La idea de poner música a alguna de las más conocidas tragedias de Williams Shakespeare es algo que ha obsesionado a muchos autores, entre ellos el compositor francés Charles Gounod (1818-1893), que con 19 años acudió a un ensayo de la sinfonía dramática “Romeo y Julieta” de Berlioz y aquel musical sobre la tragedia shakespeariana lo marcó tan profundamente, que en 1864 se propuso crear la versión operística. Para el libreto, Gounod recurrió a sus antiguos colaboradores en el exitoso “Fausto”, Jules Barbier y Michel Carré, que en solo tres meses lo tenían terminado, simplificaron la historia original del bardo eliminando personajes secundarios y reduciendo la trama a sus elementos esenciales. Gounod pudo centrar así su atención en el romance, que es el núcleo de la obra, en detrimento de la complejidad política y social de la pieza shakespeariana y añadió elementos específicos para que fuera más operístico, como una escena nupcial donde Julieta se desmaya dramáticamente. Finalmente, con una partitura dividida en 5 actos, la ópera “Romeo y Julieta” fue estrenada en el Théâtre Lyrique de París durante la Exposición Universal de 1867 y pronto alcanzó gran éxito popular. Una música luminosa que, con cuatro intensos duetos de amor -enamoramiento, pasión, separación y muerte- y un vals apasionado, vibra toda de deseo y frescura y está considerada una de las obras capitales de la ópera romántica francesa.. Al Teatro Real llegó en noviembre de 1873 y no se representa en él desde 1911. “Tras 115 años de ausencia, era una asignatura pendiente, es impresionante pensar que hace más de un siglo que un título tan mega popular como este no ha subido al escenario del Teatro Real”, reconoce Joan Matabosch, su director artístico, al presentar la obra de Gounod, una coproducción con la Opéra national de Paris, estrenada en la Bastilla en 2023, con la dirección musical de Carlo Rizzi y escénica de Thomas Jolly, creador de la ceremonia inaugural de los JJ.OO París 2024. Jolly saltó a la fama en Francia cuando, durante el confinamiento por el Covid representó junto a su pareja escenas de “Romeo y Julieta” en los balcones de su apartamento. Tuvo tanta repercusión mediática, que un año después el director de la Ópera de París lo invitaba a dirigir la producción que llega ahora al Real del 27 de mayo al 13 de junio, 13 funciones dedicadas a Alfredo Kraus por el próximo centenario de su nacimiento, con dos repartos excepcionales encabezados por Nadine Sierra, Javier Camarena o Ismael Jordi, entre otros.. Jolly, que se encuentra en Cannes como jurado del Festival, explica que al plantearse la dramaturgia se preguntó “la cuestión de lo imposible posible. ¿Cómo presentar una obra contada tantísimas veces, por qué querer hacerla de nuevo y por qué nos sigue emocionando? Porque es la lucha contra todo de dos almas, las de estos enamorados, por hacerse un sitio entre la hostilidad y el odio de sus familias”, responde. Pero además de esto –prosigue-, me interesaba el contexto de peste que había en Verona, ese clima de enfermedad y muerte que se vivía en esos momentos por la plaga de peste. La obra está llena de oxímoron por la presencia simultánea del amor y la muerte, la noche y el día, el amor y el odio, que conviven siempre al mismo tiempo, y eso hace que nos veamos retratados en ella –afirma Jolly-, es la fuerza con la que estos enamorados luchan contra todo aquello con lo que podemos sentirnos identificarnos, porque en nuestras vidas familiares, amistosas o laborales, nos enfrentamos a diario a situaciones que no queremos aceptar o vías que no queremos tomar y esta obra habla de sentimientos, del esfuerzo por vivir y amar y, Gounod con su música, supo mostrar espléndidamente estos esfuerzos y esta lucha de fuerzas enfrentadas”. En cuanto a la monumental escenografía giratoria, “quise instalar dos casas, trasladé la gran escalinata del Palais Garnier a la ópera de la Bastilla y ahora al Teatro Real”.. Por su parte, el italiano Carlo Rizzi, que vuelve al foso del Real 23 años después, asegura que Gounod se inspiró de varios estilos. “Desde el principio se aprecian modos diversos en la composición, se ve una evolución –afirma-. El coro inicial es muy interesante porque expone lo mismo que Shakespeare en su prólogo, la historia que vamos a presenciar, un inicio fuerte que expresa esa lucha entre “montescos” y “capuletos”. Gounod trata este coro de modo clásico, homorrítmico, para expresar un momento dramático, para explicar el contexto de lucha y de amor de la obra. Luego va habiendo alternancias en la música entre el clasicismo que emplea en los momentos más líricos, el romanticismo para los sentimientos que expresan los amantes o el retroceso de cien años hacia la música barroca para expresar el carácter rígido del padre. Y esta alternancia de estilos describe y expresa muy bien la dramaturgia”, concluye.
El Teatro Real recupera la popular ópera de Charles Gounod tras 115 años sin subir a su escenario, en una coproducción dirigida por Thomas Jolly que cuenta con Nadine Sierra, Javier Camarena e Ismael Jordi
La idea de poner música a alguna de las másconocidas tragedias de Williams Shakespeare es algo que ha obsesionado a muchos autores, entre ellos el compositor francés Charles Gounod (1818-1893), que con 19 añosacudió a un ensayo de la sinfonía dramática “Romeo y Julieta” de Berlioz y aquel musical sobre la tragedia shakespeariana lo marcó tan profundamente, que en1864se propuso crear la versión operística. Para el libreto,Gounod recurrió a sus antiguos colaboradores en elexitoso “Fausto”, Jules Barbier y Michel Carré, que en solo tres meses lo tenían terminado, simplificaron la historia original del bardo eliminando personajes secundarios y reduciendo la trama a sus elementos esenciales. Gounod pudo centrarasí su atención en el romance, que es el núcleo de la obra, en detrimento de la complejidad política y social de la pieza shakespeariana y añadió elementos específicos para que fuera más operístico, como una escena nupcial donde Julieta se desmaya dramáticamente. Finalmente, con una partitura dividida en 5 actos, la ópera “Romeo y Julieta” fue estrenada en el Théâtre Lyrique de París durante la Exposición Universal de 1867 y pronto alcanzó gran éxito popular. Una música luminosa que, con cuatro intensos duetos de amor-enamoramiento, pasión, separación y muerte- y un vals apasionado, vibra toda de deseo y frescura y está considerada una de las obras capitales de la ópera romántica francesa.. Al Teatro Real llegó en noviembre de 1873 y no se representa en él desde 1911. “Tras 115 años de ausencia, era una asignatura pendiente,es impresionante pensar que hace más de un siglo que un título tan mega popular como este no ha subido al escenario del Teatro Real”, reconoceJoan Matabosch, su director artístico, al presentar la obra deGounod, una coproducción con la Opéra national de Paris, estrenada enla Bastilla en 2023, conla dirección musical de Carlo Rizziy escénica de Thomas Jolly,creador de la ceremonia inaugural de los JJ.OO París 2024. Jolly saltó a la fama en Francia cuando, durante el confinamiento por el Covid representó junto a su pareja escenas de “Romeo y Julieta” en los balcones de su apartamento. Tuvo tanta repercusión mediática, que un año después el director de la Ópera de París lo invitaba a dirigir la producción que llega ahora al Real del 27 de mayo al 13 de junio, 13 funciones dedicadas a Alfredo Kraus por el próximo centenario de su nacimiento, con dos repartos excepcionales encabezados por Nadine Sierra, Javier Camarena o Ismael Jordi, entre otros.. Jolly, que se encuentra en Cannes como jurado del Festival, explica que al plantearse la dramaturgia se preguntó “la cuestión de lo imposible posible. ¿Cómo presentar una obra contada tantísimas veces, por qué querer hacerla de nuevo y por qué nos sigue emocionando? Porque es la lucha contra todo de dos almas, las de estos enamorados, por hacerse un sitio entre la hostilidad y el odio de sus familias”, responde. Pero además de esto –prosigue-, me interesaba el contexto de peste que había en Verona, ese clima de enfermedad y muerte que se vivía en esos momentos por la plaga de peste. La obra está llena de oxímoron por la presencia simultánea del amor y la muerte, la noche y el día, el amor y el odio, que conviven siempre al mismo tiempo, y eso hace que nos veamos retratados en ella –afirma Jolly-, es la fuerza con la que estos enamorados luchan contra todo aquello con lo que podemos sentirnos identificarnos, porque en nuestras vidas familiares, amistosas o laborales, nos enfrentamos a diario a situaciones que no queremos aceptar o vías que no queremos tomar y esta obra habla de sentimientos, del esfuerzo por vivir y amar y, Gounod con su música, supo mostrar espléndidamente estos esfuerzos y esta lucha de fuerzas enfrentadas”. En cuanto a lamonumental escenografía giratoria, “quise instalar dos casas, trasladé la gran escalinata delPalaisGarnier a la ópera de la Bastilla y ahora al Teatro Real”.. Por su parte, el italiano Carlo Rizzi, que vuelve al foso del Real 23 años después, asegura que Gounod se inspiró de varios estilos. “Desde el principio se aprecian modos diversos en la composición, se ve una evolución –afirma-. El coro inicial es muy interesante porque expone lo mismo que Shakespeare en su prólogo, la historia que vamos a presenciar, un inicio fuerte que expresa esa lucha entre “montescos” y “capuletos”.Gounod trata este coro de modo clásico, homorrítmico, para expresar un momento dramático, para explicar el contexto de lucha y de amor de la obra. Luego va habiendo alternancias en la música entre el clasicismo que emplea en los momentos más líricos, el romanticismo para los sentimientos que expresan los amantes o el retroceso de cien años hacia la música barroca para expresar el carácter rígido del padre. Y esta alternancia de estilos describe y expresa muy bien la dramaturgia”, concluye.
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