Un año más, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) ha vuelto a generar polémica por la distinta dificultad de los exámenes según en la provincia que se presenten a la Selectividad. El Gobierno de Pedro Sánchez anunció hace ocho años que acabaría con estas diferencias y que habría un examen único para que todos los alumnos tuvieran las mismas oportunidades, pero nunca llegó a hacerlo. Tampoco el Partido Popular, que anunció que en todas las comunidades en las que gobernaba tendrían una prueba de acceso igual. Y mientras tanto, los alumnos de Bachillerato se juegan el acceso al grado universitario en clara desventaja si se presentan en una comunidad autónoma u otra.. Esta mañana, el tercer día de la prueba en Madrid, los alumnos se enfrentaban a una de las pruebas más exigentes de la PAU: las Matemáticas. Muchos de ellos salían algo decepcionados ante un ejercicio que les parecía «imposible de resolver». Con el paso de las horas, la indignación fue corriendo como la espuma en las redes sociales, más aun después de conocer la prueba a la que se sometieron los alumnos andaluces.. Las críticas no sólo se centraban en la dificultad de alguno de los ejercios, sino que también en algo básico para poder resolverlo: el planteamiento. Muchos han sido los tuits criticando la prueba, pero uno de ellos resume la indignación de muchos de los aspirantes a la universidad: «Alguien me explica el ejercicio II de Mates de la PAU de Madrid? Parece Cervantes».. Sin embargo, la diferencia entre ambas pruebas no es tan grande, según explica Antonio Malaver, divulgador de ingeniería. En su cuenta de Twitter ha publicado una corrección de ambos exámenes y la conclusión de ambos es que son asequibles y que las principales dificultades de la prueba de Madrid eran el complicado enunciado de uno de los ejercicios, algo muy importante para los estudiantes debido al estado de nervios y de la presión que sienten por la prueba de acceso a la universidad. Y el segundo gran escollo es la longitud de otro de los ejercicios, que no era muy complicado, pero que podía restar mucho tiempo y dificultar terminar el examen en tiempo y forma. El resto, según dice, son ejercicios típicos del curso, que los estudiantes aplicados han tenido que hacer en numerosas ocasiones durante el curso. Otra de las diferencias es que los ejercicios más complicados de Madrid eran los primeros, lo que podría lastrar al estudiante durante el resto de la prueba.. La valoración de Malaver del examen de Andalucía, indica que «el (ejercicio) obligatorio de optimización estaba casi regalado. La única dificultad es la de siempre: saber traducir el enunciado a las matemáticas (plantear bien perímetro y área). Que aparezca π asusta a algunos, pero no cambia nada. Estaba tirado».. Muy similar es su valoración del segundo ejercicio obligatorio: «muy sencillo. Sacar cuando son coplanarios con el determinante en a), y en el b) área con el producto vectorial y volumen del tetraedro como 1/6 del determinante. Mecánico, si tienes practicada la geometría se hace solo». El tercero, «muy estandar». Muy asequible para los alumnos si se hace de forma odenada: «El clásico sistema con parámetro para discutir con Rouché-Frobenius. Un poco largo de cuentas, pero nada que no puedas hacer perfectamente si vas con orden. Pero los chavales están hartos de hacer estos ejercicios», explica.. También indica que no hubiera elegido la opción de las propiedades de los determinantes: «El apartado a) era darse cuenta de un montón de cositas (y bajo presión uff…). El b) era más sencillo, pero otra vez con propiedades».. El cuarto, «nada loco»: El divulgador lo califica de «medio y bonito». Explica que la dinámica del ejercicio se basaba en «cambio de variable, integral racional (dividir polinomios) y calcular la C. Había que usar la recta tangente para sacar la constante, pero la pendiente sale sola (F’=f), así que solo necesitas el punto».. La otra opción de este cuarto ejercicio es más sencilla aun porque es una «probabilidad de manual. El apartado a) es de pensar sin casi cuentas, y en el b) tienes que tirar de Probabilidad Total + Bayes. Un pelín más de chicha el segundo apartado, pero en conjunto lo veo algo más asequible que el 4.1».. Por todo lo anterior, concluye que «en cómputo global, y bajo mi criterio (tratando de ser lo más objetivo posible), este examen tenía una dificultad media de 5/10. Un examen muy equilibrado y asequible: los dos obligatorios eran un regalo, y en cada bloque optativo tenías una opción cómoda».. Respecto a la prueba de Matemáticas de la Comunidad de Madrid, Malaver, considera que es algo más complicado que el primero de Andalucía pero asequible: «El típico de matrices: discutir un rango con un parámetro y resolver una ecuación matricial. Muy de manual. ¡OJO! en el b) con el orden al despejar la X. Lo único pesado es hacer la inversa a mano. Si vas con orden, cae solo».. El divulgador considera también que el segundo ejercicio es el más puñetero de la prueba. «Optimización con costes, y el enunciado es… hay que leerlo dos o más veces. La gracia es caer en que minimizar el coste del suelo es MAXIMIZAR el área techada. Si lo ves, es bonito; si no, te quedas mirando la hoja».. El tercer ejercicio es un estándar de Geometría: «El a) es el mítico punto simétrico respecto a un plano. En el b) te dejan elegir entre distancia o plano perpendicular, y los dos eran muy asequibles. La recta es paralela al plano, así que la distancia sale directa».. El cuarto es el más fácil de la PAU de Matemáticas de este año: «Un regalo si sabes ver que el apartado b) salta de la Normal a una Binomial. El a) es tipificar y mirar la tabla, y el b) es plantear la binomial y probabilidad básica. Puntitos fáciles».. Lo mismo ocurre con el 4.2: «Pura teoría de probabilidad: despejar fórmulas con la unión, la condicionada y poco más. En cuanto sacas la primera relación el resto cae en cadena. Si te sabías las propiedades, estaba regalado, y además cortito».. Para Malaver, el 5.1 es un clásico de Segundod e Bachillerato: «La integral por partes más clásica: el área del logaritmo. Lo haces en dos minutos. De lo más fácil del examen. Este era un regalazo de dos puntos de 2 líneas».. El 5.2 plantea más problemas por ser muy largo que por su dificultad: «Continuidad, derivabilidad y recta tangente en una función a trozos. No tiene trampa, pero sí es bastante largo y hay que derivar con mucho cuidado el cociente del segundo tramo, que se las trae. Mucho más difícil que el 5.1».. La conclusión es similar a la prueba de Andalucía: «En cómputo global, y bajo mi criterio, este examen tenía una dificultad media de 5,2/10. Bastante equilibrado: ningún hueso imposible, pero tampoco te regalaban el examen entero como otros años».
La falta de una prueba común para toda España sigue generando polémicas por la diferencia de dificultad de exámenes en las diferentes regiones
Un año más, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) ha vuelto a generar polémica por la distinta dificultad de los exámenes según en la provincia que se presenten a la Selectividad. El Gobierno de Pedro Sánchez anunció hace ocho años que acabaría con estas diferencias y que habría un examen único para que todos los alumnos tuvieran las mismas oportunidades, pero nunca llegó a hacerlo. Tampoco el Partido Popular, que anunció que en todas las comunidades en las que gobernaba tendrían una prueba de acceso igual. Y mientras tanto, los alumnos de Bachillerato se juegan el acceso al grado universitario en clara desventaja si se presentan en una comunidad autónoma u otra.. Esta mañana, el tercer día de la prueba en Madrid, los alumnos se enfrentaban a una de las pruebas más exigentes de la PAU: las Matemáticas. Muchos de ellos salían algo decepcionados ante un ejercicio que les parecía «imposible de resolver». Con el paso de las horas, la indignación fue corriendo como la espuma en las redes sociales, más aun después de conocer la prueba a la que se sometieron los alumnos andaluces.. Las críticas no sólo se centraban en la dificultad de alguno de los ejercios, sino que también en algo básico para poder resolverlo: el planteamiento. Muchos han sido los tuits criticando la prueba, pero uno de ellos resume la indignación de muchos de los aspirantes a la universidad: «Alguien me explica el ejercicio II de Mates de la PAU de Madrid? Parece Cervantes».. Sin embargo, la diferencia entre ambas pruebas no es tan grande, según explica Antonio Malaver, divulgador de ingeniería. En su cuenta de Twitter ha publicado una corrección de ambos exámenes y la conclusión de ambos es que son asequibles y que las principales dificultades de la prueba de Madrid eran el complicado enunciado de uno de los ejercicios, algo muy importante para los estudiantes debido al estado de nervios y de la presión que sienten por la prueba de acceso a la universidad. Y el segundo gran escollo es la longitud de otro de los ejercicios, que no era muy complicado, pero que podía restar mucho tiempo y dificultar terminar el examen en tiempo y forma. El resto, según dice, son ejercicios típicos del curso, que los estudiantes aplicados han tenido que hacer en numerosas ocasiones durante el curso. Otra de las diferencias es que los ejercicios más complicados de Madrid eran los primeros, lo que podría lastrar al estudiante durante el resto de la prueba.. La valoración de Malaver del examen de Andalucía, indica que «el (ejercicio) obligatorio de optimización estaba casi regalado. La única dificultad es la de siempre: saber traducir el enunciado a las matemáticas (plantear bien perímetro y área). Que aparezca π asusta a algunos, pero no cambia nada. Estaba tirado».. Muy similar es su valoración del segundo ejercicio obligatorio: «muy sencillo. Sacar cuando son coplanarios con el determinante en a), y en el b) área con el producto vectorial y volumen del tetraedro como 1/6 del determinante. Mecánico, si tienes practicada la geometría se hace solo». El tercero, «muy estandar». Muy asequible para los alumnos si se hace de forma odenada: «El clásico sistema con parámetro para discutir con Rouché-Frobenius. Un poco largo de cuentas, pero nada que no puedas hacer perfectamente si vas con orden. Pero los chavales están hartos de hacer estos ejercicios», explica.. También indica que no hubiera elegido la opción de las propiedades de los determinantes: «El apartado a) era darse cuenta de un montón de cositas (y bajo presión uff…). El b) era más sencillo, pero otra vez con propiedades».. El cuarto, «nada loco»: El divulgador lo califica de «medio y bonito». Explica que la dinámica del ejercicio se basaba en «cambio de variable, integral racional (dividir polinomios) y calcular la C. Había que usar la recta tangente para sacar la constante, pero la pendiente sale sola (F’=f), así que solo necesitas el punto».. La otra opción de este cuarto ejercicio es más sencilla aun porque es una «probabilidad de manual. El apartado a) es de pensar sin casi cuentas, y en el b) tienes que tirar de Probabilidad Total + Bayes. Un pelín más de chicha el segundo apartado, pero en conjunto lo veo algo más asequible que el 4.1».. Por todo lo anterior, concluye que «en cómputo global, y bajo mi criterio (tratando de ser lo más objetivo posible), este examen tenía una dificultad media de 5/10. Un examen muy equilibrado y asequible: los dos obligatorios eran un regalo, y en cada bloque optativo tenías una opción cómoda».. Respecto a la prueba de Matemáticas de la Comunidad de Madrid, Malaver, considera que es algo más complicado que el primero de Andalucía pero asequible: «El típico de matrices: discutir un rango con un parámetro y resolver una ecuación matricial. Muy de manual. ¡OJO! en el b) con el orden al despejar la X. Lo único pesado es hacer la inversa a mano. Si vas con orden, cae solo».. El divulgador considera también que el segundo ejercicio es el más puñetero de la prueba. «Optimización con costes, y el enunciado es… hay que leerlo dos o más veces. La gracia es caer en que minimizar el coste del suelo es MAXIMIZAR el área techada. Si lo ves, es bonito; si no, te quedas mirando la hoja».. El tercer ejercicio es un estándar de Geometría: «El a) es el mítico punto simétrico respecto a un plano. En el b) te dejan elegir entre distancia o plano perpendicular, y los dos eran muy asequibles. La recta es paralela al plano, así que la distancia sale directa».. El cuarto es el más fácil de la PAU de Matemáticas de este año: «Un regalo si sabes ver que el apartado b) salta de la Normal a una Binomial. El a) es tipificar y mirar la tabla, y el b) es plantear la binomial y probabilidad básica. Puntitos fáciles».. Lo mismo ocurre con el 4.2: «Pura teoría de probabilidad: despejar fórmulas con la unión, la condicionada y poco más. En cuanto sacas la primera relación el resto cae en cadena. Si te sabías las propiedades, estaba regalado, y además cortito».. Para Malaver, el 5.1 es un clásico de Segundod e Bachillerato: «La integral por partes más clásica: el área del logaritmo. Lo haces en dos minutos. De lo más fácil del examen. Este era un regalazo de dos puntos de 2 líneas».. El 5.2 plantea más problemas por ser muy largo que por su dificultad: «Continuidad, derivabilidad y recta tangente en una función a trozos. No tiene trampa, pero sí es bastante largo y hay que derivar con mucho cuidado el cociente del segundo tramo, que se las trae. Mucho más difícil que el 5.1».. La conclusión es similar a la prueba de Andalucía: «En cómputo global, y bajo mi criterio, este examen tenía una dificultad media de 5,2/10. Bastante equilibrado: ningún hueso imposible, pero tampoco te regalaban el examen entero como otros años».
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