Cada vez que se celebra una cumbre del G7 (en esta ocasión en Evian, Francia) surge la misma pregunta: ¿por qué España no forma parte de este selecto grupo? El G7 es un foro informal que reúne a siete de las economías más industrializadas e influyentes del planeta: Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá. A ellos se suman los máximos representantes de la Unión Europea, que participan de forma permanente en las reuniones.. El grupo nació en 1975, tras la crisis del petróleo, como una mesa de diálogo entre las principales potencias occidentales para coordinar respuestas ante problemas económicos y políticos globales. Un año después se incorporó Canadá y quedó configurado el actual G7. No cuenta con una sede permanente ni con una estructura formal, pero sus decisiones suelen tener una gran influencia internacional.. A pesar de su relevancia económica, España nunca ha sido miembro del grupo. El G7 mantiene la misma composición desde hace décadas y funciona por consenso entre sus integrantes. Aunque Madrid ha sido invitado en ocasiones a algunas cumbres como país invitado, no forma parte del núcleo permanente del foro.. El club tampoco incluye a otras grandes economías como China, India o Brasil. Precisamente por ello se creó el G20, un foro más amplio que reúne a las principales economías desarrolladas y emergentes del mundo y que representa una parte mucho mayor de la economía global.. Rusia sí llegó a formar parte del grupo. En 1998 fue admitida y el foro pasó a llamarse G8. Sin embargo, su participación quedó suspendida en 2014 tras la anexión de Crimea, por lo que el grupo volvió a su formato actual de siete miembros.. Hoy el G7 debate asuntos que van mucho más allá de la economía. En sus cumbres se abordan cuestiones relacionadas con la seguridad internacional, la guerra en Ucrania, la inteligencia artificial, la energía, el comercio global y el cambio climático. Aunque no tiene poder legal para imponer decisiones, sigue siendo uno de los foros más influyentes del mundo occidental.
Cada vez que se celebra una cumbre del G7 (en esta ocasión en Evian, Francia) surge la misma pregunta: ¿por qué España no forma parte de este selecto grupo? El G7 es un foro informal que reúne a siete de las economías más industrializadas e influyentes del planeta: Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá. A ellos se suman los máximos representantes de la Unión Europea, que participan de forma permanente en las reuniones.. El grupo nació en 1975, tras la crisis del petróleo, como una mesa de diálogo entre las principales potencias occidentales para coordinar respuestas ante problemas económicos y políticos globales. Un año después se incorporó Canadá y quedó configurado el actual G7. No cuenta con una sede permanente ni con una estructura formal, pero sus decisiones suelen tener una gran influencia internacional.. A pesar de su relevancia económica, España nunca ha sido miembro del grupo. El G7 mantiene la misma composición desde hace décadas y funciona por consenso entre sus integrantes. Aunque Madrid ha sido invitado en ocasiones a algunas cumbres como país invitado, no forma parte del núcleo permanente del foro.. El club tampoco incluye a otras grandes economías como China, India o Brasil. Precisamente por ello se creó el G20, un foro más amplio que reúne a las principales economías desarrolladas y emergentes del mundo y que representa una parte mucho mayor de la economía global.. Rusia sí llegó a formar parte del grupo. En 1998 fue admitida y el foro pasó a llamarse G8. Sin embargo, su participación quedó suspendida en 2014 tras la anexión de Crimea, por lo que el grupo volvió a su formato actual de siete miembros.. Hoy el G7 debate asuntos que van mucho más allá de la economía. En sus cumbres se abordan cuestiones relacionadas con la seguridad internacional, la guerra en Ucrania, la inteligencia artificial, la energía, el comercio global y el cambio climático. Aunque no tiene poder legal para imponer decisiones, sigue siendo uno de los foros más influyentes del mundo occidental.
Aunque es una de las principales economías de Europa, España no forma parte del grupo que marca gran parte de la agenda económica y política internacional
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