En un rincón de Toledo, concretamente en la laguna de Altillo Chica, en el municipio de Lillo, se produce un fenómeno geológico en el que rocas de varios kilos se mueven sobre el terreno dejando rastros visibles de hasta 120 metros. Este fenómeno es similar al que ocurre en Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte, EE UU, donde piedras de entre 15 y 45 centímetros y hasta 30 kilos generan surcos sin intervención humana.. Investigaciones realizadas por geólogos de la Universidad Complutense de Madrid desde 2012 han documentado estos rastros en la laguna toledana, incluyendo piedras de hasta ocho kilos.. Explicación científica del movimiento de las rocas. Los expertos explican que el movimiento se produce bajo condiciones concretas: cuando la laguna se cubre de agua tras precipitaciones se forma una capa de barro resbaladizo. A esto se suma la acción del viento, que genera corrientes superficiales capaces de desplazar las piedras.. Además, un tapiz de microorganismos presente en el fondo de la laguna actúa como lubricante natural, facilitando el desplazamiento de las rocas. A diferencia de Racetrack Playa, en Toledo las temperaturas y la salinidad del agua hacen que la formación de hielo apenas intervenga en el proceso.. El fenómeno ha sido objeto de estudio por su interés científico, ya que permite observar cómo factores naturales combinados generan desplazamientos de objetos sólidos sobre superficies húmedas. La explicación científica confirma que se trata de un proceso natural controlado por agua, viento y vida microbiana, sin intervención humana o animal.
En un paraje de Toledo, la combinación de viento, agua y un suelo cubierto de sedimentos finos explica el desplazamiento de rocas de varios kilos en la laguna
En un rincón de Toledo, concretamente en la laguna de Altillo Chica, en el municipio de Lillo, se produce un fenómeno geológico en el que rocas de varios kilos se mueven sobre el terreno dejando rastros visibles de hasta 120 metros. Este fenómeno es similar al que ocurre en Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte, EE UU, donde piedras de entre 15 y 45 centímetros y hasta 30 kilos generan surcos sin intervención humana.. Investigaciones realizadas por geólogos de la Universidad Complutense de Madrid desde 2012 han documentado estos rastros en la laguna toledana, incluyendo piedras de hasta ocho kilos.. Los expertos explican que el movimiento se produce bajo condiciones concretas: cuando la laguna se cubre de agua tras precipitaciones se forma una capa de barro resbaladizo. A esto se suma la acción del viento, que genera corrientes superficiales capaces de desplazar las piedras.. Además, un tapiz de microorganismos presente en el fondo de la laguna actúa como lubricante natural, facilitando el desplazamiento de las rocas. A diferencia de Racetrack Playa, en Toledo las temperaturas y la salinidad del agua hacen que la formación de hielo apenas intervenga en el proceso.. El fenómeno ha sido objeto de estudio por su interés científico, ya que permite observar cómo factores naturales combinados generan desplazamientos de objetos sólidos sobre superficies húmedas. La explicación científica confirma que se trata de un proceso natural controlado por agua, viento y vida microbiana, sin intervención humana o animal.
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