El Pergamino Vindel se conserva hoy en la Morgan Library de Nueva York, donde está catalogado como MS M.979 y protegido bajo estrictas medidas de seguridad y control ambiental.. Es uno de los documentos más relevantes de la literatura medieval gallega y de la música peninsular del siglo XIII, una pieza única que sigue lejos del lugar que inspiró sus versos.. El manuscrito reúne siete cantigas atribuidas a Martín Códax y fue descubierto en 1914 por el librero y anticuario Pedro Vindel en Madrid.. Una pieza clave para la música medieval. Su hallazgo fue completamente casual. Apareció oculto en la encuadernación de un manuscrito de De Officiis, de Cicerón, del siglo XIV, donde se había reutilizado como refuerzo, algo habitual en la Edad Media.. Al separarlo, Vindel encontró un pergamino de unos 34 por 45 centímetros, escrito en letra gótica. Pronto identificó el texto como gallegoportugués y reconoció siete composiciones de Martín Códax, uno de los grandes nombres de las cantigas de amigo, en las que una voz femenina expresa la ausencia o la espera del amado.. El pergamino conserva notación musical en seis de las siete cantigas, con tetragramas y notas cuadradas, algo excepcional en este tipo de textos. Gracias a ello, los especialistas han podido reconstruir cómo sonaban estas composiciones en el siglo XIII.. Entre ellas destacan versos como Ondas do mar de Vigo, junto a otras cantigas como Mandad’ei comigo, Mia irmana fremosa o Ay Deus, se sab’ora meu amigo. Todas comparten un elemento central: el mar de la ría de Vigo, que actúa como escenario del lamento amoroso.. Vindel encargó una copia del manuscrito, pero el original no se quedó en España. Ninguna institución pudo adquirirlo en ese momento, lo que marcó el inicio de su recorrido internacional.. Su primer propietario fue el diplomático y musicólogo Rafael Mitjana, que lo llevó a Suecia. Tras su muerte, pasó a sus herederos y, años después, fue vendido a anticuarios en Londres, hasta acabar en 1977 en la Morgan Library and Museum de Nueva York.. Allí permanece desde entonces. Solo regresó de forma temporal en 2017, cuando la Universidad de Vigo logró su cesión tras años de negociación. Se expuso en el Museo do Mar de Galicia y atrajo a más de 50.000 visitantes. Un año después volvió a Nueva York, donde sigue siendo objeto de estudio.
Un hallazgo casual, un viaje por Europa y una cámara acorazada en Nueva York. Así es la historia del Pergamino Vindel, una de las grandes joyas de la literatura gallega medieval
El Pergamino Vindel se conserva hoy en la Morgan Library de Nueva York, donde está catalogado como MS M.979 y protegido bajo estrictas medidas de seguridad y control ambiental.. Es uno de los documentos más relevantes de la literatura medieval gallega y de la música peninsular del siglo XIII, una pieza única que sigue lejos del lugar que inspiró sus versos.. El manuscrito reúne siete cantigas atribuidas a Martín Códax y fue descubierto en 1914 por el librero y anticuario Pedro Vindel en Madrid.. Su hallazgo fue completamente casual. Apareció oculto en la encuadernación de un manuscrito de De Officiis, de Cicerón, del siglo XIV, donde se había reutilizado como refuerzo, algo habitual en la Edad Media.. Al separarlo, Vindel encontró un pergamino de unos 34 por 45 centímetros, escrito en letra gótica. Pronto identificó el texto como gallegoportugués y reconoció siete composiciones de Martín Códax, uno de los grandes nombres de las cantigas de amigo, en las que una voz femenina expresa la ausencia o la espera del amado.. El pergamino conserva notación musical en seis de las siete cantigas, con tetragramas y notas cuadradas, algo excepcional en este tipo de textos. Gracias a ello, los especialistas han podido reconstruir cómo sonaban estas composiciones en el siglo XIII.. Entre ellas destacan versos como Ondas do mar de Vigo, junto a otras cantigas como Mandad’ei comigo, Mia irmana fremosa o Ay Deus, se sab’ora meu amigo. Todas comparten un elemento central: el mar de la ría de Vigo, que actúa como escenario del lamento amoroso.. Vindel encargó una copia del manuscrito, pero el original no se quedó en España. Ninguna institución pudo adquirirlo en ese momento, lo que marcó el inicio de su recorrido internacional.. Su primer propietario fue el diplomático y musicólogo Rafael Mitjana, que lo llevó a Suecia. Tras su muerte, pasó a sus herederos y, años después, fue vendido a anticuarios en Londres, hasta acabar en 1977 en la Morgan Library and Museum de Nueva York.. Allí permanece desde entonces. Solo regresó de forma temporal en 2017, cuando la Universidad de Vigo logró su cesión tras años de negociación. Se expuso en el Museo do Mar de Galicia y atrajo a más de 50.000 visitantes. Un año después volvió a Nueva York, donde sigue siendo objeto de estudio.
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