El pasado año, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid anunciaba la adquisición de una obra importante aunque poco conocida de Salvador Dalí, un trabajo de juventud prácticamente inédito para el gran público. Se trataba de un biombo que durante años había permanecido oculto en una colección privada y que con una única excepción, una exposición titulada «Japonismo: La fascinación por el arte japonés» y organizada por CaixaForum en 2013. Con un precio de salida de 35.000 euros en una subasta finalmente el Estado abonó 50.000 euros por él.. Pero a veces ocurren los milagros y las instituciones hacen lo que tienen que hacer: dialogar y crear puentes. Este biombo lo ha creado porque el Reina Sofía ha cedido temporalmente la pieza para que se exhiba en la casa natal del pintor en Figueres. Es una brillante iniciativa que ensalza la labor que se está haciendo desde este espacio daliniano que promueve el ayuntamiento de la localidad ampurdanesa.. Hoy se materializó ese acuerdo en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en un acto en el que estuvieron presentes el Ayuntamiento de Figueres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundació Gala-Salvador Dalí.. Pintado en 1923, el biombo fue guardado durante mucho tiempo por Anna Maria Dalí hasta que se lo vendió al artista y coleccionista Joan Abelló, uno de los principales compradores de los documentos y las obras que la hermana del padre de los relojes blandos guardaba en su casa de Es Llané, en Cadaqués. De allí el biombo comenzó un peregrinaje por otras colecciones hasta su destino final en el museo nacional.. El biombo nos constata la curiosidad que siempre tuvo Dalí, incluso durante su juventud, por trabajar en todo tipo de formatos. A ello se le suma la incorporación de un tema tan aparentemente insólito en su repertorio creativo como es el del orientalismo.. No se puede olvidar que en el momento de pintar esta gran composición, Dalí solamente tiene 19 años y ya demuestra un gran dominio de la técnica, tanto la pictórica como el fino dibujo en el que se basa para materializar el biombo. No faltan los detalles en un ambiente festivo, casi de feria, como muchas de las que había creado en aquel tiempo. No deja de ser curioso que tres años más tarde, su querido amigo Federico García Lorca también adoptó la temática japonesa en alguno de sus dibujos, aunque esto podría deberse a la influencia del escritor Miguel Pizarro, residente en el país asiático.. De esta manera, por otro lado, se refuerza el discurso expositivo de la casa natal de Dalí, inaugurada en el otoño de 2023 y que poco a poco ha ido atesorando importantes piezas sobre el pintor y su familia.
La obra, propiedad del Reina Sofía, se expondrá temporalmente en la casa natal del artista
El pasado año, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid anunciaba la adquisición de una obra importante aunque poco conocida de Salvador Dalí, un trabajo de juventud prácticamente inédito para el gran público. Se trataba de un biombo que durante años había permanecido oculto en una colección privada y que con una única excepción, una exposición titulada «Japonismo: La fascinación por el arte japonés» y organizada por CaixaForum en 2013. Con un precio de salida de 35.000 euros en una subasta finalmente el Estado abonó 50.000 euros por él.. Pero a veces ocurren los milagros y las instituciones hacen lo que tienen que hacer: dialogar y crear puentes. Este biombo lo ha creado porque el Reina Sofía ha cedido temporalmente la pieza para que se exhiba en la casa natal del pintor en Figueres. Es una brillante iniciativa que ensalza la labor que se está haciendo desde este espacio daliniano que promueve el ayuntamiento de la localidad ampurdanesa.. Hoy se materializó ese acuerdo en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en un acto en el que estuvieron presentes el Ayuntamiento de Figueres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundació Gala-Salvador Dalí.. Pintado en 1923, el biombo fue guardado durante mucho tiempo por Anna Maria Dalí hasta que se lo vendió al artista y coleccionista Joan Abelló, uno de los principales compradores de los documentos y las obras que la hermana del padre de los relojes blandos guardaba en su casa de Es Llané, en Cadaqués. De allí el biombo comenzó un peregrinaje por otras colecciones hasta su destino final en el museo nacional.. El biombo nos constata la curiosidad que siempre tuvo Dalí, incluso durante su juventud, por trabajar en todo tipo de formatos. A ello se le suma la incorporación de un tema tan aparentemente insólito en su repertorio creativo como es el del orientalismo.. No se puede olvidar que en el momento de pintar esta gran composición, Dalí solamente tiene 19 años y ya demuestra un gran dominio de la técnica, tanto la pictórica como el fino dibujo en el que se basa para materializar el biombo. No faltan los detalles en un ambiente festivo, casi de feria, como muchas de las que había creado en aquel tiempo. No deja de ser curioso que tres años más tarde, su querido amigo Federico García Lorca también adoptó la temática japonesa en alguno de sus dibujos, aunque esto podría deberse a la influencia del escritor Miguel Pizarro, residente en el país asiático.. De esta manera, por otro lado, se refuerza el discurso expositivo de la casa natal de Dalí, inaugurada en el otoño de 2023 y que poco a poco ha ido atesorando importantes piezas sobre el pintor y su familia.
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