Como dice el gran Joseph Campbell en su libro “Imagen del mito” –que va de la creación del mundo como ensueño al despertar a la vida mítica– , “las imágenes invitan al ojo a no apresurar su recorrido, sino, por el contrario, a descansar disfrutando con ellas y con aquello que revelan”. Y es que, desde la más remota antigüedad hasta las religiones mundiales del budismo, el cristianismo y el islam, la imagen se han constituido como vehículo esencial de la poderosa narrativa patrimonial del mito: y ello también por las muchas interpretaciones que ha sabido presentar ante nuestra mirada ese arte básico y eterno que recoge las viejas historias de dioses, héroes, heroinas.. Nadie podría comprender un gran museo sin haber estudiado algo de mitología griega, historia sagrada y simbolismo.. Los grandes motivos quintaesenciales han sido transmitidos por las obras de arte, que acompañan desde el inicio a las tradiciones orales y luego letradas que han ido pasando la férula prometeica de las fábulas y leyendas, los arcanos de nuestra tribu. Estos han ido llegando, transmitidos en palabras aladas e imágenes pintadas, hasta nuestro mundo actual, en una línea incesante que puede ser leída de muy diversas maneras, incluida la aproximación mística, simbólica o psicológica, pero, por supuesto, también la social, política, estructuralista, marxista, y un sinfín más. Se ha dicho que las imágenes del mito proceden de diversas fuentes, inspiradas a veces por sueños y evocaciones, por narraciones al amor de la lumbre antes de dormir, por libre asociación de conceptos del inconsciente, por recuerdos de la infancia o por la vívida impresión de los fenómenos de la naturaleza que nos rodea.. Pero, como quiera que sea, la mitología es leída tanto en las tradiciones letradas de la poesía y las letradas de la literatura en general –desde la épica y la lírica al drama o el ensayo filosófico– como, especialmente a través del arte, desde las pinturas rupestres hasta la pintura sobre cerámica griega, la escultura o arquitectura romanas y, mucho más allá. Es indisociable la mitología de la historia del arte y cualquiera que quiera acercarse mínimamente a la historia de las ideas estéticas y a las artes plásticas en [[LINK:TAG|||tag|||63361440ecd56e3616931cbe|||Europa]], Asia, las Américas y más allá ha de estar versado en los viejos mitos. Nadie podría comprender un gran museo sin haber estudiado algo de mitología griega, historia sagrada y simbolismo. Podríamos volar con la imaginación a los frescos y las estatuas budistas o las grandes arquitecturas egipcias o mesoamericanas, pero preferimos centrarnos ahora en la más familiar antigüedad grecolatina, que es nuestra madre nutricia en cuanto a las artes, las letras y las ciencias (como[[LINK:TAG|||tag|||633616d21e757a32c790bf36||| India ]]lo es de Oriente, por otro lado). Y es que hay que subrayar de nuevo algo muchas veces escrito y dicho: que la materia prima de toda literatura y toda arte para los antiguos era la mitología, y que los artistas y escritores se basaban en los viejos arquetipos y argumentos universales que les procuraban dioses, héroes, heroínas y monstruos para sus maravillosas obras de arte, tanto escritas como pintadas o esculpidas.. Grandes ciclos legendarios. Por eso, un libro como el que presento aquí es tan útil y relevante hoy para nosotros. “Arte y mito. Manual de iconografía clásica” es una obra esencial para entender el profundo impacto de la mitología clásica en el arte a lo largo de los siglos, desde la edad oscura griega y el periodo geométrico hasta el helenismo, Roma y, más tarde, el medievo, el renacimiento, el manierismo y mucho más allá. Los profesores Miguel Ángel Elvira y Marca Carrasco, reconocidos expertos en historia del arte clásico, nos ofrecen una nueva versión de un manual también ya clásico de Elvira, que remonta a 2008 y que ahora, en 2025, se presenta nuevamente –en colaboración con Marta Carrasco y merced a los buenos oficios de Guillermo Escolar Editor– en una versión corregida, actualizada y enriquecida.. Contiene una completa visión panorámica del mundo de los dioses y los héroes en 26 capítulos que describen desde los orígenes del mundo, los dioses y la humanidad hasta los diferentes personajes del cielo olímpico: todo ello bien ordenado en cuanto a sus mitos y sus reflejos en las imágenes, por no hablar de los conceptos alegóricos, los héroes y los grandes ciclos, legendarios –tanto panhelénicos, en el caso de Troya, como locales, desde Creta a Atenas o el Peloponeso– y, por supuesto, su enorme recepción en Roma y más allá.. A este panorama exhaustivo se suma un léxico de términos iconográficos, una amplia bibliografía y, como no podría faltar en este tipo de libros, casi 80 páginas de imágenes en color a modo de anexo de figuras que nos permiten ir entendiendo visualmente los conceptos y personajes que se explican en la parte ensayística. En suma, este amplio catálogo, vademécum, manual o guía por los entresijos de la mitología en el arte clásico y en su amplia recepción pone un poco de orden en el mundo de los olímpicos y de los humanos, para gran provecho de todos los amantes del mundo clásico, su iconografía y sus hermosas leyendas. Por eso, como recomendaba Campbell, procede dejar que el ojo se recree y se entretenga todo lo posible en esas imágenes esenciales del mito, que tanto tienen que enseñarnos
Se publica “Arte y mito. Manual de iconografía clásica”, de Miguel Ángel Elvira Barba y Marta Carrasco Ferrer, una obra esencial para entender el profundo impacto de la mitología clásica en el arte a lo largo de los siglos
Como dice el gran Joseph Campbell en su libro “Imagen del mito” –que va de la creación del mundo como ensueño al despertar a la vida mítica– , “las imágenes invitan al ojo a no apresurar su recorrido, sino, por el contrario, a descansar disfrutando con ellas y con aquello que revelan”. Y es que, desde la más remota antigüedad hasta las religiones mundiales del budismo, el cristianismo y el islam, la imagen se han constituido como vehículo esencial de la poderosa narrativa patrimonial del mito: y ello también por las muchas interpretaciones que ha sabido presentar ante nuestra mirada ese arte básico y eterno que recoge las viejas historias de dioses, héroes, heroinas.. Nadie podría comprender un gran museo sin haber estudiado algo de mitología griega, historia sagrada y simbolismo.. Los grandes motivos quintaesenciales han sido transmitidos por las obras de arte, que acompañan desde el inicio a las tradiciones orales y luego letradas que han ido pasando la férula prometeica de las fábulas y leyendas, los arcanos de nuestra tribu. Estos han ido llegando, transmitidos en palabras aladas e imágenes pintadas, hasta nuestro mundo actual, en una línea incesante que puede ser leída de muy diversas maneras, incluida la aproximación mística, simbólica o psicológica, pero, por supuesto, también la social, política, estructuralista, marxista, y un sinfín más. Se ha dicho que las imágenes del mito proceden de diversas fuentes, inspiradas a veces por sueños y evocaciones, por narraciones al amor de la lumbre antes de dormir, por libre asociación de conceptos del inconsciente, por recuerdos de la infancia o por la vívida impresión de los fenómenos de la naturaleza que nos rodea.. Pero, como quiera que sea, la mitología es leída tanto en las tradiciones letradas de la poesía y las letradas de la literatura en general –desde la épica y la lírica al drama o el ensayo filosófico– como, especialmente a través del arte, desde las pinturas rupestres hasta la pintura sobre cerámica griega, la escultura o arquitectura romanas y, mucho más allá. Es indisociable la mitología de la historia del arte y cualquiera que quiera acercarse mínimamente a la historia de las ideas estéticas y a las artes plásticas en Europa, Asia, las Américas y más allá ha de estar versado en los viejos mitos. Nadie podría comprender un gran museo sin haber estudiado algo de mitología griega, historia sagrada y simbolismo. Podríamos volar con la imaginación a los frescos y las estatuas budistas o las grandes arquitecturas egipcias o mesoamericanas, pero preferimos centrarnos ahora en la más familiar antigüedad grecolatina, que es nuestra madre nutricia en cuanto a las artes, las letras y las ciencias (como India lo es de Oriente, por otro lado). Y es que hay que subrayar de nuevo algo muchas veces escrito y dicho: que la materia prima de toda literatura y toda arte para los antiguos era la mitología, y que los artistas y escritores se basaban en los viejos arquetipos y argumentos universales que les procuraban dioses, héroes, heroínas y monstruos para sus maravillosas obras de arte, tanto escritas como pintadas o esculpidas.. Por eso, un libro como el que presento aquí es tan útil y relevante hoy para nosotros. “Arte y mito. Manual de iconografía clásica” es una obra esencial para entender el profundo impacto de la mitología clásica en el arte a lo largo de los siglos, desde la edad oscura griega y el periodo geométrico hasta el helenismo, Roma y, más tarde, el medievo, el renacimiento, el manierismo y mucho más allá. Los profesores Miguel Ángel Elvira y Marca Carrasco, reconocidos expertos en historia del arte clásico, nos ofrecen una nueva versión de un manual también ya clásico de Elvira, que remonta a 2008 y que ahora, en 2025, se presenta nuevamente –en colaboración con Marta Carrasco y merced a los buenos oficios de Guillermo Escolar Editor– en una versión corregida, actualizada y enriquecida.. Contiene una completa visión panorámica del mundo de los dioses y los héroes en 26 capítulos que describen desde los orígenes del mundo, los dioses y la humanidad hasta los diferentes personajes del cielo olímpico: todo ello bien ordenado en cuanto a sus mitos y sus reflejos en las imágenes, por no hablar de los conceptos alegóricos, los héroes y los grandes ciclos, legendarios –tanto panhelénicos, en el caso de Troya, como locales, desde Creta a Atenas o el Peloponeso– y, por supuesto, su enorme recepción en Roma y más allá.. A este panorama exhaustivo se suma un léxico de términos iconográficos, una amplia bibliografía y, como no podría faltar en este tipo de libros, casi 80 páginas de imágenes en color a modo de anexo de figuras que nos permiten ir entendiendo visualmente los conceptos y personajes que se explican en la parte ensayística. En suma, este amplio catálogo, vademécum, manual o guía por los entresijos de la mitología en el arte clásico y en su amplia recepción pone un poco de orden en el mundo de los olímpicos y de los humanos, para gran provecho de todos los amantes del mundo clásico, su iconografía y sus hermosas leyendas. Por eso, como recomendaba Campbell, procede dejar que el ojo se recree y se entretenga todo lo posible en esas imágenes esenciales del mito, que tanto tienen que enseñarnos
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