La borrasca ‘Francis’ está ya situada al oeste de la Península. Su evolución sigue augurando un ‘nevadón’. La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dice que la nieve llegará a cotas bajas en cuanto la borrasca se desplace más al este y choque con la masa de aire polar que está entrando por los Pirineos.. Algunas previsiones dan por hecha la nieve en las zonas centrales del país e incluso en la capital de España. ¿Otra Filomena? Seguramente, no. Ningún modelo predictivo espera tanta precipitación, pero tampoco nadie esperaba que un denso manto blanco de nieve fuera a cubrir media España interior en el inicio de 2021.. Fue entre el 6 y el 11 de enero del primer año tras la pandemia de coronavirus. Aquella sorprendente nevada nos dejo perplejos y encantados a partes iguales. Tanta nieve invitaba a echarse a las calles, a jugar o sólo a mirar y escuchar el silencio de la nieve. Media España estaba encantada con ese inesperado regalo de Reyes; otra media lo temía y, como se demostró, con razón.. Lo del norte y lo del sur, tormenta perfecta. Porque sí, se esperaba mucha nieve. Los pronósticos lo habían adelantado. A las 10 de la mañana del 5 de enero, la AEMET llamó Filomena a la borrasca que llegaba. Lo hizo como señal de anticipación a los eventos meteorológicos extremos que se esperaban para los días siguientes: vientos fuertes, lluvias intensas y nevadas copiosas.. Ya el 5 de enero, la Agencia Estatal de Meteorología emitió un aviso por temporal de viento, mar y lluvias en Canarias, Ceuta y sur de Andalucía, así como de nevadas copiosas en amplias zonas del interior peninsular, incluso en cotas relativamente bajas. Con el paso de las horas, quedaba claro que sí, que iba a caer mucha, muchísima nieve. La AEMET emitió avisos rojos en Madrid, Guadalajara, Toledo, Cuenca, Albacete, Teruel y Zaragoza, así como el interior de la Comunidad Valenciana y Cataluña.. La gran nevada que trajo ‘Filomena’ comenzó en la noche 7 de enero y continuó durante horas y horas. Finalmente, afectó principalmente a Madrid, Guadalajara y Toledo. Allí estuvo nevando treinta horas ininterrumpidas hasta el 9 de enero. El día que más nieve se acumuló fue el 8 de enero.. No nevaba tanto en Madrid desde 1971. A finales de la tarde de ese día, cerca de 1.500 vehículos quedaron parados en las carreteras y autovías de la Comunidad de Madrid, según los servicios de emergencia SUMMA 112. La nevada dificultó el rescate y la mayoría tuvo que pasar la noche encerrados en sus vehículos, pudiendo permanecer atrapados hasta 18 horas. Desde 1971 no nevaba tanto en Madrid.. En la noche de ese día 8 de enero, dejó de estar operativo el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. De igual modo, se suspendieron los trenes de mercancías y cercanías y autobuses de la EMT. La borrasca dejó sin suministro eléctrico a multitud de pueblos de las comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha y Cataluña.. Hubo siete muertes. Dos personas murieron en Málaga por las inundaciones y cinco personas sin hogar fallecieron por hipotermia (dos en Barcelona, uno en Madrid, otro Calatayud y uno más en Cádiz). El Consejo de Ministros tuvo que aprobar la declaración de zona catastrófica en ocho comunidades autónomas: Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias, Aragón, La Rioja y Navarra.. ¿Por qué ‘Filomena’ trajo tanta nieve?. ‘Filomena’ fue un episodio de meteorología extrema excepcional en España. Aquella borrasca se formó durante los días 1 y 2 de enero de 2021. Se desplazó hacia aguas más cálidas del Atlántico reforzándose, adquiriendo características típicas de los ciclones tropicales.. Durante su recorrido hacia la Península Ibérica se convirtió en borrasca extratropical marcada por frentes frío, cálido y ocluido que junto con el flujo de aire polar provocó nevadas copiosas e intensas. Y así, aquella gran borrasca chocó sobre nuestras cabezas con el aire frío que se había acumulado. Fue así que los modelos meteorológicos pronosticaron algo así como la tormenta perfecta.. Lo fue. Dos razones explican la intensidad de la nevada: lo que ya había llegado por el norte y lo que apareció luego por el sur. Por un lado, el aire muy frío de origen ártico que llegó a la Península en Año Nuevo. Ese aire mantuvo las temperaturas muy bajas en el inicio de 2021. Por otro, por el sur, ‘Filomena’, que traía aire muy húmedo.. Ahora, en el inicio de 2026, la situación se parece: una masa fría por el norte y la borrasca ‘Francis’ entrando por el oeste. La previsión dice que la nieve llegará a cotas bajas de la península en cuanto la borrasca se desplace más al este y choque con la masa de aire polar que está entrando por los Pirineos.. ¿Afectó el cambio climático?. El cambio climático puede afectar a la frecuencia e intensidad de este tipo de episodios de tiempo extremo. Sin embargo, según El Tiempo, la relación entre eventos meteorológicos extremos como la borrasca ‘Filomena’ y el cambio climático es compleja y necesita estudios específicos de atribución.. El calentamiento del planeta puede estar cambiando la frecuencia, intensidad y trayectorias de las borrascas y tormentas de nieve. A medida que el clima se calienta, la atmósfera puede retener más humedad, lo que potencialmente lleva a precipitaciones más intensas, pero también otros fenómenos meteorológicos como las DANAs. Es decir, los meteorólogos no descartan la aparición de «otras Filomenas» debido a cambios bruscos en la NAO.. Esa NAO (por sus siglas en inglés) es la oscilación del Atlántico Norte. Se trata de un fenómeno climático en el norte de ese océano, de fluctuaciones en la diferencia de presión atmosférica entre la baja islandesa y la alta de Azores o anticiclón de las Azores. La NAO ayuda a los meteorólogos a ver si es mayor la probabilidad de borrasca circular por nuestras latitudes.. En definitiva, fenómenos extremos como ‘Filomena’ pueden darse en un futuro, pero con menos frecuencia que las olas de calor. Las olas de frío serán más extremas, pero menos frecuentes; en cambio, las de calor serán extremas y habituales.
Episodio extremo y excepcional en España, la borrasca llegó por el sur y chocó sobre nuestra cabezas con el frío del norte que se había instalado días antes.
La borrasca ‘Francis’ está ya situada al oeste de la Península. Su evolución sigue augurando un ‘nevadón’. La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dice que la nieve llegará a cotas bajas en cuanto la borrasca se desplace más al este y choque con la masa de aire polar que está entrando por los Pirineos.. Algunas previsiones dan por hecha la nieve en las zonas centrales del país e incluso en la capital de España. ¿Otra Filomena? Seguramente, no. Ningún modelo predictivo espera tanta precipitación, pero tampoco nadie esperaba que un denso manto blanco de nieve fuera a cubrir media España interior en el inicio de 2021.. Fue entre el 6 y el 11 de enero del primer año tras la pandemia de coronavirus. Aquella sorprendente nevada nos dejo perplejos y encantados a partes iguales. Tanta nieve invitaba a echarse a las calles, a jugar o sólo a mirar y escuchar el silencio de la nieve. Media España estaba encantada con ese inesperado regalo de Reyes; otra media lo temía y, como se demostró, con razón.. Lo del norte y lo del sur, tormenta perfecta. Porque sí, se esperaba mucha nieve. Los pronósticos lo habían adelantado. A las 10 de la mañana del 5 de enero, la AEMET llamó Filomena a la borrasca que llegaba. Lo hizo como señal de anticipación a los eventos meteorológicos extremos que se esperaban para los días siguientes: vientos fuertes, lluvias intensas y nevadas copiosas.. La nieve de Filomena en Madrid.Wochit. Ya el 5 de enero, la Agencia Estatal de Meteorología emitió un aviso por temporal de viento, mar y lluvias en Canarias, Ceuta y sur de Andalucía, así como de nevadas copiosas en amplias zonas del interior peninsular, incluso en cotas relativamente bajas. Con el paso de las horas, quedaba claro que sí, que iba a caer mucha, muchísima nieve. La AEMET emitió avisos rojos en Madrid, Guadalajara, Toledo, Cuenca, Albacete, Teruel y Zaragoza, así como el interior de la Comunidad Valenciana y Cataluña.. La gran nevada que trajo ‘Filomena’ comenzó en la noche 7 de enero y continuó durante horas y horas. Finalmente, afectó principalmente a Madrid, Guadalajara y Toledo. Allí estuvo nevando treinta horas ininterrumpidas hasta el 9 de enero. El día que más nieve se acumuló fue el 8 de enero.. No nevaba tanto en Madrid desde 1971. A finales de la tarde de ese día, cerca de 1.500 vehículos quedaron parados en las carreteras y autovías de la Comunidad de Madrid, según los servicios de emergencia SUMMA 112. La nevada dificultó el rescate y la mayoría tuvo que pasar la noche encerrados en sus vehículos, pudiendo permanecer atrapados hasta 18 horas. Desde 1971 no nevaba tanto en Madrid.. El cruce de la Gran Vía con Alcalá, en Madrid, durante la nevada de Filomena.EFE. En la noche de ese día 8 de enero, dejó de estar operativo el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. De igual modo, se suspendieron los trenes de mercancías y cercanías y autobuses de la EMT. La borrasca dejó sin suministro eléctrico a multitud de pueblos de las comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha y Cataluña.. Hubo siete muertes. Dos personas murieron en Málaga por las inundaciones y cinco personas sin hogar fallecieron por hipotermia (dos en Barcelona, uno en Madrid, otro Calatayud y uno más en Cádiz). El Consejo de Ministros tuvo que aprobar la declaración de zona catastrófica en ocho comunidades autónomas: Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias, Aragón, La Rioja y Navarra.. ¿Por qué ‘Filomena’ trajo tanta nieve?. ‘Filomena’ fue un episodio de meteorología extrema excepcional en España. Aquella borrasca se formó durante los días 1 y 2 de enero de 2021. Se desplazó hacia aguas más cálidas del Atlántico reforzándose, adquiriendo características típicas de los ciclones tropicales.. Esquiadores por las calles de Madrid durante la «nevada del siglo».Europa Press. Durante su recorrido hacia la Península Ibérica se convirtió en borrasca extratropical marcada por frentes frío, cálido y ocluido que junto con el flujo de aire polar provocó nevadas copiosas e intensas. Y así, aquella gran borrasca chocó sobre nuestras cabezas con el aire frío que se había acumulado. Fue así que los modelos meteorológicos pronosticaron algo así como la tormenta perfecta.. Lo fue. Dos razones explican la intensidad de la nevada: lo que ya había llegado por el norte y lo que apareció luego por el sur. Por un lado, el aire muy frío de origen ártico que llegó a la Península en Año Nuevo. Ese aire mantuvo las temperaturas muy bajas en el inicio de 2021. Por otro, por el sur, ‘Filomena’, que traía aire muy húmedo.. Ahora, en el inicio de 2026, la situación se parece: una masa fría por el norte y la borrasca ‘Francis’ entrando por el oeste. La previsión dice que la nieve llegará a cotas bajas de la península en cuanto la borrasca se desplace más al este y choque con la masa de aire polar que está entrando por los Pirineos.. El Alcázar de Toledo nevado por el temporal ‘Filomena’EUROPA PRESS. ¿Afectó el cambio climático?. El cambio climático puede afectar a la frecuencia e intensidad de este tipo de episodios de tiempo extremo. Sin embargo, según El Tiempo, la relación entre eventos meteorológicos extremos como la borrasca ‘Filomena’ y el cambio climático es compleja y necesita estudios específicos de atribución.. El calentamiento del planeta puede estar cambiando la frecuencia, intensidad y trayectorias de las borrascas y tormentas de nieve. A medida que el clima se calienta, la atmósfera puede retener más humedad, lo que potencialmente lleva a precipitaciones más intensas, pero también otros fenómenos meteorológicos como las DANAs. Es decir, los meteorólogos no descartan la aparición de «otras Filomenas» debido a cambios bruscos en la NAO.. Esa NAO (por sus siglas en inglés) es la oscilación del Atlántico Norte. Se trata de un fenómeno climático en el norte de ese océano, de fluctuaciones en la diferencia de presión atmosférica entre la baja islandesa y la alta de Azores o anticiclón de las Azores. La NAO ayuda a los meteorólogos a ver si es mayor la probabilidad de borrasca circular por nuestras latitudes.. FilomenaEFE. En definitiva, fenómenos extremos como ‘Filomena’ pueden darse en un futuro, pero con menos frecuencia que las olas de calor. Las olas de frío serán más extremas, pero menos frecuentes; en cambio, las de calor serán extremas y habituales.
