El catedrático de Historia del Arte, José María Marín, dirige la operación rescate y recuperación de las sargas o telones cuaresmales de Cheste, pieza única en España y probablemente de Europa, obra de arte que se salvó de la quema de la iglesia parroquial de san Lucas Evangelista en 1936, y que hasta los años 80 aún eran colgados en el presbiterio del templo durante la Semana Santa, estando a punto de desaparecer precisamente cuando fueron llevados a restaurar por la Fundación Pere Compte, la cual tuvo problemas que la llevaron a su disolución y cierre.. Ha sido el titánico esfuerzo del catedrático de Historia del Arte, José María Marín, hijo de Cheste, quien está logrando su recuperación total poniéndolos de nuevo valor. Las sargas cuaresmales que sobrevivieron a la guerra civil, quedaron abandonadas en una nave industrial al desaparecer la Fundación Pere Compte que debía restaurarlos, y lo hizo a medias y no de forma muy ortodoxa.. Del olvido los ha sacado ahora las intensas gestiones del profsor Marín, hijo del ilustre pedagogo internacional Ricardo Marín, quien está llevando una campaña de concienciación y admiración por tan singular obra de arte. Marín ha conseguido que la Caja Rural de Cheste y su Fundación Cultural sea la principal valedora de las acciones que haya que hacer en el futuro para la recuperación total de las sargas cuaresmales, junto con el Ayuntamiento y la Parroquia.. Estos días ha logrado que desde Madrid llegue a Cheste un equipo fotográfico especializado para escanear las sargas, tarea que se realiza en el interior del templo parroquial, con el fin de tener una copia fidedigna y real, un facsímil, de las enormidad de los telones, y preservar los históricos. Telones que se harán con materiales más fáciles de colocar y desplegar.. «Las sargas tienen su origen y precedente en unas telas que funcionaban como elemento de separación y ocultación. Su uso en la liturgia de la Iglesia está documentado ya en el siglo IV. La finalidad era sustraer el altar a la mirada directa de los fieles, destacando la sacralidad del acto litúrgico creando un cierto aire de misterio. A partir del XV, comenzaron a incorporarse estos velos para una función didáctica: la representación de figuras y narraciones bíblicas, en especial escenas vinculadas a la pasión y muerte de Cristo», comenta Marín.. En Cheste la costumbre de colgarlos durante la Semana Santa en el presbiterio perduró hasta el término del curato del párroco José Moreno Just.. Son cuatro telones de sarga o tela de saco o arpillera, inmensos -160 metros cuadrados- con una extraordinaria perspectiva de profundidad, que reproducen bellas columnatas y arcos pictóricos, escenografía que ha merecido la atención de tesis doctorales y restauración, gracias al empeño de un sacerdote culto, además de santo, que tuvo el pueblo, don José Moreno Just, quien durante más de 30 años rigió con gran empeño la parroquia del lugar, san Lucas Evangelista.. La pintura al temple está aplicada directamente sobre la tela de cáñamo, sin ninguna preparación, razón por la que se le denomina sargas. Esta técnica ya se utilizaba en Egipto 3.500 años antes de Cristo, la cual pasó posteriormente a la Roma clásica, siendo en el Barroco cuando recreció, tiempo en que aparecen en Cheste. Los actuales telones sustituyeron a otros anteriores de dicha época.. La historiadora María Castell Agustí asegura que el autor fue Rafael Berenguer Condé, pintor y escultor, primer catedrático de Bellas Artes por oposición de España, profesor de san Carlos y director de la Escuela de Artesanos.
Muestran un gran arco triunfal, que remite teológicamente al triunfo de Jesús sobre la muerte
El catedrático de Historia del Arte, José María Marín, dirige la operación rescate y recuperación de las sargas o telones cuaresmales de Cheste, pieza única en España y probablemente de Europa, obra de arte que se salvó de la quema de la iglesia parroquial de san Lucas Evangelista en 1936, y que hasta los años 80 aún eran colgados en el presbiterio del templo durante la Semana Santa, estando a punto de desaparecer precisamente cuando fueron llevados a restaurar por la Fundación Pere Compte, la cual tuvo problemas que la llevaron a su disolución y cierre.. Ha sido el titánico esfuerzo del catedrático de Historia del Arte, José María Marín, hijo de Cheste, quien está logrando su recuperación total poniéndolos de nuevo valor. Las sargas cuaresmales que sobrevivieron a la guerra civil, quedaron abandonadas en una nave industrial al desaparecer la Fundación Pere Compte que debía restaurarlos, y lo hizo a medias y no de forma muy ortodoxa.. Del olvido los ha sacado ahora las intensas gestiones del profsor Marín, hijo del ilustre pedagogo internacional Ricardo Marín, quien está llevando una campaña de concienciación y admiración por tan singular obra de arte. Marín ha conseguido que la Caja Rural de Cheste y su Fundación Cultural sea la principal valedora de las acciones que haya que hacer en el futuro para la recuperación total de las sargas cuaresmales, junto con el Ayuntamiento y la Parroquia.. Estos días ha logrado que desde Madrid llegue a Cheste un equipo fotográfico especializado para escanear las sargas, tarea que se realiza en el interior del templo parroquial, con el fin de tener una copia fidedigna y real, un facsímil, de las enormidad de los telones, y preservar los históricos. Telones que se harán con materiales más fáciles de colocar y desplegar.. «Las sargas tienen su origen y precedente en unas telas que funcionaban como elemento de separación y ocultación. Su uso en la liturgia de la Iglesia está documentado ya en el siglo IV. La finalidad era sustraer el altar a la mirada directa de los fieles, destacando la sacralidad del acto litúrgico creando un cierto aire de misterio. A partir del XV, comenzaron a incorporarse estos velos para una función didáctica: la representación de figuras y narraciones bíblicas, en especial escenas vinculadas a la pasión y muerte de Cristo», comenta Marín.. En Cheste la costumbre de colgarlos durante la Semana Santa en el presbiterio perduró hasta el término del curato del párroco José Moreno Just.. Son cuatro telones de sarga o tela de saco o arpillera, inmensos -160 metros cuadrados- con una extraordinaria perspectiva de profundidad, que reproducen bellas columnatas y arcos pictóricos, escenografía que ha merecido la atención de tesis doctorales y restauración, gracias al empeño de un sacerdote culto, además de santo, que tuvo el pueblo, don José Moreno Just, quien durante más de 30 años rigió con gran empeño la parroquia del lugar, san Lucas Evangelista.. La pintura al temple está aplicada directamente sobre la tela de cáñamo, sin ninguna preparación, razón por la que se le denomina sargas. Esta técnica ya se utilizaba en Egipto 3.500 años antes de Cristo, la cual pasó posteriormente a la Roma clásica, siendo en el Barroco cuando recreció, tiempo en que aparecen en Cheste. Los actuales telones sustituyeron a otros anteriores de dicha época.. La historiadora María Castell Agustí asegura que el autor fue Rafael Berenguer Condé, pintor y escultor, primer catedrático de Bellas Artes por oposición de España, profesor de san Carlos y director de la Escuela de Artesanos.
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