Más de uno habrá experimentado la siguiente situación: despertarse minutos antes de que suene la alarma, sin ningún otro sonido ni señal que avise al cuerpo de que ya es la hora de comenzar el día. Aunque pueda resultar extraño, este tipo de comportamientos no surge por casualidad, sino que depende de una sincronización interna muy precisa que es capaz de regular cuándo se duerme y cuándo no.. Así lo señalan en un artículo en The Conversation tres expertas en la materia: Yaqoot Fatima, profesora de Salud del Sueño; Alexandra Metse, profesora titular de Psicología, y Danielle Wilson, investigadora y científica del sueño, las tres de la Universidad de Sunshine Coast (Australia).. Para entender cómo funciona este despertador integrado hay que poner el foco en una zona profunda del cerebro —el hipotálamo— y, concretamente, en una pequeña estructura de neuronas denominada núcleo supraquiasmático, conocida también como el «reloj maestro» del cuerpo.. Según explican las tres especialistas en sueño, estas neuronas «controlan el tiempo coordinando ritmos internos como el ritmo circadiano para regular aspectos como el sueño, la temperatura corporal, el hambre y la digestión».. De este modo, mantener rutinas regulares de sueño y vigilia, comidas o ejercicio «programan nuestro reloj maestro para que comience a predecir cuándo ocurrirán estos comportamientos cada día y libere las hormonas correspondientes en consecuencia», apuntan.. Sin embargo, las expertas distinguen entre dos tipos de despertares prematuros, ya que uno es síntoma de tener un ritmo sincronizado, mientras que otro podría apuntar a una mala calidad de sueño.. «Si sueles despertarte unos minutos antes de la alarma y te sientes alerta y descansado, es señal de que tu ritmo circadiano está bien sincronizado. Tu reloj biológico ha aprendido a anticipar tu rutina y te ayuda a pasar del sueño a la vigilia sin problemas», señalan.. En cambio, prosiguen, «si te despiertas antes de la alarma, pero te sientes aturdido o inquieto, podría indicar mala calidad del sueño en lugar de un ritmo sincronizado». El estrés y la ansiedad, así como la anticipación de eventos emocionantes, podrían estar entre los causantes que dificultan el sueño, «ya que un alto estado de alerta mantiene el cerebro alerta, lo que provoca un sueño más ligero y despertares prematuros».. Por ello, si no se tiene un patrón de sueño constante, «el cuerpo dependerá de una alarma para despertarse, lo que podría despertarte en etapas más profundas del sueño y dejarte con esa sensación de aturdimiento».. De ahí que, en esos casos, sea fundamental revisar la higiene del sueño «y hacer pequeños cambios en tus hábitos», para así «reajustar el reloj interno de tu cuerpo, ayudándote a despertarte de forma natural y a sentirte realmente descansado».. Entre esos cambios, las expertas enumeran «priorizar un horario de sueño constante de 7 a 8 horas (incluso los fines de semana); evitar las interrupciones del sueño causadas por la cafeína, el alcohol o las comidas copiosas; crear un ambiente de sueño oscuro y evitar las pantallas antes de acostarse, y asegurar la exposición a la luz solar natural por la mañana».
Cada cuerpo tiene una sincronización interna muy precisa que es capaz de regular cuándo se duerme.
Más de uno habrá experimentado la siguiente situación: despertarse minutos antes de que suene la alarma, sin ningún otro sonido ni señal que avise al cuerpo de que ya es la hora de comenzar el día. Aunque pueda resultar extraño, este tipo de comportamientos no surge por casualidad, sino que depende de una sincronización interna muy precisa que es capaz de regular cuándo se duerme y cuándo no.. Así lo señalan en un artículo en The Conversation tres expertas en la materia: Yaqoot Fatima, profesora de Salud del Sueño; Alexandra Metse, profesora titular de Psicología, y Danielle Wilson, investigadora y científica del sueño, las tres de la Universidad de Sunshine Coast (Australia).. Para entender cómo funciona este despertador integrado hay que poner el foco en una zona profunda del cerebro —el hipotálamo— y, concretamente, en una pequeña estructura de neuronas denominada núcleo supraquiasmático, conocida también como el «reloj maestro» del cuerpo.. Según explican las tres especialistas en sueño, estas neuronas «controlan el tiempo coordinando ritmos internos como el ritmo circadiano para regular aspectos como el sueño, la temperatura corporal, el hambre y la digestión».. De este modo, mantener rutinas regulares de sueño y vigilia, comidas o ejercicio «programan nuestro reloj maestro para que comience a predecir cuándo ocurrirán estos comportamientos cada día y libere las hormonas correspondientes en consecuencia», apuntan.. Sin embargo, las expertas distinguen entre dos tipos de despertares prematuros, ya que uno es síntoma de tener un ritmo sincronizado, mientras que otro podría apuntar a una mala calidad de sueño.. «Si sueles despertarte unos minutos antes de la alarma y te sientes alerta y descansado, es señal de que tu ritmo circadiano está bien sincronizado. Tu reloj biológico ha aprendido a anticipar tu rutina y te ayuda a pasar del sueño a la vigilia sin problemas», señalan.. En cambio, prosiguen, «si te despiertas antes de la alarma, pero te sientes aturdido o inquieto, podría indicar mala calidad del sueño en lugar de un ritmo sincronizado». El estrés y la ansiedad, así como la anticipación de eventos emocionantes, podrían estar entre los causantes que dificultan el sueño, «ya que un alto estado de alerta mantiene el cerebro alerta, lo que provoca un sueño más ligero y despertares prematuros».. Por ello, si no se tiene un patrón de sueño constante, «el cuerpo dependerá de una alarma para despertarse, lo que podría despertarte en etapas más profundas del sueño y dejarte con esa sensación de aturdimiento».. De ahí que, en esos casos, sea fundamental revisar la higiene del sueño «y hacer pequeños cambios en tus hábitos», para así «reajustar el reloj interno de tu cuerpo, ayudándote a despertarte de forma natural y a sentirte realmente descansado».. Entre esos cambios, las expertas enumeran «priorizar un horario de sueño constante de 7 a 8 horas (incluso los fines de semana); evitar las interrupciones del sueño causadas por la cafeína, el alcohol o las comidas copiosas; crear un ambiente de sueño oscuro y evitar las pantallas antes de acostarse, y asegurar la exposición a la luz solar natural por la mañana».
