«Vi el temor a no ser aceptada en una sociedad que dice que podemos ser nosotros mismos, pero luego, si no encajamos, nos tilda de raros, inadecuados..». Así comienza la escritora Áurea Muñoz su cómic ‘Respira’, una historia que enseña a reconocer la ansiedad, qué es y qué sienten quienes la sufren.. En una entrevista con EFE, Muñoz (Barcelona, 1998) y la ilustradora Judit Crehuet (Girona, 1998) explican que la novela gráfica, publicada por Planeta en junio, visibiliza la ansiedad, en toda su amplitud, y traslada a los jóvenes que se identifiquen con la protagonista y el mensaje de que «no están solos».. Muñoz comenta que para construir la historia se basó en su propia experiencia: «soy una persona introvertida, que padeció ansiedad; el personaje de Lis está creado a partir de mis sensaciones, pero también de cosas que lees y escuchas. La percepción de no encajar está muy extendida, más en un mundo con ruido constante en las redes».. «Muchos hacen lo que toca, no lo que quieren».. Muñoz, que es profesora de Secundaria, dice que aprende de sus alumnos a entender las dinámicas adolescentes y afirma que mucha gente «no está cómoda en un mundo donde lo que manda es la exposición constante».. Y es que, dice la autora, las personas introvertidas precisan calma, pero el mundo actual no la proporciona y ella necesitaba canalizar ese sentimiento. «Creo que actualmente muchos jóvenes hacen lo que toca, no lo que quieren», y esa manera de comportarse está muy extendida.. Azul claustrofóbico para la ansiedad. Este cómic es la segunda obra de Judit Crehuet, que ya ilustró ‘No me cuentes cuentos’ con guion de Sandra Sabatés y publicada por Planeta.. Para Creuhet, la clave de la obra consiste en ayudar a la gente que no tiene ansiedad a entender mejor ese sentimiento paralizante y admite que a ella, amiga de Muñoz desde el instituto, le costó comprender el alcance de los trastornos mentales y físicos que comportaba.. Escritora y dibujante estuvieron año y medio desarrollando la novela. Para el color, Creuhet recurre a diferentes tonalidades de azul «por la metáfora que hay a lo largo de la historia con el mar y el ahogamiento».. Cuando la protagonista está peor, Creuhet utiliza tonos oscuros y apagados y sombras para expresar cómo se siente Lis: «atrapada y claustrofóbica».. Según avanza el cómic, Creuhet añade colores más alegres, aunque no acaban de ser brillantes. Y en el epílogo, cuando la protagonista hace las paces con el entorno y aprende a nadar, la coloración se vuelve azul claro y blanco «que aportan un tono pacífico y tranquilo».. La relación con la madre. Ambas autoras subrayan en la novela gráfica la relación con la madre, que se convierte en un pilar seguro.. Creuhet coincide en que es muy humano acudir a la madre, como hace Lis, cuando está asustada: «es una necesidad casi biológica de decir ‘mamá'».. Reconoce Muñoz que en eso el cómic es totalmente autobiográfico: «mi madre es mi confort absoluto».. La escritora, que nunca se imaginó dedicarse al mundo del cómic, admite que el resultado de la obra le produce «sensaciones fantásticas» y comenta que algunos de sus alumnos han leído la historieta.. Y hubo quien se ha identificado con la protagonista y le ha dado las gracias por hacer el cómic. Un adolescente le comentó que según leía la historia fue dándose cuenta de que tenía «cambiar de perspectiva».. Guionista e ilustradora consideran que se trata de un cómic costumbrista, introspectivo y sentimental, y afirman que no será el último porque tienen buena conexión para trabajar juntas.. Sobre la portada, Creuhet llegó a hacer 13 bocetos y desvela que es la parte que más la inquieta: «Es lo primero que se ve del libro, lo que te decide a cogerlo o no de la estantería».. Y sobre la finalmente elegida, valora que expresa muy bien el sentimiento de Lis: «una joven en el agua, con la espalda rota. Es un momento de explosión, muy doloroso, pero el que marca el inicio de empezar a mejorar».
Áurea Muñoz y la ilustradora Judit Crehuet quieren transmitir a las nuevas generaciones un mensaje claro: «No estáis solos»
«Vi el temor a no ser aceptada en una sociedad que dice que podemos ser nosotros mismos, pero luego, si no encajamos, nos tilda de raros, inadecuados..». Así comienza la escritora Áurea Muñoz su cómic ‘Respira’, una historia que enseña a reconocer la ansiedad, qué es y qué sienten quienes la sufren.. En una entrevista con EFE, Muñoz (Barcelona, 1998) y la ilustradora Judit Crehuet (Girona, 1998) explican que la novela gráfica, publicada por Planeta en junio, visibiliza la ansiedad, en toda su amplitud, y traslada a los jóvenes que se identifiquen con la protagonista y el mensaje de que «no están solos».. Muñoz comenta que para construir la historia se basó en su propia experiencia: «soy una persona introvertida, que padeció ansiedad; el personaje de Lis está creado a partir de mis sensaciones, pero también de cosas que lees y escuchas. La percepción de no encajar está muy extendida, más en un mundo con ruido constante en las redes».. «Muchos hacen lo que toca, no lo que quieren».. Muñoz, que es profesora de Secundaria, dice que aprende de sus alumnos a entender las dinámicas adolescentes y afirma que mucha gente «no está cómoda en un mundo donde lo que manda es la exposición constante».. Y es que, dice la autora, las personas introvertidas precisan calma, pero el mundo actual no la proporciona y ella necesitaba canalizar ese sentimiento. «Creo que actualmente muchos jóvenes hacen lo que toca, no lo que quieren», y esa manera de comportarse está muy extendida.. Azul claustrofóbico para la ansiedad. Este cómic es la segunda obra de Judit Crehuet, que ya ilustró ‘No me cuentes cuentos’ con guion de Sandra Sabatés y publicada por Planeta.. Para Creuhet, la clave de la obra consiste en ayudar a la gente que no tiene ansiedad a entender mejor ese sentimiento paralizante y admite que a ella, amiga de Muñoz desde el instituto, le costó comprender el alcance de los trastornos mentales y físicos que comportaba.. Escritora y dibujante estuvieron año y medio desarrollando la novela. Para el color, Creuhet recurre a diferentes tonalidades de azul «por la metáfora que hay a lo largo de la historia con el mar y el ahogamiento».. Cuando la protagonista está peor, Creuhet utiliza tonos oscuros y apagados y sombras para expresar cómo se siente Lis: «atrapada y claustrofóbica».. Según avanza el cómic, Creuhet añade colores más alegres, aunque no acaban de ser brillantes. Y en el epílogo, cuando la protagonista hace las paces con el entorno y aprende a nadar, la coloración se vuelve azul claro y blanco «que aportan un tono pacífico y tranquilo».. La relación con la madre. Ambas autoras subrayan en la novela gráfica la relación con la madre, que se convierte en un pilar seguro.. Creuhet coincide en que es muy humano acudir a la madre, como hace Lis, cuando está asustada: «es una necesidad casi biológica de decir ‘mamá'».. Reconoce Muñoz que en eso el cómic es totalmente autobiográfico: «mi madre es mi confort absoluto».. La escritora, que nunca se imaginó dedicarse al mundo del cómic, admite que el resultado de la obra le produce «sensaciones fantásticas» y comenta que algunos de sus alumnos han leído la historieta.. Y hubo quien se ha identificado con la protagonista y le ha dado las gracias por hacer el cómic. Un adolescente le comentó que según leía la historia fue dándose cuenta de que tenía «cambiar de perspectiva».. Guionista e ilustradora consideran que se trata de un cómic costumbrista, introspectivo y sentimental, y afirman que no será el último porque tienen buena conexión para trabajar juntas.. Sobre la portada, Creuhet llegó a hacer 13 bocetos y desvela que es la parte que más la inquieta: «Es lo primero que se ve del libro, lo que te decide a cogerlo o no de la estantería».. Y sobre la finalmente elegida, valora que expresa muy bien el sentimiento de Lis: «una joven en el agua, con la espalda rota. Es un momento de explosión, muy doloroso, pero el que marca el inicio de empezar a mejorar».
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