una necesidad de las marcas de dejar claro a qué aspiran. Samsung no solo ha subido la apuesta en potencia o diseño: ha colocado la IA como protagonista principal de cómo interactuamos, creamos y resolvemos problemas con un smartphone.. Sí, el procesador es de última generación (Snapdragon 8 Elite Gen 5 Mobile Platform for Galaxy), se incrementa la potencia de procesamiento y la capacidad gráfica, nueva cámara de vapor para la disipación de la energía, carga rápida (75% en 30 minutos) y una de las mejores cámaras del mercado… Lo que se espera de un última generación de la parte alta del mercado.. Pero hay más y aquí llega lo interesante. La mejor gestión de la batería, por ejemplo, está impulsada por IA. El Galaxy S26 reconoce patrones de uso y gestiona automáticamente recursos, como batería y rendimiento, para que no tengas que preocuparte por modos de ahorro. Mejora las imágenes aún antes que pulsemos el disparador (analiza la escena, detecta sujetos y corrige luz, enfoque y ruido de forma predictiva). También sugiere acciones relevantes basadas en lo que estamos haciendo: desde reordenar la agenda hasta recordar detalles importantes de un mensaje.. En el segmento de teléfonos de la gama alta, muchos fabricantes han incorporado IA básica: desde asistentes de voz hasta algoritmos de fotografía avanzada. Sin embargo, lo que distingue al Galaxy S26 es que Samsung ha logrado integrar la IA en múltiples niveles del sistema operativo, no solo en apps aisladas. A eso le suma un apartado fundamental vinculado a la privacidad y la seguridad: muchas de las funciones pueden desempeñarse sin depender constantemente de la nube. Y algo interesante es que, al igual que un buscador web llena los espacios a medida que tecleamos, el S26 tiene un sistema de predicción contextual del usuario: aprende de nuestro uso diario para optimizar todas las funciones que no vemos.. En este contexto, el S26 es un salto conceptual o, en términos evolutivos, un eslabón. En unos años lo recordaremos como el smartphone que no tenía IA para ayudarnos si lo pedíamos. Lo hará sin necesidad de acciones nuestras y en los parámetros que seleccionemos.. Habrá que afinar la privacidad, la personalización y la seguridad, pero si la IA es la tecnología del momento y un smartphone el dispositivo que más usamos resulta lógico que se intercambien los roles. Y ese nuevo contexto es uno en el que vamos a tener que vivir en poco tiempo.
El fabricante coreano se posiciona claramente en el sector premium buscando potencia donde antes solo había procesamiento.
Cada año ocurre lo mismo con una precisión casi milimétrica y una devoción por la Ley de Moore que sobresale inequívoca: se presenta la nueva generación de un móvil, con un diseño similar, con cámaras mejores y procesadores más potentes siguiendo la obediencia debida (y gradual) de la mencionada ley. Pero algunas generaciones marcan un salto conceptual: cuando no solo mejoran números, sino que redefinen no lo que hace el móvil, sino lo que nosotros podemos hacer con él. La nueva serie Samsung Galaxy S26 quiere ser uno de esos momentos.. Presentada oficialmente ayer, la línea S26 llega en un contexto en que la inteligencia artificial (IA) deja de ser una palabra de moda para convertirse en una pieza central de la experiencia móvil y una necesidad de las marcas de dejar claro a qué aspiran. Samsung no solo ha subido la apuesta en potencia o diseño: ha colocado la IA como protagonista principal de cómo interactuamos, creamos y resolvemos problemas con un smartphone.. Sí, el procesador es de última generación (Snapdragon 8 Elite Gen 5 Mobile Platform for Galaxy), se incrementa la potencia de procesamiento y la capacidad gráfica, nueva cámara de vapor para la disipación de la energía, carga rápida (75% en 30 minutos) y una de las mejores cámaras del mercado… Lo que se espera de un última generación de la parte alta del mercado.. Pero hay más y aquí llega lo interesante. La mejor gestión de la batería, por ejemplo, está impulsada por IA. El Galaxy S26 reconoce patrones de uso y gestiona automáticamente recursos, como batería y rendimiento, para que no tengas que preocuparte por modos de ahorro. Mejora las imágenes aún antes que pulsemos el disparador (analiza la escena, detecta sujetos y corrige luz, enfoque y ruido de forma predictiva). También sugiere acciones relevantes basadas en lo que estamos haciendo: desde reordenar la agenda hasta recordar detalles importantes de un mensaje.. En el segmento de teléfonos de la gama alta, muchos fabricantes han incorporado IA básica: desde asistentes de voz hasta algoritmos de fotografía avanzada. Sin embargo, lo que distingue al Galaxy S26 es que Samsung ha logrado integrar la IA en múltiples niveles del sistema operativo, no solo en apps aisladas. A eso le suma un apartado fundamental vinculado a la privacidad y la seguridad: muchas de las funciones pueden desempeñarse sin depender constantemente de la nube. Y algo interesante es que, al igual que un buscador web llena los espacios a medida que tecleamos, el S26 tiene un sistema de predicción contextual del usuario: aprende de nuestro uso diario para optimizar todas las funciones que no vemos.. En este contexto, el S26 es un salto conceptual o, en términos evolutivos, un eslabón. En unos años lo recordaremos como el smartphone que no tenía IA para ayudarnos si lo pedíamos. Lo hará sin necesidad de acciones nuestras y en los parámetros que seleccionemos.. Habrá que afinar la privacidad, la personalización y la seguridad, perosi la IA es la tecnología del momento y un smartphone el dispositivo que más usamos resulta lógico que se intercambien los roles. Y ese nuevo contexto es uno en el que vamos a tener que vivir en poco tiempo.
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