Noruega cayó por 2-1 ante Inglaterra en los cuartos de final del Mundial disputados en Miami, en un encuentro cargado de polémica y marcado por dos jugadas que el combinado nórdico consideró decisivas. El equipo de Stale Solbakken se adelantó en el minuto 36 con un centro desviado de Andreas Schjelderup, pero el empate inglés llegó justo antes del descanso. El gol de Jude Bellingham generó protestas inmediatas. Los jugadores noruegos aseguraron que, en la acción previa, el balón había tocado uno de los cables de la Spidercam, lo que debería haber invalidado la jugada. La segunda mitad mantuvo la tensión. Noruega celebró un tanto de Torbjorn Heggem tras un saque de esquina, pero el VAR lo anuló al detectar un empujón de Erling Haaland sobre Elliot Anderson dentro del área. El partido se marchó a la prórroga y, en el minuto 93, un error del guardameta Orjan Nyland permitió a Bellingham firmar el 2-1 definitivo. La decisión que sorprendió a todos: Haaland fuera en el momento crítico Con Noruega buscando desesperadamente el empate, Solbakken tomó una decisión inesperada: retiró a Haaland en el descanso de la prórroga y dio entrada a Jorgen Strand Larsen. El técnico defendió su elección sin titubeos: «No fue una decisión difícil sacarlo porque estaba acabado, quizá debería haberlo hecho diez minutos antes», explicó. Recordó que el delantero había sufrido un golpe en la pierna y que el desgaste acumulado era evidente: «Aprovechamos su energía partido tras partido. Ha hecho un Mundial tremendo». El delantero del Manchester City, que suma siete goles en cinco partidos en el torneo, reconoció que el esfuerzo le pasó factura en un partido disputado con 32 grados y una humedad extrema en Miami. «Estoy completamente agotado», admitió tras el encuentro. Aun así, se mostró orgulloso del recorrido de su selección: «Han sido las mejores seis semanas que he tenido, quizá en toda mi vida. Es surrealista. Estos más de 40 días han pasado volando». Haaland pidió valorar el trabajo del equipo: «Espero que la gente en casa esté contenta con lo que hemos hecho. Debemos estar orgullosos, pero también aprender de partidos como este. Los cuartos de final se deciden por pequeños detalles». Inglaterra resistió en los minutos finales y selló su pase a semifinales, donde se enfrentará a Argentina. Noruega, por su parte, abandona el torneo con la sensación de haber estado cerca de forzar un desenlace distinto, pero condicionada por decisiones arbitrales, errores puntuales y el desgaste físico de su gran estrella.
El delantero, autor de siete goles en el torneo, fue cambiado en la prórroga cuando su selección buscaba el empate en un partido marcado por dos acciones discutidas
Noruega cayó por 2-1 ante Inglaterra en los cuartos de final del Mundial disputados en Miami, en un encuentro cargado de polémica y marcado por dos jugadas que el combinado nórdico consideró decisivas. El equipo de Stale Solbakken se adelantó en el minuto 36 con un centro desviado de Andreas Schjelderup, pero el empate inglés llegó justo antes del descanso. El gol de Jude Bellingham generó protestas inmediatas. Los jugadores noruegos aseguraron que, en la acción previa, el balón había tocado uno de los cables de la Spidercam, lo que debería haber invalidado la jugada.La segunda mitad mantuvo la tensión. Noruega celebró un tanto de Torbjorn Heggem tras un saque de esquina, pero el VAR lo anuló al detectar un empujón de Erling Haaland sobre Elliot Anderson dentro del área. El partido se marchó a la prórroga y, en el minuto 93, un error del guardameta Orjan Nyland permitió a Bellingham firmar el 2-1 definitivo.Con Noruega buscando desesperadamente el empate, Solbakken tomó una decisión inesperada: retiró a Haaland en el descanso de la prórroga y dio entrada a Jorgen Strand Larsen. El técnico defendió su elección sin titubeos: «No fue una decisión difícil sacarlo porque estaba acabado, quizá debería haberlo hecho diez minutos antes», explicó. Recordó que el delantero había sufrido un golpe en la pierna y que el desgaste acumulado era evidente: «Aprovechamos su energía partido tras partido. Ha hecho un Mundial tremendo».El delantero del Manchester City, que suma siete goles en cinco partidos en el torneo, reconoció que el esfuerzo le pasó factura en un partido disputado con 32 grados y una humedad extrema en Miami. «Estoy completamente agotado», admitió tras el encuentro. Aun así, se mostró orgulloso del recorrido de su selección: «Han sido las mejores seis semanas que he tenido, quizá en toda mi vida. Es surrealista. Estos más de 40 días han pasado volando». Haaland pidió valorar el trabajo del equipo: «Espero que la gente en casa esté contenta con lo que hemos hecho. Debemos estar orgullosos, pero también aprender de partidos como este. Los cuartos de final se deciden por pequeños detalles».Inglaterra resistió en los minutos finales y selló su pase a semifinales, donde se enfrentará a Argentina. Noruega, por su parte, abandona el torneo con la sensación de haber estado cerca de forzar un desenlace distinto, pero condicionada por decisiones arbitrales, errores puntuales y el desgaste físico de su gran estrella.
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