El pasado 23 de mayo, Rusia lanzó cuatromisiles Oreshnik sobre Ucrania. Tres cayeron sobre Bila Tserkva, una ciudad ucraniana, en forma de represalia contra Kiev por sus bombardeos con drones en territorio ruso. El cuarto impactó sobre Yasynuvata, una localidad que el propio ejército ruso controla desde 2014. En otras palabras, Moscú bombardeó a sus propios ciudadanos. Nadie lo había detectado ni denunciado durante casi dos semanas. Han sido expertos independientes quienes lo identificaron analizando un vídeo de una cámara de seguridad de un centro comercial de Donetsk que mostraba las características seis ojivas del misil cayendo en vertical sobre el cielo nocturno.. Doce días después, Putin se ha adelantado a las filtraciones que fuentes de seguridad europeas estaban a punto de hacer llegar a varios medios internacionales y ofreció su propia versión ante representantes de agencias de noticias, incluida Efe, en el Foro Económico de San Petersburgo. Lo ocurrido, dijo, no ha sido un error sino una prueba deliberada. El líder ruso dijo que se quería probar el comportamiento del misil en «zonas urbanas» y los drones rusos habían sobrevolado después los puntos de impacto para analizar los resultados «con precisión milimétrica».. Esta explicación que dejó ha dejado perplejos a los expertos occidentales ya que Bila Tserkva está a más de 400 kilómetros de las posiciones rusas y tras varias capas de defensa aérea ucraniana, lo que hace prácticamente imposible cualquier misión de reconocimiento con drones. Si lo que buscaba era datos técnicos, la pregunta que se hacen observadores internacionales es por qué no usar alguno de los numerosos campos de tiro de Siberia, donde no hay civiles.. El misil Oreshnik fue diseñado para llevar 36 ojivas nucleares. En estas pruebas se lanzó sin carga explosiva, lo que convierte los impactos en grandes cráteres provocados por la potencia del misil al chocar contra el suelo a diez veces la velocidad del sonido, pero sin efecto destructivo real.. Las imágenes difundidas por medios ucranianos no muestran ningún objetivo militar destruido. Para fuentes de seguridad europeas consultadas por el diario «Le Monde», el Oreshnik es ante todo «una herramienta de guerra psicológica» que sirve para tranquilizar a la opinión pública rusa sobre la superioridad tecnológica de su ejército.. El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuriy Ihnat, no descarta sin embargo que Putin quisiera realmente probar el misil sobre una ciudad que él mismo controla. «Su lógica es diferente a la nuestra», señaló, recordando el hundimiento del submarino Kursk en el año 2000, cuando el Kremlin dejó morir a su propia tripulación pudiendo haberla rescatado.
El pasado 23 de mayo, Rusia lanzó cuatro misiles Oreshnik sobre Ucrania. Tres cayeron sobre Bila Tserkva, una ciudad ucraniana, en forma de represalia contra Kiev por sus bombardeos con drones en territorio ruso. El cuarto impactó sobre Yasynuvata, una localidad que el propio ejército ruso controla desde 2014. En otras palabras, Moscú bombardeó a sus propios ciudadanos. Nadie lo había detectado ni denunciado durante casi dos semanas. Han sido expertos independientes quienes lo identificaron analizando un vídeo de una cámara de seguridad de un centro comercial de Donetsk que mostraba las características seis ojivas del misil cayendo en vertical sobre el cielo nocturno.. Doce días después, Putin se ha adelantado a las filtraciones que fuentes de seguridad europeas estaban a punto de hacer llegar a varios medios internacionales y ofreció su propia versión ante representantes de agencias de noticias, incluida Efe, en el Foro Económico de San Petersburgo. Lo ocurrido, dijo, no ha sido un error sino una prueba deliberada. El líder ruso dijo que se quería probar el comportamiento del misil en «zonas urbanas» y los drones rusos habían sobrevolado después los puntos de impacto para analizar los resultados «con precisión milimétrica».. Esta explicación que ha dejado perplejos a los expertos occidentales ya que Bila Tserkva está a más de 400 kilómetros de las posiciones rusas y tras varias capas de defensa aérea ucraniana, lo que hace prácticamente imposible cualquier misión de reconocimiento con drones. Si lo que buscaba era datos técnicos, la pregunta que se hacen observadores internacionales es por qué no usar alguno de los numerosos campos de tiro de Siberia, donde no hay civiles.. El misil Oreshnik fue diseñado para llevar 36 ojivas nucleares. En estas pruebas se lanzó sin carga explosiva, lo que convierte los impactos en grandes cráteres provocados por la potencia del misil al chocar contra el suelo a diez veces la velocidad del sonido, pero sin efecto destructivo real.. Las imágenes difundidas por medios ucranianos no muestran ningún objetivo militar destruido. Para fuentes de seguridad europeas consultadas por el diario «Le Monde», el Oreshnik es ante todo «una herramienta de guerra psicológica» que sirve para tranquilizar a la opinión pública rusa sobre la superioridad tecnológica de su ejército.. El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuriy Ihnat, no descarta sin embargo que Putin quisiera realmente probar el misil sobre una ciudad que él mismo controla. «Su lógica es diferente a la nuestra», señaló, recordando el hundimiento del submarino Kursk en el año 2000, cuando el Kremlin dejó morir a su propia tripulación pudiendo haberla rescatado.
El presidente ruso ha tardado doce días en reconocerlo y lo ha calificado como una «prueba deliberada»
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