Los últimos días de agosto marcan el inicio de curso para la política monetaria, con la reunión de los principales banqueros centrales del mundo a los pies de los Tetons, una de las estribaciones de las Rocosas. Este año, la economía mundial estaba pendiente de cada palabra pronunciada por Kevin Warsh en la reunión de Jackson Hole, en su estreno como presidente de la Reserva Federal. Primero, porque la reunión se produce en un entorno de inflación al alza que complica —si no hace imposible— la bajada de los tipos de interés que exige el presidente Donald Trump. Pero también porque se produce pocos días después de que el secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, anunciara una inusual intervención en el mercado de bonos, lo que marca direcciones opuestas en el timón económico de la primera economía mundial.. Seguir leyendo
Con sus últimas intervenciones, la Reserva Federal de Kevin Warsh y el Tesoro de EE UU parecen empujar en direcciones opuestas
EDITORIAL. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. Con sus últimas intervenciones, la Reserva Federal de Kevin Warsh y el Tesoro de EE UU parecen empujar en direcciones opuestas. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Desde la izquierda, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh; el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y su homólogo del Banco de Canadá, Tiff Macklem, este viernes en Jackson Hole (Wyoming).Ann Saphir (REUTERS). Los últimos días de agosto marcan el inicio de curso para la política monetaria, con la reunión de los principales banqueros centrales del mundo a los pies de los Tetons, una de las estribaciones de las Rocosas. Este año, la economía mundial estaba pendiente de cada palabra pronunciada por Kevin Warsh en la reunión de Jackson Hole, en su estreno como presidente de la Reserva Federal. Primero, porque la reunión se produce en un entorno de inflación al alza que complica —si no hace imposible— la bajada de los tipos de interés que exige el presidente Donald Trump. Pero también porque se produce pocos días después de que el secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, anunciara una inusual intervención en el mercado de bonos, lo que marca direcciones opuestas en el timón económico de la primera economía mundial.. Warsh aprovechó el encuentro para ratificar su compromiso con el control de una inflación (3,7% en julio) que lleva 65 meses ininterrumpidamente por encima de la meta del 2%, lo que apunta a tipos más elevados (ahora en la banda del 3,5%-3,75%) y por más tiempo si la tendencia no revierte pronto. Warsh parece así decidido a preservar la credibilidad de la institución de las presiones de la Casa Blanca, que mantuvo un inédito enfrentamiento con el anterior presidente de la Reserva, Jerome Powell, por su resistencia a abaratar de forma agresiva el precio del dinero. El relevo al frente de la Fed ha estado envuelto de sospechas sobre la influencia política en la institución, y esta era una ocasión para analizar la credibilidad de la independencia de Warsh. El presidente de la Fed también defendió su giro de dejar de anticipar movimientos o calendarios al mercado. Warsh cree que la Fed habla demasiado y que deben ser los datos económicos y los precios del mercado los que guíen a los inversores.. Es ahí donde su estrategia parece chocar con la de Bessent y la Casa Blanca. Mientras la Reserva apuesta por el silencio, el Tesoro ha expresado a las claras su intención de bajar los tipos de la deuda a largo plazo, instalados desde julio por encima del 5%. Una medida que en la práctica supone decirle al mercado que se equivoca al fijar los rendimientos de los bonos. Semanas antes, el propio Bessent confirmó una intervención coordinada con el Banco de Japón en apoyo del yen para evitar una venta masiva de deuda en dólares —que hace subir el rendimiento de la deuda— en manos niponas, los mayores tenedores extranjeros de bonos estadounidenses.. El empeño de Bessent en bajar los rendimientos de la deuda es fácil de entender. El stock de deuda superaba este mes los 40 billones de dólares, más del 100% del PIB, y el Tesoro ya gasta más en el pago de intereses que en toda la partida destinada a defensa. Pero si la Reserva se retira para dar la voz al mercado y el Tesoro lo intenta silenciar con compras masivas para influir en el precio, el experimento acaba por perder todo el sentido. Por no mencionar que la arquitectura institucional que separa competencias entre la Fed y el Tesoro, diseñada para evitar el conflicto entre política monetaria y política fiscal, puede acabar por desaparecer.. Lo que el mercado viene mostrando es su preocupación por los riesgos económicos y financieros derivados de la guerra en Irán, el creciente endeudamiento público y la ingente emisión de deuda para financiar la carrera de la inteligencia artificial. Warsh ha hecho explícita en Jackson Hole su determinación de controlar la inflación. Ahora debe demostrar que es capaz de hacerlo.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Economía. Estados Unidos. Reserva Federal. Tipos interés. Inflación. Kevin Warsh. Política monetaria. Precios. Política económica. Donald Trump. Scott Bessent. Bonos Tesoro. Jerome Powell. Bolsa. Japón. Yen. Política fiscal. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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